Inflación en Europa, ajuste en Estados Unidos

INTERNACIONAL

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Impacto en los alimentos / Foto: pxhere.com

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Los países de la Unión Europea consiguieron un crecimiento escaso con una tasa de inflación que alcanzó un récord en julio.

El aumento del precio de la energía, motivado en parte por la guerra rusa en Ucrania fue el motor principal. Con todo, la economía registró un crecimiento exiguo, pero superior a lo previsto.

La inflación anual en la eurozona, formada por 19 de las 27 naciones del bloque, subió al 8,9% en julio, frente al 8,6% del mes anterior, según los últimos datos publicados el viernes por la agencia de estadística comunitaria.

La inflación está en su nivel más alto desde 1997, cuando comenzaron los registros para el euro. Por ello, la semana pasada el Banco Central Europeo elevó las tasas de interés por primera vez en 11 años y anticipó un nuevo aumento en septiembre.

Los precios de combustibles aumentaron 39,7% en julio, poco menos que el mes anterior, debido a inquietudes con la provisión de gas. Los precios de los alimentos, el alcohol y el tabaco aumentaron 9,8%, más que el mes anterior, debido al alza de los costos del transporte, la escasez y la incertidumbre acerca de la oferta desde Ucrania.

«Una nueva cifra fea de la inflación en julio», comentó Bert Colijn, economista sénior para la eurozona del banco ING. «No hay señal inminente de alivio», añadió.

Mientras tanto, la economía de la eurozona creció en el trimestre abril-junio en 0,7%, comparado con el trimestre anterior, a pesar del estancamiento en Alemania, tradicionalmente el motor económico europeo. Francia evitó los temores de una recesión con un modesto crecimiento del 0,5%, en tanto Italia y España superaron las expectativas con registros del 1% y 1,1%, respectivamente.

Los economistas destacaron el rebote del turismo tras la pandemia de COVID-19, con caos en los viajes debido a la escasez de personal en aeropuertos y aerolíneas.

Con una inflación que sigue aumentando más de lo pronosticado, los analistas prevén que el crecimiento económico será la última buena noticia, ya que el alza de los precios y las tasas de interés junto con el agravamiento de la crisis energética, previsiblemente llevarán a la zona a la recesión en los próximos meses.

«Esto probablemente será lo mejor que puede esperar la eurozona en el futuro previsible», escribió Andrew Kenningham, economista jefe para Europa de Capital Economics, en una nota de análisis.

A pesar de que los indicadores económicos sugieren que EE. UU. ha entrado en una recesión, los economistas no están muy convencidos, debido a otros factores que pueden modificar la evaluación.

La economía de Estados Unidos se ha contraído por dos trimestres consecutivos y aunque técnicamente eso es una medida de que el país entró en una recesión, los economistas no están ahora muy seguros.

Durante una recesión, la actividad económica de un país se contrae y eso es lo que ha sucedido en EE. UU. en el primer semestre, donde la tasa anualizada del Producto Interno Bruto se redujo en un 0,9% de enero a marzo y un 1,6% de abril a junio.

Sin embargo, en ese mismo período, el sector laboral agregó 2,7 millones de empleos, más que durante muchos años antes de la pandemia, y el desempleo descendió hasta un 3,6%, cerca de los mínimos de hace 50 años.

Estos indicadores no son consistentes con una recesión.

La mayor inflación en cuatro décadas está erosionando el poder adquisitivo de los estadounidenses, especialmente a los de bajos recursos, debido al alza de los precios de los alimentos, los alquileres y la gasolina.

Para contrarrestarla, la Reserva Federal ha comenzado a aumentar las tasas de interés, porque la inflación ocurre cuando existe una demanda superior a la oferta, y la idea es extraer un exceso de dinero circulante.

Muchos economistas, entre ellos el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, no creen que la economía está en recesión, otros esperan que el panorama empeore en la segunda mitad del año y en 2023.

Volvamos a los dos trimestres consecutivos de desaceleración.

En 2001, el PIB cayó en los primeros tres meses del año, rebotó en los tres siguientes y volvió a contraerse en el tercer trimestre.

Aunque los dos trimestres de contracción no fueron consecutivos, la situación se definió como recesión porque disminuyó la producción industrial y aumentó el desempleo.

Y la recesión causada por la pandemia en 2020 duró solo dos meses, marzo y abril, según determinaron después los economistas, pero ese período influyó en la caída del PIB en dos trimestres consecutivos.

Otro artículo de interés: Consumo interno superó expectativas en EE. UU.

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