Crisis de hipotecas y protestas en China

INTERNACIONAL

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Foto: rawpixel.com*

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«La construcción se detiene, el pago de la hipoteca se detiene. ¡Entreguen las casas si quieren su dinero!», es el relevante comentario oficial que recoge Suranjana Tewari de la BBC.

Ese fue uno de los cánticos que un grupo de compradores de apartamentos de China corearon en junio, durante una protesta para exigir la culminación de sus viviendas. Pero las pancartas y las consignas no han sido las únicas formas en las que los propietarios han expresado su ira y descontento.

Cientos de ellos han dejado de pagar sus hipotecas, una medida radical para China, donde ningún tipo de disidencia es tolerada.

Una joven pareja que se mudó a la ciudad de Zhengzhou, en el centro de China, dijo a la BBC que, tras hacer el pago inicial el año pasado, el promotor se retiró del proyecto y la construcción de su vivienda se paralizó.

«He imaginado innumerables veces la alegría de vivir en un nuevo hogar, pero ahora todo parece ridículo», dijo la mujer, que no quiso ser nombrada.

Otra mujer, de unos 20 años, que también compró una casa en Zhengzhou dijo a la BBC que ella también está dispuesta a dejar de pagar su hipoteca. «Cuando el proyecto se reanude por completo, seguiré pagando», condicionó.

Muchos de los hoy morosos pueden seguir pagando sus créditos, pero están optando por no hacerlo, para así presionar por la culminación y entrega de sus casas.

Esto revela que la situación en China hoy es diametralmente opuesta a la crisis de las hipotecas subprime registrada en EE. UU. en 2007, donde los bancos prestaron dinero a personas de alto riesgo que luego no pudieron seguir pagando sus empréstitos.

Los protagonistas de esta inusual protesta adquirieron viviendas en unos 320 proyectos de todo el país, según un cálculos obtenidos de Github, donde los propietarios han ido anunciado su decisión de cesar sus pagos. Pero no está claro cuántos dejaron realmente de pagar.
Los préstamos afectados por esta protesta podrían ascender a US$145.000 millones, según estimaciones de la consultora S&P Global ratings. Otros analistas dicen el monto que podría ser incluso mayor.

La revuelta no solo ha sorprendido a las autoridades, sino que está poniendo el foco de atención en un mercado ─el inmobiliario─ que muestra signos de desaceleración y registra una grave escasez de efectivo.

Y lo que es más alarmante, está exhibiendo la creciente desconfianza de los consumidores chinos. La confianza era uno de los principales pilares en las que se asentaba la segunda economía del mundo.

«Los boicots hipotecarios, impulsados por el deterioro del sentimiento hacia la propiedad, son una amenaza muy seria para la posición financiera del sector», dijo la consultora Oxford Economics, en un reciente informe.

El sector inmobiliario chino representa un tercio de la economía del gigante asiático. En él se incluyen las viviendas, los servicios de alquiler e intermediación, las industrias que producen los electrodomésticos y los materiales de construcción.

En los últimos tiempos la economía china viene mostrando signos de ralentización: En el último trimestre sólo creció un 0,4% respecto al año anterior y algunos economistas esperan cierre el año en 0.

*Imagen ilustrativa.

Otro artículo de interés: Default del gigante chino inmobiliario Evergrande

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