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«En la mayor parte de casos, quienes vienen a Italia no tienen derecho a protección, pero debemos concentrarnos en ayudar a los que de verdad necesitan ayuda, como los refugiados ucranianos», afirmó en una reunión conjunta con el canciller alemán, Olaf Scholz.
Por ello, indicó, Meloni, ella y Scholz están de acuerdo en que es preciso cooperar con los países de origen de los migrantes para «combatir la inmigración ilegal a cambio de cuotas de migración legal». Además, agregó, está dispuesta a que se abran consulados italianos en países africanos «donde se puedan presentar solicitudes regulares», sin precisar si se refería a solicitudes de visados o de asilo, que habitualmente sólo se pueden presentar en el territorio del posible país de acogida.
La posición italiana es que hay que combatir los flujos migratorios antes que lleguen a los límites exteriores de Europa, remarcó la política y manifestó la esperanza de que a partir del Consejo Europeo de la semana que viene en Bruselas se pueda abordar la cuestión con «pragmatismo».
Agregó que si se pudiera detener la migración ilegal, podría haber más margen para aumentar la migración por canales legales.
Meloni reiteró su objetivo de establecer centros fuera de la Unión Europea para evaluar las solicitudes de asilo.
Por su parte, el canciller alemán abogó por un sistema de asilo europeo en base a valores comunes y que permita un reparto «justo» de los refugiados, así como por una mayor cooperación para devolver a sus países de origen a quienes no obtengan permiso para quedarse.
Insistió, por otro lado, en que debe haber «vías legales» para migrar a Europa ya que en el continente es necesaria la migración.
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