Caos y destrozos en Francia

INTERNACIONAL

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Foto: Force Ouvrière

Lectura: 3 minutos

Quema de contenedores, cargas policiales y destrozos en el mobiliario urbano es lo que caracterizó a las manifestaciones de este sábado en Francia, donde la gente salió a la calle tanto en París como en como en Burdeos, Marsella y otras ciudades del país europeo.

Las marchas contra el Gobierno francés responden al descontento generado por la reforma a las pensiones impulsado por Emmanuel Macron, al que la ciudadanía acusa de autoritarismo por haber aprobado la impopular reforma por decreto.

Ante la prohibición gubernamental de manifestarse en la plaza de la Concordia, en la que las protestas de las dos últimas noches se saldaron con centenares de arrestos y numerosos desperfectos, miles de personas se desplazaron a la Place d’Italie, en el sur de París. Allí, se mezclaron militantes sindicales y de partidos de izquierdas con manifestantes al margen de cualquier organización, evocando la revuelta de los «Chalecos Amarillos» de 2018.

Casi dos horas después del inicio de la marcha, se comenzaron a registrar quema de contenedores y levantamiento de barricadas, que provocaron enfrentamientos con la policía, que usó gas lacrimógeno en respuesta al lanzamiento de proyectiles. Hasta ahora, las autoridades no han divulgado ningún balance, ni de detenidos, ni heridos.

La oleada de contestación contra el Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron, se extendió hoy prácticamente en todo el país, incluso en ciudades medianas y pequeñas. Las manifestaciones se unieron a paros parciales en los trenes, las refinerías, el sector del gas y la recogida de basuras, entre otros.

El Senado francés aprobó el jueves la impopular reforma de las pensiones del presidente liberal Emmanuel Macron, que ahora debe recabar el visto bueno en la Asamblea Nacional, donde su adopción esta tarde se anuncia incierta.

Por 193 votos a favor y 114 en contra, el voto favorable de la cámara alta se daba por hecho, especialmente cuando la controla la oposición de derecha de Los Republicanos (LR), aliada de Macron para sacar adelante el proyecto.

El gobierno quiere retrasar la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y adelantar a 2027 la exigencia de cotizar 43 años (y no 42 como hasta ahora) para cobrar una pensión completa. Dos de cada tres franceses se oponen, según los sondeos.

Macron perdió en junio la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, y ante el rechazo anunciado por las oposiciones de izquierda y de ultraderecha, el voto favorable está a expensas de que algunos diputados de LR opuestos cambien de opinión.

Desde enero, Francia ha vivido las mayores protestas contra una reforma social en tres décadas, las cuales podrían continuar incluso si las dos cámaras adoptan finalmente este jueves el proyecto.

La oposición de izquierda prepara un recurso ante el Consejo Constitucional que retrasaría la promulgación del texto y daría tiempo a los opositores para utilizar sus últimos cartuchos, por ejemplo, reclamar un referéndum.

Otro artículo de interés: Macron reforma sistema de pensiones en Francia

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