Encuentro de colosos

OPINIÓN

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Presidente de China, Xi Jinping, recibe a su homólogo norteamericano, Donald Trump / Foto: The White House

*Escribe Humberto Toledo, director general de LaCity.com.ar, especialista en análisis de política internacional.

Lectura: 4 minutos

La prensa internacional habla del encuentro entre «dos colosos», otorgando semejante carácter a los presidentes de Estados Unidos y de China. Donald Trump aterrizó en Pekín este miércoles para encontrarse con su colega Xi Jinping, encuentro que pone a la prensa mundial en alerta. También al gobierno argentino, por dos razones, la cuestión Malvinas ─no creo que sea objeto de la charla─ y el inminente viaje del presidente Milei a China.

La mención a Malvinas viene derivada de un paper no oficial del Pentágono rescatado por la prensa. Apareció debido a la amenaza de Trump de restar colaboración a los países que no respondieron al pedido de ayuda en el enfrentamiento con Irán, entre ellos Gran Bretaña, con la posible suspensión del apoyo en la disputa por Malvinas.

En 1975 China ingresó al sistema capitalista de la mano de Deng Xiaoping que abrió el paso de un país empobrecido por las políticas de los líderes del Partido Comunista, empezando por Mao Zedong. Deng explicó el cambio revolucionario que asombró al mundo.

«Hasta ahora el campesino tenía derecho al primer melón que recolectaba, el resto quedaba para el gobierno. Ahora el campesino entrega el primer melón al gobierno, el resto para él». El resultado fue un impresionante aumento de la productividad.

Trump invitó a Xi a una visita de retribución en Washington, aunque difícilmente logre equiparar el protocolo y el ceremonial chino.

El presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, eligió a Gran Bretaña ─socio historico─ para su primer viaje al exterior. Sabía de antemano que los británicos estaban asfixiados por las deudas, con la población golpeada por las huelgas de los poderosos sindicatos que tensaban la vida cotidiana. Nixon llegaba con la billetera preparada.

Fue sorprendido por el nivel del ceremonial que prepararon para recibir al «tio rico» utilizando las herramientas donde sobresalían, el protocolo y el ceremonial de Estado. Lo invitaron al carruaje real para los trayectos que debía recorrer hasta Buckingham. Sorprendido y halagado Nixon fue más generoso aún y otorgó financiamiento para la flota naval que seguía estancada sin mantenimiento desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.  

Llamativo el discurso de Xi en el primer encuentro con Donald Trump. No le quedó tiempo ni espacio para seguir elogiando al jefe de la Casa Blanca.

El jefe del comunismo chino recordó en su discurso la «diplomacia del deporte» haciendo alusión al partido de ping pong de 1971 entre ambos países que tuvo como sede a la ciudad japonesa de Nagoya.

Fue el comienzo del deshielo después de veinte años de alianza con Chiang Kai-shek (1887–1975) líder del partido nacionalista Kuomintang (KMT) durante cinco décadas y gobernó la República de China entre 1928 y 1949. Derrotado por Mao Zedong, se exilió en Taiwán.

Washington dejó a Chiang en el desierto y recibió a los chinos comunistas con los brazos abiertos.

Xi presiona para evitar la ayuda de Washington a Taiwán, la isla rebelde.

La reunión cumbre terminó sin grandes anuncios ─chicos tampoco─ pero ambos convencidos de los beneficios de la distensión. Menos bombas, más diplomacia. Difícil dilema para Trump que sigue dispuesto a liquidar al régimen de los clérigos de Irán, trifulca donde es evidente que Xi no quiere participar.

Los chinos tienen la puerta abierta en la mayoría de los países de América Latina, pero con Kast en Chile y Milei en Argentina la ecuación estará más restringida.

En territorio norteamericano no existe ninguna base china, tampoco en China asentamientos militares o científicos de Washington.

Xi no reaccionó ─al menos públicamente─ cuando Trump ordenó el operativo anti-Maduro. Los acontecimientos que se vislumbran en Cuba también lo pondrán a prueba.

Parece que hay un solo jugador en la cancha. Fukuyama adelantó las jugadas. Un visionario. (Fin)

Otro artículo escrito por Humberto Toledo: Malvinas, nada de Falkland

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