*Escribe Mariana Gonzalez, especialista en Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA. MBA, ITBA.
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En mayo de 2025, OpenAI (empresa estadounidense de investigación en inteligencia artificial fundada en 2015) adquirió io, la startup de dispositivos en la que Sam Altman y Jony Ive habían trabajado juntos en secreto durante dos años, en un acuerdo íntegramente en acciones valorado en 6.500 millones de dólares. Como parte del trato, Ive y su firma de diseño, LoveFrom, pasaron a liderar el trabajo creativo y de diseño en OpenAI.
- Sam Altman es fundador y director ejecutivo de OpenAI.
- Jony Ive es un famoso diseñador industrial británico, ex jefe de diseño de Apple, durante muchos años, diseñó junto con Steve Jobs el iphone, hasta que renunció para crear su propia empresa LoveFrom.
La alianza busca construir el próximo gran producto de consumo para la era de la IA, apostando a que OpenAI pueda destronar a compañías como Apple usando al exdiseñador estrella del iPhone.
Algunas de las características que se han mencionado en reportes y declaraciones públicas acerca de este nuevo producto, son que no sería un teléfono móvil tradicional, ni gafas inteligentes. Se describe como un dispositivo compacto, posiblemente de bolsillo, que tendría un enfoque centrado en la IA, con interacción por voz y comprensión del contexto mediante sensores, cámaras y micrófonos. La idea sería reducir la dependencia de las pantallas y ofrecer una experiencia más natural con la IA.
Sam Altman y Jony Ive, declararon que el smartphone fue diseñado para una era anterior a la inteligencia artificial, un «compañero de IA» que conviva con los usuarios y responda de forma natural, liberándolos del celular.
Los últimos rumores indican que va a tener un diseño circular, lo describen incluso con forma de «rosquilla». También se habla de forma de lapicera. La singularidad va a ser que toda la interacción es por voz y sensores, no por interfaz visual, construido alrededor de la conversación en vez de aplicaciones o íconos táctiles. ¿No más pantallas?
La premisa central es el computo ambiental. El smartphone obliga a mirar una pantalla para realizar cualquier acción, este nuevo tipo de hardware busca que la interfaz sea la voz, el entorno y la atención contextual.
Un hardware provisto de cámaras y micrófonos analizando constantemente el espacio privado plantea barreras culturales importantes, exige repensar los límites de la privacidad dentro del hogar, donde hay personas en el entorno inmediato cuyos datos biométricos, conversaciones e imágenes son procesados sin su consentimiento explícito. Delegar la carga cognitiva al dispositivo puede llegar a que los usuarios cedan la gestión de sus hábitos diarios a un agente con intereses propios, redefiniendo la frontera entre ayuda y control.
En julio de 2026, Apple demandó a OpenAI alegando robo de secretos comerciales relacionados con el desarrollo de hardware. Apple sostiene que exempleados suyos que ahora trabajan en OpenAI habrían obtenido o utilizado información confidencial de Apple. Obviamente, OpenAI ha negado las acusaciones y ha declarado que no tiene interés en los secretos comerciales de otras empresas.
Su defensa central es que Apple no especificó qué secreto comercial concreto está en juego, «La demanda de Apple no describe suficientemente la información para la que reclama la protección de secreto comercial; sus categorías generalizadas de desarrollo de productos no son suficientes para que prospere una moción de desestimación», argumentó OpenAI.
Se habla de un lanzamiento previsto para 2027, mientras que versiones anteriores apuntaban a la segunda mitad de 2026, con un precio aproximado de 300 USD.
Apple está trabajando en una línea de dispositivos con una concepción similar que puedan entender el entorno del usuario mediante cámaras, micrófonos y contexto visual, gafas inteligentes integradas para interpretar lo que el usuario está viendo; AirPods con cámaras, donde se usaría información visual del entorno para responder preguntas, navegar o asistir al usuario; dispositivos colgantes con cámara y micrófono, que se llevaría en la ropa o el cuello. Varios analistas creen que el primer dispositivo de OpenAI podría terminar compitiendo más directamente con alguno de esos proyectos de Apple que con el iPhone.
Meta ya vende millones de gafas inteligentes, las considera «el dispositivo ideal» para la era de la IA. Sus modelos actuales incorporan cámaras, micrófonos, altavoces, captura de fotos y video, traducción y un asistente multimodal que puede entender lo que estás viendo.
Google está apostando por Android XR, un sistema operativo para gafas y visores basado en Gemini, quieren crear la plataforma y asociarse con fabricantes como Samsung, Warby Parker y Gentle Monster.
El panorama entre analistas serios es bastante escéptico, y con buenos motivos históricos. La referencia obligada de todos los analistas son dos fracasos recientes y muy sonados, Humane AI Pin que fue un fracaso por necesidades de usuario indefinidas, fallos técnicos y falta de orientación al mercado. También el Rabbit R1, tuvo un destino similar, con críticas centradas en la falta de funciones importantes, problemas de hardware y ausencia de un beneficio claro.
La alianza entre OpenAI y LoveFrom para prescindir de la pantalla mediante agentes conversacionales continuos. No obstante, este cambio de hábito impone un costo, la aceptación de sensores multimodales operando de forma permanente en la esfera doméstica, un escenario que reabre el debate sobre la asimetría de la información y la soberanía del usuario sobre sus propios datos.
*Imagen generada con IA.
*Mariana Gonzalez
Otro artículo escrito por Mariana Gonzalez: Gobernar la IA por consenso, trampa perfecta para no gobernarla
Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA
MBA ITBA
Empresaria en Argentina y Uruguay en empresas de tecnología.





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