¿Qué es el PRO?

OPINIÓN

13998681539_3f0cc5ae7e_z
Foto: Mauricio Macri

Por Claudio Chaves, profesor de Historia y licenciado en Gestión Educativa. Director de Escuela Secundaria de Adultos. Columnista especial de Lacity.com.ar

 

 

 

EL FRACASO DE GUALEGUAYCHÚ

Cambiemos se halla sumergido en una crisis de imprevisibles consecuencias. Un sector del radicalismo que acompañó y formó parte central del triunfo de Macri hoy se manifiesta enojado con la conducción nacional del frente.

Córdoba es el ejemplo más dramático de las desavenencias, pero no es el único ejemplo. Problemas en la Ciudad de Buenos Aires, en La Pampa, en Mendoza, en Chubut ponen en evidencia la crisis.

No solo en el radicalismo hay desagrado, cuadros políticos más sesgados al peronismo como Nicolás Massot o Emilio Monzó se corren o los corren de sus funciones. El amplio abanico que conformó la alianza se está transformando en un cenáculo, justo en vísperas de las elecciones. Neuquén es una muestra de la contradicción ínsita al interior de Cambiemos. Veamos.

¿La orientación política del Presidente tiene más que ver con el Movimiento Popular Neuquino, abierto al capital extranjero y amigo del sindicalismo y que ganó las elecciones o con el radicalismo que salió tercero y es insulso a la hora de llegar a la gente? ¿Con quién debió aliarse el Pro en esa provincia, entonces? Le cuesta mucho a Macri llevar adelante políticas pro mercado de la mano del pueblo. Acompañó los 90 pero está imposibilitado de repetir la experiencia. El radicalismo en este punto central del dilema argentino es una piedra al cuello de Cambiemos. Por otro lado cuál es la identidad político-cultural del Pro. ¡Es confusa y sibilina! En vísperas de Gualaguaychú dudó ir con los radicales o con peronistas federales. No es lo mismo la limonada que la chicha. Otra muestra de la confusión en la cual se halla sumido Cambiemos es que la fundación radical que participa en el debate y armado de políticas públicas del gobierno se llama Leandro Alem.

Los radicales modernosos simpatizan más con Alem que con Hipólito Yrigoyen. Es evidente, el nombre así lo indica ¿Es aséptica e indolora esta decisión? Pienso que no.

Alem expresaba, en los orígenes del radicalismo, la visión cosmopolita, pro porteña y vanguardista de un partido que con Yrigoyen aspiraba a representar a las masas populares. Categoría que hoy no luce.

Por otro lado la diferencia central entre uno y otro de estos caudillos fundacionales y esto sí los radicales y el común de la gente debiera saberlo es que las conspiraciones radicales de 1890 y 1893 tenían para Yrigoyen y para Alem un destino diferente. Para el primero la sanción de una ley electoral y alcanzar el poder por la vía institucional. Para Alem la toma del poder por un golpe de mano. Lo había aprendido de Bartolomé Mitre. El golpismo liso y llano. Igual ¡no se mortifiquen radicales! al peronismo le ocurre algo similar. Llamar Cámpora a una agrupación autotitulada peronista forma parte de la misma farsa. Hoy a estas mentiras se la llama pos verdad. No es otra cosa que la eterna tergiversación de nuestra historia.

 

¿ES EL PRO UN PARTIDO NACIONAL?

El PRO nació en la Ciudad de Buenos Aires con el claro objetivo de alcanzar el gobierno de la Ciudad. Constituido en origen por cuadros políticos porteños en muchos casos sin actividad política partidaria previa, provenían de distintos sectores políticos, justicialistas, radicales, liberales, progresistas, conservadores (una rareza en la cosmopolita ciudad puerto) independientes, frondizistas.

Algo los unificaba, ciertas simpatías por las políticas noventistas. Claro… sin corrupción. Pero también sin pueblo.

Constituido por militantes nóveles, como dijimos, provenientes de un vasto abanico ideológico lograron ponerse de acuerdo en algo: encolumnarse detrás de Macri para desalojar del poder al kirchnerismo, que había cooptado a Ibarra. Un progre proveniente del Partido Comunista y del Frepaso. Tenía todas las características personales del tilingo urbano porteño.

Luego de Cromagnon, a los dos años para ser más precisos, Macri llegó al poder de la Ciudad. Cuando tuvo la oportunidad de establecer la diferencia, esto es recortarse de la progresía urbana. Se achicó. El asunto pasó por un conflicto en Educación. El Ministro Mariano Narodowski denunciado por haber contratado en su cartera a un policía que espiaba ilegalmente presentó su renuncia. Fue nombrado en esa cartera el escritor Abel Posse. Naturalmente la izquierda dura y la progresía kirchnerista, más los gremios docentes cortados por la misma tijera se pusieron en movimiento para exigir la renuncia del escritor peronista. Macri cedió. Posse se fue. Esa decisión lo puso en manos del radicalismo.

Ante el estrepitoso fracaso del gobierno de Cristina, Macri se presentó como una posibilidad creíble. Claro para vencer a Cristina no era justo hacerlo con un Albert Schweitzer. Con Macri alcanzaba. Estableció un acuerdo con los radicales y hoy vastos sectores de este partido coinciden con el kirchnerismo de que Macri gobierna para los ricos. Los liberales, los conservadores y los radicales apegados a formas económicas y culturales modernas deberían rever su alianza con el Pro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s