Macondo y Argentina

OPINIÓN

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Foto: Christian c

Por Antonio Calabrese, abogado constitucionalista, historiador, político. Columnista de lacity.com.ar

 

 

En la Argentina circense, en el carrusel de magos, prestidigitadores, ilusionistas, payasos y domadores en retirada, se produjo la noche del 13 de marzo otra sorprendente función de este cirque du soleil cimarrón.

Una ciudadana, con una cantidad de procesos y convocatorias a juicios orales penales, inmediatos y mediatos, como no hay otro ejemplo en el mundo, después de trascurrir todas las instancias, resolvió darse una vuelta por el exterior.

Según hemos sido anoticiados, no dejó de lado presuntamente, ni de ser denunciada, por ninguno de los delitos mas importantes contra la administración pública, la propiedad, la libertad, la seguridad, el orden público, etc. y paro aquí para no aburrirlos en la kilométrica enumeración.

Ella, que no se encuentra detenida a la fecha, únicamente por la aplicación indebida de fueros legislativos, con la protección titánica de un parlamento destinado, en apariencia, a proteger a los de esa laya, negándose a tratar al menos, unos pocos proyectos legislativos imprescindibles para recuperar la decencia y la honestidad en la función pública, o los bienes robados, demostrando que ese es un colectivo que al parecer no pasa por el Congreso, debe tener otra parada, bastante lejana.

Sin embargo, partió entre gallos y medianoche hacia Cuba, nada menos, su aliado natural, desde las épocas de Cámpora, aquel país que pretendió colonizarnos bajo su batuta presidencial, tal como lo hizo en Venezuela, en donde además funge como garante, un embajador ultra K designado allí, previo algún espurio acuerdo, entre bambalinas.

Yo me pregunto si otros presos comunes, ciudadanos como ustedes o como yo, bajo el pretexto de que un hijo, ya bastante mayor, se encontrara enfermo en el exterior, si de la misma forma, también hubiéramos recibido el permiso de salida, y nos abrirían la puerta de la cárcel, con semejante prontuario en la mochila.

Imagínense, las cárceles estarían casi vacías, cualquiera mandaría un hijo a Bolivia o Uruguay o Paraguay y con un simple certificado médico, saldría en libertad, con el agravante de que con Cuba la extradición es mucho más difícil, por esa cuestión de los tratados o su inexistencia.

No somos todos iguales ante la ley, el articulo 16 de la Constitución Nacional cayó por *desuetudo. Hay argentinos de primera, entre ellos los legisladores, y después están los otros, que apenas somos comparsa y que tenemos la característica de los árboles, es decir, que cualquier perro nos orina.

Obviamente en el circo, como en Macondo, la fantasía, la realidad mágica o como se llame, reemplaza a la verdad.

Aunque pensándolo bien hasta es capaz de que sea una retirada más elegante y eficaz del escenario electoral para no perder y seguir alimentando el mito de los fundamentalistas.

 

*Desuetudo significa en derecho lo contrario al consuetudo es decir así como el consuetudinario significa la confirmación del criterio por la repetición de conductas confirmatorias lo desuetudinario es la confirmación del rechazo por la continuidad de las conductas desestimatorias.

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