Calabrese: ¿el fin del peronismo?

OPINIÓN

Cabildo_Abierto_del_Partido_Peronista_-_1951

Por Antonio Calabrese, abogado constitucionalista, historiador, político. Columnista de lacity.com.ar

 

 

 

Lectura: 3 minutos

Algo que muchos han deseado durante el ultimo siglo y que fueron incapaces de lograrlo, se está por producir.

Tironeado desde la izquierda bizarra que no puede superar los fantasmas del imperialismo, las ollas populares y las huelgas innecesarias, únicas expresiones políticas que se le conocen, sumado a las pequeñeces de una dirigencia propia mendaz e ignorante, el peronismo se deshilacha, en lo que parece un lamentable final.

Cualquier Tartufo se candidatea, logrando protagonizar apenas, un desfile de maldad insolente.

Por un lado Chucky, el muñeco maldito que hasta ayer la denostaba hoy se une a la imaginaria Cleopatra del tercer mundo, que respira dólares mal habidos exhibiendo algunos en joyas, alhajas y carteras, desde el banquillo de los acusados en sede penal, tratando de importar e imponer el ejemplo chavista venezolano, como si a este le fuera bien, cuando el peronismo fue, históricamente, un modelo internacional de exportación para esos países emergentes desde su tercera posición, la justicia social y la soberanía política.

Esta versión es apoyada por un PJ claudicante, que se moviliza bajo el rito de la obsecuencia y cuyos integrantes más que curriculum parecen ofrecer prontuario.

Al margen aparece el llamado Federal, con un senador a la cabeza, que fue vaina de cualquier machete, desde siempre, una especie de Talleyrand petiso, pues no le da la talla del obispo francés, que primero fuera monárquico, después republicano, para pasar al campo imperialista con Napoleón y al fin volver a la monarquía, tratando de gambetear a la guillotina seguramente, confrontando a otro candidato que baja del norte con una cara linda y un discurso vacío.

También asoma un ex ministro de economía de cierto éxito en el pasado pero que hoy pretende una nominación por aclamación, tal vez, porque como dijo un amigo, desayuna todos los días con un par de vasos de bronce llenos hasta el borde.

Un caso curioso es Massita, así le dicen, a otro que hizo un culto de la traición, que habla como si recién bajara de Marte y se hubiera bautizado en el Jordán.

Si uno ve los viejos videos tomados a Perón en la década del setenta, hace ya casi medio siglo, no puede creer, parece mentira que de allí hubiera surgido todo esto.

El estadista adelantado a su época que hablaba hace cincuenta años, de la revolución de las proteínas, de la expansión de la soja y la industrialización de los alimentos, adelantándose a la modificación de los términos del intercambio, entre otras cosas, si no fuera por la tragedia, seguramente observándolos, emitiría una de aquellas sonrisas socarronas, que junto a las de Newbery y Gardel trascienden las generaciones argentinas.

Una lástima solo queda la nostalgia de un pasado glorioso.

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