Alberto en España: las malas compañías

OPINIÓN

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Por Norberto Zingoni, escritor, abogado, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

Lectura: 3 minutos

 

 

Mis amigos son unos atorrantes
Se exhiben sin pudor, beben a morro
Se pasan las consignas por el forro
Y se mofan de cuestiones importantes
(canción: Juan Manuel Serrat)

Alberto Fernández pasó por Madrid. Felipe González, presidente Sánchez, presidente de Portugal. Hasta ahí todo bien. Como un futuro presidente. De traje y corbata. Pero el karma es el karma. Y se juntó con los pibes de la barra (todos de Podemos, el partido descendiente del Partido Comunista español y socio de los separatistas catalanes y de los vascos ex ETA) y decidieron que era todo demasiado serio y ─como en las travesuras del barrio─ pergeñaron hacer una «avivada» argentina: un acto de campaña electoral F-F en el suntuoso salón Diplomático del Congreso de los Diputados de España… ¡sin permiso!

Esto de la avivada argentina es real ya que todos los que la perpetraron son argentinos y de Podemos, a saber: Gerardo Pisarello y Pablo Gentili, uno integrante de la mesa del Congreso que pidió el Salón para un debate sobre economía Latinoamericana sin especificar que era un acto de campaña electoral, y el otro es el segundo del líder de Podemos. Pisarello, además de ser un fervoroso promotor de la independencia de Cataluña (dónde vive y es funcionario del gobierno separatista), es recordado con cariño por los españoles cuando en el balcón de la casa de gobierno de Barcelona impidió a los golpes que se colgara una bandera española junto a la independentista que él sí había colgado. Así que imaginen la buena onda que los españoles tienen para este personaje.

Todos los medios españoles y en estos dos días también los argentinos están publicando el incidente. Los partidos Popular y Ciudadanos van a presentar mociones de queja y pedido de sanciones para los diputados de Podemos que disimularon un acto electoral (menos los bombos hubo de todo) en pleno Congreso de los Diputados.

Es probable que Tío Alberto (como le dice Borenstein en Clarín recordando otra canción de Serrat) sea presidente. Al pobre Macri los genios que tiene alrededor (Durán Barba, Marcos Peña, Lombardi y demás deudos) ya no tienen tiempo de hacerle hacer más errores. Aunque no hay que desesperar, todavía tienen un mes; hay que decirles a los marketineros que rodean a Macri como le dijo un director técnico de nuestro equipo de barrio al arquero: «mirá no te pido que todas las pelotas que van adentro las atajes, pero al menos no metas adentro las que van afuera…».

En España tío Alberto empezó con el pie cambiado. No me llamó pese a que nos conocemos hace años. Seguramente porque en el contestador puse aquello de Serrat:

Mi santa madre
Me lo decía
Cuídate mucho, Juanito (Albertito)
De las malas compañías.

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