Tres muertos y cien heridos, saldo de violencia poselectoral en Bolivia

INTERNACIONAL

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Protestas contra «fraude» electoral / Foto: Juan Valdecantos

Lectura: 3 minutos

El miércoles se vivió la jornada más violenta en diferentes ciudades del país, con miles de opositores al presidente Evo Morales salieron a la calle a denunciar fraude electoral del 20 de octubre y reclaman una nueva elección.

El presidente Morales desde el primer momento de la manifestación popular, convocó a sus propios seguidores para que defender la victoria en las calles y denunció que las protestas forman parte de un solapado intento de golpe de Estado.

Los sectores indígenas aymara, nucleados especialmente en la ciudad de El Alto, donde se ubica el aeropuerto internacional de La Paz, con grupos de productores de hoja de coca (el sector más leal del presidente), con mujeres campesinas, mineros y sectores gremiales como los conductores del transporte público enfrentaron a los manifestantes que bloquearon calles en varias ciudades del país.

Los diarios del país destacaron el jueves en sus portadas los violentos enfrentamientos que se vivieron especialmente en Cochabamba y las ciudades aledañas.

Además de la violenta muerte del joven Limberg Guzmán en una de las manifestaciones, sin saber todavía cual ha sido el motivo, el país también está estremecido por la violencia que soportó la alcaldesa de la ciudad de Vinto (vecina de Cochabamba), Patricia Arce, defensora de Morales, golpeada y arrastrada por las calles.

El director del portal de noticias Brújula Digital, Raul Peñaranda dijo que «las enormes manifestaciones que se han producido en todo el país demuestran que gran parte de la ciudadanía ha dejado de creer en Morales» y por ello convoca a sus bases a que lo defiendan.

«Tiene que llamar a miles de campesinos a que lo protejan», indica el analista crítico del oficialismo.

Uno de los disparadores de la furia entre opositores y oficialistas fue la llegada del líder cívico de Santa Cruz a La Paz, Luis Fernando Camacho, con el propósito de entregar una carta al presidente Morales reclamando su renuncia.

«Estamos a un paso de contar muertos por docenas», advirtió el ministro de Defensa boliviano, Javier Zavaleta.

«Los que están arrojando piedras, presionando y pateando a la policía, son ellos. El que tiene que hacer un llamado a la paz es el señor Camacho», declaró el ministro a la televisión boliviana.

Zavaleta afirmó que el gobierno apuesta por una «solución institucional» y busca pacificar el país. Idéntico argumento esgrimido por Evo Morales en los días anteriores.

«Estamos a un paso de que esto se descontrole totalmente y comencemos a contar los muertos por docenas», insistió el ministro en la noche del miércoles.

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