Opina Flombaum: Sobra trabajo, falta empleo

OPINIÓN

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«Argentina es una mina de oro desde el punto de vista del turismo»

Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

 

 

 

Lectura: 7 minutos

Pensar que en Argentina falta trabajo es realmente una locura. Un país subpoblado, con la posibilidad de crecer en bioeconomía en forma exponencial, lo mismo que en turismo y en la industria del conocimiento, con nichos en industrias específicas de amplio rango, que son tan variadas como exitosas en su avance en el comercio internacional, prueban que trabajo sobra.

Lo que Argentina ha dejado de crear es empleo, y eso es exclusiva responsabilidad de los gobernantes. De todos, de todas las expresiones económicas y políticas.

Si hoy viene un gobernante y plantea que está delineando un plan para reactivar la construcción, por su gran potencial en la generación de empleo, me mueve inmediatamente a una reflexión.

Lo primero que le diría es que está empezando por los pies y no por la cabeza. Sobran ejemplos en el mundo respecto de las crisis que generan los empleos no sustentables.

Son empleos que hacen crecer el famoso PBI, generan crecimiento del mercado interno por el inmediato vuelco de recursos al consumo, y fundamentalmente hacen ganar elecciones.

Pero si no son parte de un plan estructural, que esté ligado a proyectos productivos sustentables, que permitan el crecimiento sostenido de la economía, arraigando poblaciones aledañas a los empleos, lo que se hace con esos malos empleos es crear ilusiones que actúan como un bálsamo y cuando ese ciclo acaba todo se derrumba.

Si se apuntalan empresas que requieren de protecciones y subsidios, que no pueden ser continuos por el gasto que suponen, o por el elevado precio que sus productos necesitan para su fabricación y que sólo enriquecen a algunos vivos y aprovechados, el camino al fracaso es seguro.

Un ejemplo de desarrollo virtuoso, y no me canso de citarlo, es el de Uruguay, subsidió y protegió la implantación de la forestación, cuando el capital en madera era suficiente, incentivó la implantación de plantas industriales para utilizar ese recurso, ocupó el territorio, incentivó el ahorro, generó empleo y logró el crecimiento positivo del PBI.

Aquí construimos barrios de edificios, ocupados por gente sin trabajo genuino, que son verdaderos palomares, generadores de promiscuidad, delincuencia y mano de obra para el tráfico de drogas. Todo en un país que le sobra tierra desocupada y trabajo sin empleo, por falta de un plan que lo desarrolle.

Pero claro, la corte del poder que supimos crear, a imagen y semejanza de las cortes de los reinos europeos, crean empleos que le den la posibilidad de recaudar impuestos, continuar con sus vidas lujuriosas y administrar bálsamos a los siervos de la gleba para adormecer sus reclamos.

Vuelvo al ejemplo uruguayo, el plan de ahorro en forestación nació con el presidente Lacalle hace más de treinta años, atravesó diez años de gobierno del partido colorado, quince de los gobiernos frenteamplistas y hoy continúa con el hijo de su precursor.

Es decir, planes que no suponen politiquerías baratas, bálsamos de poca monta, sino planes de lago plazo que superan las rencillas de palacio.

Lamentablemente en el comienzo de este nuevo gobierno y a pesar de las buenas intenciones manifestadas, lo único que vemos es ningún plan, rencillas cada vez más ridículas y por ahora ni siquiera bálsamos.

Cuando uno habla de bioeconomía se habla de producción de productos exportables que además generan empleo, radicación en territorios alejados de las grades urbes, ocupación del territorio y crecimiento económico sustentable, como dice el profesor Fernando Vilella, es el desarrollo de VACA VIVA.

No en contraposición de Vaca Muerta sino como un complemento ineludible de ese emprendimiento, el gas servirá para fabricar fertilizantes y el combustible para mover la producción y hacer eficiente la generación de energía.

El turismo como industria lo explicó perfectamente el presidente de Norwegian Airlines, antes de su reunión con el entonces presidente Macri, recorrió nuestro país y dijo, Argentina es una mina de oro desde el punto de vista del turismo, a una hora y media de Buenos Aires tiene todos los paisajes, diferentes climas y todo en el mismo huso horario.

Hoy esa empresa huyó del país, no por que el gobierno haya cambiado como dicen algunos palaciegos poco inteligentes, sino porque el anterior gobierno y la mayoría de los gobernadores en lo único que pensaron es en que los pasajes fueran baratos.

Ningún gobernante se reunió con la empresa a armar un negocio donde todos ganen. Convocando a los hoteleros, los gastronómicos, las agencias de turismo y a las escuelas, para que capaciten guías turísticos, chef, intérpretes de los diferentes idiomas, etc. que hicieran del emprendimiento una verdadera creación de empleo sustentable. Se habla de la economía colaborativa esto es.

Generar la infraestructura para convertir ciudades en ciudades digitales con fibra óptica y banda ancha accesible, promovería inmediatamente que los programadores que huyen del país en busca de oportunidades se queden y se conviertan en verdaderos creadores en la nueva economía.

Cuando los gobernantes no tienen vocación para generar empleo, el trabajo que abunda, espera agazapado que algún emprendedor valiente lo convierta en un negocio privado y los cortesanos también agazapados se frotarán las manos para juzgarlos como ricos a los cuales se le debe cobrar impuestos.

Si los argentinos no logramos salir de esta espiral de destrucción de nuestras posibilidades el panorama es muy desalentador.

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