Opina Flombaum: el salario, la base de la economía

OPINIÓN

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Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

 

 

 

Lectura: 5 minutos

Décadas analizando el gasto del estado y fracasamos, porque no vemos como gasta el salario y los ingresos el argentino medio.

Un trabajador que percibe un sueldo alto en Argentina divide sus ingresos en 15% salud, 15% educación, 10% expensas, 5% servicios, 15% comida, 30% impuestos, queda un 10% para consumo de entretenimiento, consumo varios, cambios de electrodomésticos, ropa, etc.

El salario alto de países desarrollados se divide de la siguiente manera 6% comida, 6% educación privada, 5% transporte, 5% salud privada (el grueso lo paga el empleador fuera del salario), 5% en comida, 28% impuestos (la tasa es mayor pero se descuentan del total muchos rubros atinentes a la actividad), eso suma 55%, el resto 45% es para consumo, por supuesto que la vivienda es un tema, allí se paga la propiedad en créditos a 30 años, eso es gasto productivo. La rueda se pone en marcha con ese consumo.

Si los economistas no empezamos a estudiar nuestros planes económicos en como modificar esta forma de gastar que tienen los trabajadores de altos ingresos, será imposible generar un plan de desarrollo.

En el 30% de impuestos se paga educación, salud y seguridad, pero igualmente la familia de ingresos altos debe recurrir a educación, salud y seguridad privada. Si ese 40% de gasto duplicado se aplicara al consumo de bienes y servicios la rueda de la producción podría arrancar.

Como se logra este objetivo.

La pandemia que estamos transitando con tanto sacrificio y esfuerzo nos brinda una oportunidad, podemos pensar y planificar con una economía parada, salvo en posguerras esta situación es impensable.

Aprovechemos el momento, ¿por dónde se comienza?, exigiendo que la mayor parte de la dirigencia del país no mire para atrás, no interesa de dónde viene, ni cómo votó, ni a qué partido pertenece, sólo interesa qué tiene para aportar en la construcción de un país posible.

Cuando veamos lo que realmente es tierra arrasada, que es lo que vamos a encontrar a la salida de la pandemia, no habrá otra posibilidad, o logramos deponer historias y miramos el futuro o la descomposición social y política será incontrolable.

La salud en Argentina hace 45 años atrás no estaba privatizada para las familias de altos ingresos, todos íbamos a los hospitales y en el caso de necesitar una atención especial, muy esporádicamente, pagábamos los honorarios correspondientes al especialista. Hoy no concurrimos a los hospitales por ineficientes, escasos y mal atendidos por los estados, pagamos de nuestros salarios las obras sociales que son el sustento de la máquina sindical, cuando ese no es el fin de esas asociaciones y los de más altos ingresos pagamos altísimos montos de dinero para el negocio de las prepagas.

Pues bien, todos estarán quebrados a la salida de la pandemia, sindicatos y prepagas. Es el momento de repensar el esquema sanitario, para que sea eficiente no en prestaciones, sino en el porcentaje de dinero que ocupa en los ingresos de los trabajadores de todos los niveles.

Lo mismo pasó con la educación, hace 45 años el 90% de la educación era pública, hoy divide mitad por mitad con la privada, por lo menos, sin hablar de la calidad de una y otra.

Todas las escuelas privadas estarán en graves problemas, es el momento de repensar la educación, con el mismo objetivo, hacer más eficiente el gasto de los salarios.

Deberán caer todos los convenios, sobre todo los de estos servicios que son públicos, se deberá garantizar los ingresos de los agentes de los servicios públicos con una ley que los actualice en forma automática. El servidor público debe ser bien pago y de gran prestigio social. Claro eso es un ida y vuelta. Se necesitan la voluntad de ambas partes.

El consumo actúa como motor, pero para que cumpla con su parte se debe garantizar que por lo menos el 30% de los salarios del sector que más gane sea de libre disponibilidad para el consumo de bienes y servicios con el objetivo de que la economía se desarrolle.

No hay países desarrollados sin buenos salarios y para lograrlo los que más ganan deben gastar más.

Si a través de impuestos improductivos, gastos pagados dos veces, y mala asignación de recursos, esos ingresos se malgastan, los productores de los demás bienes no podrán pagar mejores salarios.

De la buena asignación de los recursos de los consumidores nacerá el círculo virtuoso de cualquier plan económico.

Los grandes cambios políticos y económicos de la historia surgen de situaciones de colapso como el que vivimos. Esos cambios se producen como resultado de acuerdos o como resultado de revoluciones.

El débil gobierno actual de la Argentina tiene la posibilidad de consolidar su fortaleza en un acuerdo multipartidario, sectorial y social. O sucumbirá en la licuadora de sus internas por espacios de la nada.

Lo cien o doscientos mil argentinos que miran a nuestro país desde la grieta, desde la ideología, háganse responsables de la destrucción de una Nación que tenía un estado eficiente, sin deuda, con trabajo, no hace mucho, hace 45 años.

No permitamos que esta oportunidad quede en manos de los que piensan desde la lucha, si unimos a los distintos que piensan en el bien del conjunto lograremos algo impensable hace poco tiempo atrás.

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