Opina Flombaum: ¿Son necesarios los políticos?

OPINIÓN

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Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

 

 

 

Lectura: 6 minutos

Quedará la duda de cuál primero, pero a la crisis terminal de los partidos políticos lo acompañó la decadencia de los dirigentes políticos.

Muchos recurren a sostener que esa decadencia se corresponde con la mala calidad personal de los dirigentes, no creo en eso, sostengo que es consecuencia del agotamiento de un sistema.

El surgimiento de estadistas y líderes está ligado a la emergencia surgida de las luchas por objetivos colectivos. Esas luchas toman formas orgánicas que requieren de liderazgos.

La ruptura entre las nuevas necesidades de los ciudadanos y la acción de los partidos políticos derivo en la falta de representación en el poder el que dejó de ser representativo.

La falta de representatividad en la orgánica de las democracias republicanas generó la indiferencia de los colectivos ciudadanos en la participación política.

Sin participación del conjunto los que asaltaron la política fueron aquellos que escondidos en las burocracias estatales se aprovecharon de ellas para sus ambiciones personales, en algunos casos expresadas en los privilegios de la función en otros en la construcción de una complicidad entre pares, aun de orígenes diferentes, que les permitió la corrupción y el enriquecimiento.

La reconstrucción de la política entendida por su definición como: «Ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados», será la tarea necesaria para lograr que la post pandemia se convierta en una oportunidad de corregir el mal camino que transitábamos.

Expresado en la injusta distribución de la riqueza, en la discriminación por origen, raza o género, en la degradación de nuestro hábitat, camino que nos llevaba a una encrucijada con consecuencias muy parecidas a las que estamos viviendo hoy.

En esa reconstrucción institucional debemos incorporar como líderes a los verdaderos dirigentes, aquellos que representan las reivindicaciones que la sociedad reclama.

Dirigentes que surgen y surgirán como resultad de la degradación sistémica y de las consecuencias de la destrucción económica provocada por la pandemia.

Deberíamos acordar que es un dirigente político, que es lo que lo diferencia de un destacado profesional de cualquier área específica, que lo distingue para obtener la posibilidad de representar al conjunto.

Recurro a un par de ejemplos, si un profesional de acción social mira un barrio carenciado y dice, «el Estado debe procurar la urbanización de este barrio» es una conclusión y un deseo comprensible, un verdadero dirigente político debe antes de avanzar en esa propuesta consultar con un experto de desarrollo económico local, con un urbanista, con un educador, con un experto en servicios públicos, etc, etc, antes de avanzar.

Será luego de esas consultas que se le llevará una propuesta a los habitantes de ese barrio el lugar que el estado puede construir viviendas con un hábitat digno, que supone trabajo, salud, educación, seguridad, acceso a servicios de calidad, etc.

Construir sin garantizar todo ese entramado, que supone el respeto a los legítimos derechos humanos, es urbanizar la miseria.
Casos, Fuerte Apache y Monoblocs de Ciudad Evita.

Otro ejemplo, si un profesional a cargo del área de desarrollo industrial trae una propuesta de apertura de una industria el dirigente político antes de aprobarla debe consultar sobre, la calidad del espacio físico elegido, el acceso de los trabajadores, que compromiso tendrán las escuelas de la zona para formar a los jóvenes en función de la salida laboral, la infraestructura necesaria en calidad y precio, el impacto ambiental, etc.

Luego preguntar el precio del producto final, analizar si ese precio es beneficioso para la comunidad. Es perjudicial que una industria de trabajo a 500 trabajadores y perjudique a millones de consumidores.

Esa es la gran diferencia entre un profesional capacitado en un área y un dirigente político que más allá de su profesión debe tener esa característica que los líderes tienen, que no se estudia, que no se compra, que es algo que caracteriza a aquellos que siempre tendrán la capacidad de discernir entre el bien particular o de un grupo y el del conjunto social.

El fracaso de la política, como el arte más distintivo de los individuos, ha llevado al fracaso de las sociedades organizadas en busca de un bien común.

Cuando uno analiza a las sociedades de mejor calidad de vida, inmediatamente observamos que se correlacionan con una calidad institucional destacada y valorada positivamente por sus ciudadanos.

El reencuentro de la ciudadanía con la política se dará cuando los dirigentes sean emergentes de esa ciudadanía, de sus anhelos de sus proyectos, de sus debates.

Si bien podemos caracterizar a las últimas décadas como las del avance en las comunicaciones, fundamentalmente gracias a internet, la pandemia aceleró de manera increíble la relación entre la gente, sin intermediarios, hoy las redes como herramienta le dieron un poder increíble a la opinión, al individuo como parte de la decisión.

La espectacular relación que se pudo establecer entre los individuos, utilizando todas las herramientas al alcance, dará una nueva impronta a la política, me aventuro a predecir que, de esas comunidades, nacidas gracias al reencuentro con cada uno de nosotros, y con todos a la vez, generará la posibilidad de que la gobernanza sea posible.

De esa nueva relación entre gobierno y gobernados emergerán los nuevos dirigentes políticos, que serán condicionados minuto a minuto por el control social que las comunidades han logrado a partir de adueñarse de las comunicaciones como herramientas propias.

Nos topamos con una valla, la oligarquía política se autoprotege, «Los partidos son instrumentos necesarios para la formulación y realización de la política nacional. Les incumbe, en forma exclusiva, la nominación de candidatos para cargos públicos electivos».

La legislación sobre la forma de elecciones y de participación está obsoleta, que la energía acumulada en los encierros de la cuarentena rompa con el monopolio de los partidos es imperativo.

Hoy podrán emergentes de la sociedad presentar más avales reales que aquellos que obtienen los partidos en forma prebendaria.

 
Artículo relacionado: Opina Flombaum: La muerte de los partidos políticos

Un comentario

  1. Son ejemplos falaces. Yo personalmente conozco arquitectos con doctorados en desarrllo urbano con una visión holística, que supera las opiniones sin fundamento científico de una pléyade de tecnicos de segunda categoría, habida cuenta que no son profesionales.

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