Salvación de empresas, capítulo 11

INTERNACIONAL

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Foto: Mike Mozart

Lectura: 5 minutos

La bancarrota, la peor pesadilla de los empresarios, podría ser en realidad una tabla de salvación para tiendas y empresas que han cerrado en Estados Unidos debido a la pandemia. Y es que el capítulo 11 de la Ley de Bancarrotas permite la reorganización del negocio y de sus deudas, para volver a lanzarse al mercado con una nueva estrategia de negocio.

La lista de tiendas minoristas estadounidenses que han aplicado para protección de bancarrota durante la fuerte contracción económica del 2020 es larga y variada. Las compañías van desde tiendas que venden productos económicos hasta antiguas tiendas que han servido a los ricos y famosos.

Lord & Taylor fue uno de los muchos negocios severamente golpeados por las órdenes de confinamiento desatadas por la pandemia del coronavirus. Fundada en 1824, la tienda por departamentos con presencia en centros comerciales de todo el país, recientemente pidió protección por bancarrota, conocida como Capítulo 11. La compañía vendió el año pasado el edificio de once pisos de su tienda principal en la Quinta Avenida de Nueva York, por más de un siglo propiedad de la empresa.

Expertos de la industria dicen que muchos estaban ya en dificultades antes del surgimiento de la pandemia, la cual terminó siendo el golpe mortal.

«Fue muy posiblemente la última rama que le quebró la espalda al camello. Otra forma de ver esto es que la pandemia y la recesión económica relacionada aceleró lo que ya estaba ocurriendo en la industria. Tuvimos varias bancarrotas de tiendas minoristas antes de la pandemia y otras estaban tratando de balancearse en el borde mientras intentaban postergar la bancarrota», dijo Brian Marks, un profesor del Departamento de Economía, de la Universidad de New Havens, en Connecticut.

La pandemia ocasionó que las ventas cayeran precipitosamente. Pero Marks dijo que podría representar una oportunidad para las operaciones más grandes a transformarse.

«Si vemos a los más grandes como JCPenney, J. Crew, Neiman Marcus, Brooks Brothers y Lord and Taylor, estos son movimientos estratégicos de la industria para adaptarse a su tamaño correcto y transformar su estructura de costos. Todas estas operaciones tenían deudas significativas y serias obligaciones de alquileres en el lado de bienes raíces, excepto Lord and Taylor», dijo Marks a la Voz de América.

Mary Epner, cofundadora de la firma Re/Agent NYC, un grupo de análisis del sector minorista, dice que el Capítulo 11 no representa una pena de muerte corporativa. Al contrario, puede ser usada como una herramienta para reorganizarse, reestructurar la deuda y embarcar en una nueva estrategia de negocios, explicó.

«Puedes evaluar tu administración, tu cadena de suministros, tu mezcla de venta y tus alquileres. Y los alquileres se vuelven un tema importante en esto», dijo Epner.

Con múltiples locales, las tiendas necesitan ingresos para pagar sus alquileres para mantener sus contratos de arriendo. Eso se volvió difícil con la prolongada crisis de salud.

«Lord and Taylor quizás 45 locales, J. Crew casi 500 locales, JCPenney más de 800 locales. Ellos contratan bienes raíces para el funcionamiento de sus operaciones», dijo Marks.

JCPenney es otro ícono de las tiendas por departamento que ha buscado la protección del Capítulo 11 de bancarrotas. La tienda que empezó hace más de un siglo, tenía 85.000 empleados antes de su reorganización que la llevará a cerrar una tercera parte de sus casi 850 tiendas en todo el país.

«¿Qué va a pasar? Acabo de hacer un conteo rápido de cuántas tiendas cerrará JCPenney», dijo Epner. «Es una cantidad asombrosa».

Y el cierre de tiendas en los centros comerciales afecta a todos los negocios que comparten espacio en dichos lugares.

«Ocasiona un efecto de réplica en todo el centro comercial ya que los clientes que siguen comprando en JCPenney entran al centro comercial y pueden entrar a GAP, Victoria Secret, o lo que sea. Así que es muy dañino», dijo Epner. «Así que si tienes un JCPenney y un Lord and Taylor en un centro comercial y ambos están cerrando, eso puede ser muy devastador».

Tanto Epner como Marks dicen que no todos los empleados perderán sus trabajos. Pero podría haber una transformación en el futuro con menos personas trabajando en tiendas minoristas.

Mientras tanto, de aquellos que son despedidos, Epner dice que será difícil para ellos «encontrar trabajos pues muchos de los locales que están cerrando están en los pueblos más pequeños y zonas más rurales. Y ahí para empezar, no hay tantos empleos disponibles».

Según el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, las solicitudes semanales de asistencia por desempleo se redujeron a menos de un millón la semana pasada por primera vez desde que la pandemia se intensificó en marzo, aunque sigue a un nivel alto.

En julio, los empleadores reactivaron 1,8 millones de empleos, mucho menos que los 4,8 millones reabiertos en junio.

Mientras tanto, al aumentar los casos de coronavirus por encima de los 5,2 millones y más de 167.000 muertes, Marks dice que las operaciones minoristas tradicionales continuarán afrontando retos.

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