Opina Flombaum: La Provincia es una sola

OPINIÓN

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Gobernantes* / Foto: @horaciorlarreta Twitter

Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

Lectura: 5 minutos

La provincia de Buenos Aires, en la realidad, no en la ficción, tiene una sola capital, la ciudad del mismo nombre. Que formalmente sea diferente se debe a un amañado acuerdo de Mitre con Urquiza, consolidado por Roca en 1880.

Gran parte de los bonaerenses, si fuéramos sinceros, diríamos que nuestra capital es nuestra ciudad, hasta el Banco de nuestra provincia tiene su casa central, asiento de su directorio, en la Ciudad de Buenos Aires. Muchos de los gobernadores atendieron en la ciudad, en despachos instalados en el Banco o en algún lugar cedido por el gobierno nacional.

Es realmente muy difícil torcer la historia, la provincia es una sola, al punto tal que, si se cumpliera el sueño del expresidente Alfonsín, compartido por muchos gobernadores en la actualidad, de trasladar la capital al interior, inmediatamente se cae el pacto de sesión y la Ciudad de Buenos Aires pasaría nuevamente a formar parte de la Provincia.

Es tal la interdependencia que existe entre estas dos jurisdicciones que gran parte de los gobernadores de nuestra provincia surgen de la ciudad y se disfrazan de bonaerenses.

El super porteño, Alberto Fernández, cree que el enfrentamiento de la Ciudad con la Provincia le rendirá algún fruto político, se equivoca. El enfrentamiento está solo en la cabeza de algunos dirigentes. El problema que tenemos los bonaerenses no es con nuestra ciudad, es con la parte hipócrita del interior, tal cual él mismo lo explicó.

La Provincia cedió, increíblemente, 8 (OCHO) puntos de su magra coparticipación para impulsar el desarrollo de las provincias más pobres que no podían retener con dignidad a sus nativos.

Tomaron esos fondos, desarrollaron burocracias, mas parecidas a las cortes reales, y siguieron expulsando a sus comprovincianos que querían trabajo, y un hábitat razonable para sus familias.

Los empresarios de esas provincias en cuanto desarrollan sus emprendimientos cambian de domicilio fiscal, lo establecen en Buenos Aires y se mudan con sus familias.

Los senadores de esas provincias se alían y extorsionan a los gobiernos nacionales. Para aprobar cualquier ley o presupuesto, arguyendo el viejo y gastado argumento del federalismo, piden nuevos ingresos de recursos nacionales y de esa manera despreocuparse del desarrollo de sus economías. Convirtiendo a esos supuestos estados en verdaderos parásitos.

He visitado naciones federales, EE. UU., India, Brasil, todas diferentes pero cada una con regiones orgullosas por su producción, por su desarrollo, con empresarios comprometidos con sus comunidades. Eso no pasa en nuestro país.

Alguna vez debemos afrontar esta anomalía si queremos atacar la razón de nuestro abultado déficit fiscal y nuestro atraso en infraestructura. El mal gasto genera baja productividad en el mismo.

Claramente es muy difícil con esta estructura institucional solucionar este tremendo problema estructural, más fácil es seguir esquilmando a la provincia de Buenos Aires y a su verdadera capital, la Ciudad de Buenos Aires, que aportan cerca del 60% del PBI y reciben menos del 26% de los recursos recaudados en impuestos.

Soy hijo de un Chaqueño y de una Pampeana, amo el interior de mi país, pero quiero un interior productivo, que discuta con todo su poder un plan productivo que le garantice la posibilidad del desarrollo y no que extorsione al gobierno central para sostener sus cortes feudales.

Son muchas las provincias con economías prósperas, pero llegado el momento de aliarse en los temas de reparto de recursos les resulta más fácil hacerlo con las provincias no productivas para obtener prebendas que pelear junto a Bs. As. por planes de desarrollo y administraciones eficientes que hagan posible una nación desarrollada.

El panorama electoral de las últimas elecciones va acomodando las cosas, el centro más productivo va abandonando el facilismo de vivir de lo que otros producen y se va conformando una nueva alianza productiva. Esa es la razón por la cual Córdoba rompe con alianzas espurias.

Argentina no es gobernada por Buenos Aires, es gobernada por una dirigencia política antiproductiva que se niega a debatir un plan de desarrollo basado en el poder que surja de los sectores sociales productivos.

Argentina tiene frazada corta porque no produce lo que debe. Ni más ni menos que eso. Si se sigue intentando sacar a los que producen para sostener a los que no lo hacen lo único que quedara es pobreza.

Recordemos una de las verdades del olvidado ideario del justicialismo: «Cada uno debe producir por lo menos lo que consume».

Apliquémoslo para cada provincia, si no lo logra deberá reunirse con otras para lograrlo. Hace años que se habla de la regionalización para lograr el desarrollo de provincias que no lo logran en soledad.

Basta de hipocresía, basta de usar el sufrimiento de la gente para las rencillas de palacio, no es brote psicótico advertir que no se puede seguir jugando con fuego.

¡ARGENTINOS A LAS COSAS!

*De izquierda a derecha: Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta; Presidente de la Nación, Alberto Fernández; Gobernador de la provincia de Buenos Aires; Axel Kicillof.

Otro artículo escrito por Hugo Flombaum: Opina Flombaum: Con el corazón sin hipocresía

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