Líderes musulmanes condenan al terrorismo islámico

INTERNACIONAL

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Foto: Michael Gubi

Lectura: 5 minutos

En una rara declaración conjunta, que por eso mismo merece atención y parece estar envuelta en una connotación política, el muftí de la República del Líbano Cheikh Abdel Latif Deriane, el presidente del Consejo Superior Islámico Chiíta, jeque Abdel Amir Kabalan y el jeque Akl de la comunidad drusa, Naïm Hassan, condenaron ayer los atentados en París, Niza y Viena, rechazando cualquier vínculo entre estos crímenes y el Islam.

«Seguimos condenando de la manera más enérgica a los asesinos, y advertimos contra la identificación de estos mismos crímenes con el Islam», dijeron los líderes religiosos en un comunicado conjunto. «Las acusaciones de estos criminales ─sigue diciendo la declaración─ según las cuales cometen sus masacres en nombre de la religión, en realidad la contradicen y ellos mismos se hacen enemigos de la fe que dicen defender». También piden que se investigue quién «promueve, financia y comete estos crímenes». «El Islam es una religión de paz […] ─subrayan─ que honra a los seres humanos, y atacar a uno de ellos equivale a atacar a toda la humanidad». Sin embargo, los dignatarios religiosos también recordaron que «la ley francesa aprobada en 1905 sobre laicismo dispuso separar la religión del Estado, pero ciertamente no decidió abolir las religiones o la fe en Dios».

Al comentar la declaración para L’Orient-Le Jour, de la que también es uno de los inspiradores, el copresidente del Comité Nacional para el Diálogo Islámico-Cristiano Mohammad Sammak explica que también ocupa el cargo de secretario general de la comisión permanente de la cumbre espiritual islámica. Es una comisión nacional que se expresa en nombre de los cuatro miembros de la familia musulmana: sunitas, chiítas, drusos y alauitas. Y en su calidad de secretario ha actuado en esta oportunidad. Cuando le señalan que su declaración va «contracorriente», porque condena a los asesinos en nombre de la religión mientras en muchas partes del mundo islámico, incluido el Líbano, se elevan voces de condena contra Francia y la ofensa al Islam, Sammak responde: «¡Estamos cansados de escuchar hablar de crímenes cometidos en nombre de Dios, al grito de Allah Akbar! ¡Era nuestro deber, y también el deber que nos impone ser hombres de fe, denunciar estos crímenes intolerables!». «Es intolerable ─continúa Sammak─ que una gran corriente islámica moderada, como la que está presente en el Líbano, permanezca silenciosa e inerte ante lo que constituye la negación misma del Islam».

«La responsabilidad que recaía sobre nosotros ─agrega─ iba mucho más allá del hecho de ser líderes religiosos. Era de carácter nacional. En cierta forma nos dimos cuenta de que cada vez que la coexistencia se debilita en algún lugar del mundo, también se debilita dentro del Líbano. Y cada vez que se fortalece la coexistencia y la aceptación de nuestras diferencias, es el Líbano el que sale ganando. Por eso era necesario elevar la voz del Líbano, defenderlo». «También tuvimos que hacernos oír para expresar nuestra solidaridad con el presidente francés Emmanuel Macron, quien no dudó en venir al Líbano y apoyarnos después del calvario de la explosión del 4 de agosto. Era lo menos que podíamos hacer».

«Sin duda el jefe de Estado francés, en el calor del momento, fue demasiado lejos al pronunciarse en defensa de las caricaturas, pero trató de hacerse entender», subraya Sammak, anticipándose a una objeción y haciendo todo lo posible por exonerar a Macron. «Debemos asumir ─añade─ la buena fe del presidente francés. Tenemos buenas relaciones con él y podemos contar con eso». Además, el fin de semana pasado, en una entrevista con al-Jazeera, Macron declaró que comprende que los musulmanes pueden sentirse «conmocionados» por las caricaturas sobre Mahoma, pero que eso no justifican la violencia.

Finalmente, el copresidente del Comité Nacional para el Diálogo Islámico-Cristiano espera que la declaración conjunta allane el camino para que los funcionarios y organismos oficiales libaneses también expresen una condena. «No hemos escuchado una sola palabra oficial de condena de los atentados», agrega sorprendido, explicando al mismo tiempo que la declaración conjunta nació bajo un paraguas político tripartito.

La declaración conjunta se publicó después de la decapitación en París, el 16 de octubre, de un profesor de francés, Samuel Paty, a manos de un extremista islámico, y del ataque con cuchillo, el 29 de octubre, dentro de una iglesia en Niza, que se cobró tres víctimas. Y por último, el asesinato de cuatro personas, el 2 de noviembre, en las calles de Viena, Austria, en el contexto de un atentado reivindicado por el Estado Islámico (SI, antes ISIS).

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