Opina Calabrese: La Economía Justicialista (III)

OPINIÓN

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Industrias Kaiser Argentina (1959) / Foto: Unknown author

Por Antonio Calabrese, abogado constitucionalista, historiador, político. Columnista de LaCity.com.ar.

Lectura: 7 minutos

EL SEGUNDO PLAN QUINQUENAL: Después del último trimestre de 1952, comenzaron a diluirse los síntomas de la crisis del agro, derivada entre otras cuestiones de la formidable sequía de los años anteriores, con la recuperación de la ganadería y el incremento en los índices de productividad del sector industrial comenzó a equilibrarse la balanza comercial que había arrojado un fuerte déficit los años inmediatamente anteriores.

El Estado, había repatriado la deuda externa y se vivía la euforia de una justicia social que parecía muy lejana antes del primer plan quinquenal.

El nuevo plan de desarrollo, a diferencia del anterior que consolidó determinadas bases consideradas imprescindibles, padeció la crisis que es peculiar en la evolución de una economía pastoril, monoproductora, a una integrada es decir agro-industrial.

Resumiendo, el problema consistía, en el insuficiente abastecimiento que ameritaba la reconversión.

En este sentido pueden mencionarse a las carencias de las industrias productoras de materia prima, bienes de capital y energía, es decir no había provisión adecuada de materias primas, reequipamiento de bienes de capital, disposición abundante a precios bajos de energía ni medios de transporte suficientes.

El acelerado cambio de la economía señalaba estos primeros inconvenientes, que llamamos crisis de desarrollo.

El Segundo plan quinquenal se basaría, pues en: 1) armonizar la política de precios y salarios, la política crediticia, cambiaria, fiscal y presupuestaria; 2) precisar un programa de inversiones privadas y/o estatales en ambos campos tanto industrial como agropecuario; 3) otorgar al capital y al crédito exterior la relevancia necesaria; 4) articular una agresiva política de comercio exterior; 5) consensuar entre las organización empresariales y de trabajadores la planificación y ejecución de una política económica adecuada a esos fines.

La caracterización del plan, como se ve radicaba en la participación ciudadana a través de las organizaciones de los actores de la producción; el cálculo de ingresos correspondiente al empresariado y a los trabajadores y en la forma en que se distribuiría la inversión y el consumo.

El plan previó los siguientes porcentajes de inversión sobre el total de los ingresos para el período 52/55: 1) transporte: 29%; 2) energía y comunicaciones: 24,4%; 3) agricultura y ganadería: 1,7 %; 4) industrias 6,2%; 5) aportes a provincias y otros: 11,3%; 6) inversiones de carácter social: 12,5%; 7) inversiones en defensa nacional 9,7%; 8) inversiones de carácter administrativo 5,2%.

Durante los dos planes quinquenales las cajas de previsión mantuvieron superávit financiero siendo la última de 1955 de ingresos por 9.896 y de egresos por 4.888, con un saldo favorable de 5.010, siempre calculado en millones de pesos.

El plan estipulaba prioridades que eran las siguientes: 1) siderurgia; 2) metalurgia; 3) aluminio; 4) química; 5) mecánica; 6) eléctrica; 7) construcción; 8) forestal; 9) textiles; 10) alimentaria.

La industria pesada, esta vez, adquiriría más relevancia, concepto que se erigió en central con posterioridad en 1958 con el gobierno del Dr. Frondizi y la influencia de Rogelio Frigerio en el llamado «desarrollismo».

Humberto Toledo (Liberales y Estatistas en el peronismo) nos recuerda que: «Este fue el momento donde comenzaron a surtir efecto las nuevas relaciones internacionales y el nuevo rumbo económico. Se autoriza la radicación de 8 plantas automotrices y dos de industrias químicas. El gobierno firma un convenio con Standard Oil California para exploración y explotación petrolera en Santa Cruz; gestiona un importante crédito con el Eximbank para la planta siderúrgica de San Nicolás; firma convenios con Mercedes Benz (controlada por Estado Unidos) y con la empresa Henry J. Kaiser para la fabricación de automotores en sociedad con IAME (Instituto Aeronáutico Mecánica del Estado) dependiente de la Fuerza Aérea. La planta se instaló en Córdoba con el nombre de IKA, (industrias Kaiser Argentina), luego Ika–Renault. El Jeep Ika, y la rural Estanciera, fueron los primeros éxitos de venta en años posteriores».

Por supuesto, el grueso del plan se ahogó en el océano del golpe de estado de 1955, aunque quedaron de sus vestigios éxitos importantes, por lo tanto es imposible hacer una análisis crítico de sus resultados sin tener en cuenta los acontecimientos disruptivos imprevisibles que se sucedieron después de ese año.

Finalmente consideraremos «EL PLAN TRIENAL PARA LA RECONSTRUCCIÓN Y LA LIBERACIÓN NACIONAL (1974/1977)». Así fue llamado el plan económico con el que encarara su tercer mandato el General Perón en 1973.

El 21 de diciembre de ese año, se dio a conocer habiéndose aprobado previamente mediante decreto del Poder Ejecutivo número 776/73.

Los objetivos del Plan eran: 1) la plena vigencia de la Justicia Social previendo una participación de los trabajadores del 48% en el ingreso nacional, con incremento del consumo anual acumulativo del 7,8%, como así también una fuerte expansión en la actividad económica caracterizada por una creciente producción de bienes y servicios con prioridad en áreas esenciales para la infraestructura energética y las producciones básicas.; 2) para ello era necesarios: a) un crecimiento medio del PBI del 7,5 % acumulativo con un producto «per cápita» estimado para 1977 de US$1.800; b) un crecimiento de la inversión calculada en un promedio del 12% anual sobre la productividad del capital instalado, c) duplicación de la exportaciones estimadas para 1977 en 5.800 millones de dólares mientras que se previa la utilización de 4.400 millones de la misma moneda para importaciones; d) se daba impulso a las grandes obras energéticas de Salto Grande, Yaciretá-Apipe, el complejo Alicopa y la Central Nuclear de Rio Tercero; e) la recuperación y puesta en producción de veinte millones de hectáreas en la zona semiárida chaqueña; f) el «proyecto cobre» en Minería; g) los proyectos siderúrgicos con la meta de alcanzar en 1980 los diez millones de toneladas de producción junto al también proyecto petroquímico; h) consideración del proyecto de madera, celulosa y papel; i) el programa pesquero.

Este plan era un instrumento de orientación para los agentes económicos y sociales.

El Ministerio de Economía concertaría planes sectoriales con la CGT y la CGE como así mismo planes regionales con las provincias.

Esta vez el plan naufragó bañado en sangre a partir del golpe de Estado de 1976.

CONCLUSIÓN: Como se ha visto renegar de la planificación económica, descartar la confección de un programa para superar las contingencias económicas de un período determinado, con intervención mayor o menor del Estado, según las necesidades del momento, mas allá de aventurado, parece resultar insensato.

El peronismo siempre lo tuvo.

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