Docente china que llegó de Argentina

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Foto: Zixi Wu

Lectura: 3 minutos

María Sofía Molina Bulla es una economista argentina que mantenía a China como frecuente objeto de estudio.

En su análisis de esta temática siempre surgía una contradicción entre las impresionantes estadísticas que confirman el desarrollo del país asiático y las opiniones expertas que suelen ser negativas por parte de Occidente, por lo que ella se preguntaba ¿cuál de estas posturas está más cerca a la realidad?

La joven decidió buscar la respuesta haciendo su propia experiencia de primera mano. En 2013, Molina viajó a China para estudiar el idioma de este país asiático.

«Después de llegar a China, me di cuenta de que el país no estaba tan atrasado como se describía en algunos papers, y que la gente acá vive felizmente», contó Molina a la agencia estatal de noticias Xinhua.

Además de aprender el idioma, se dedicó a conocer el país y comenzó a entender terminologías como «reforma y apertura», «sistema socialista con características chinas», «planes quinquenales», y el significado de estas prácticas en el fomento del desarrollo.

«China establece los objetivos de desarrollo para el futuro próximo cada cinco años, y todo el pueblo se esfuerza para cumplir los objetivos, por lo cual se destaca la continuidad de las políticas del gobierno chino», analizó.

«En otros países, los trabajos hechos por la administración previa terminan destruidos por el nuevo gobierno y todo tiene que empezar desde cero», reflexionó Molina, explicando la ventaja que ostenta China.

Mientras estudiaba, la joven se enamoró de la cultura china y se quedó en el país para trabajar como maestra de español en una universidad de la ciudad de Tongling, en la provincia oriental china de Anhui.

En Tongling, Molina dice sentirse cuidada afectuosamente por la comunidad y se ha adaptado a la vida local. Ha aprendido a jugar al dominó chino, y como aficionada al ciclismo, se convirtió en miembro de un club de ciclistas, donde conoció a su marido chino.

En abril de 2017, Molina y su marido celebraron su boda según las costumbres locales. Su familia viajó desde Argentina para participar en la ceremonia, en la cual la novia se enteró de que había lazos entre su familia y China, a través de su abuelo.

En 1972, China y Argentina establecieron relaciones diplomáticas bilaterales. Al año siguiente, el abuelo de Molina viajó a China en ocasión de una conferencia internacional de medicina. Compró en China como regalo para su hija ─la madre de Molina─ un abrigo de punto de color blanco, algo que siempre ha quedado en el recuerdo de la familia junto con cierto cariño hacia el país asiático.

«Nadie imaginaba que yo iba a trasladarme para vivir en China», expresó Molina, quien dijo estar sorprendida por el rápido cambio del país que ella ha experimentado.

La pareja internacional tiene un hijo de dos años y medio, y su nombre, Zhong Dating, significa «Llegando de China a Argentina» en chino.

En la actualidad Molina lleva sus días enseñando en la escuela y cuidando al pequeño, al mismo tiempo que estudia una maestría en pedagogía especializada en lengua española.

«No hay muchos expertos en educación de lingüística española en China y yo aspiro a llegar a serlo», expresó la docente.

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