El Líbano a la deriva comienza 2021 sin gobierno

INTERNACIONAL

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Primer ministro designado, Saad Hariri / Foto: Lybil Ber

Lectura: 3 minutos

A mediados de octubre, el presidente Michel Aoun confió el mandato de formar un nuevo ejecutivo al tres veces primer ministro Saad Hariri. La crisis que se ha vivido este último año 2020 es solo una de las dificultades que afectan la política, la economía y las propias instituciones libanesas.

El Covid-19 y la doble explosión en el puerto de Beirut dieron el golpe de gracia a la precaria situación del país, empujando al 55% de la población por debajo de la línea de pobreza, en un contexto de emergencia continua.

La extrema precariedad ha desencadenado un aumento de los suicidios y una carrera para comprar los pocos medicamentos que quedan, mientras los hospitales se encuentran en condiciones catastróficas advierte la prrensa internacional.

El primado de la Iglesia maronita considera que la responsabilidad, incumplida hasta el momento, de formar un nuevo ejecutivo «es mayor y más grave que la de las personas que destruyeron el puerto de Beirut, arrasaron la mitad de la capital y provocaron cientos de muertos inocentes».

Porque si no se asume la responsabilidad de dar una conducción política al país, «todo el pueblo y el mismo Estado pagarán el precio».

El Papa Francisco también habló sobre la situación del Líbano en los días previos a la Navidad.

En una carta dirigida al cardenal y al pueblo libanés pidió que el mundo ayude al país a «mantenerse al margen de los conflictos de Medio Oriente». «Ustedes pueden aprovechar ─dijo el pontífice─ las contingencias del momento presente para redescubrir su propia identidad, que es llevar a todo el mundo el perfume del respeto, la convivencia y el pluralismo».

Analistas y expertos vinculan el estancamiento en la formación del ejecutivo con la próxima investidura del presidente electo estadounidense Joe Biden, prevista para el 20 de enero, con el telón de fondo de las tensiones entre Estados Unidos e Irán y entre ellos y Arabia Saudita.

«Debemos recordar a la clase política ─concluyó el cardenal─ que la formación del gobierno es el primero de sus deberes y que es esencial para instaurar un estado de derecho en el cual convivir, con un solo ejército, una sola Constitución y una sola bandera».

«Una vergüenza». Así calificó el primado maronita Card. Beshara Raï el comienzo del nuevo año en el Líbano sin la aprobación de un nuevo gobierno, tras meses de enfrentamientos, tensiones y negociaciones entre los distintos grupos políticos.

Los dirigentes institucionales y los distintos partidos encargados de esta tarea, añadió el cardenal en la homilía de la misa celebrada ayer en la sede patriarcal de Bkerké, se comportan «como si fueran peones en el tablero de ajedrez de Medio Oriente y de las grandes potencias internacionales».

«Ningún dirigente político ─subrayó Card Raï─ más o menos directamente involucrado en la cuestión, tiene derecho a impedir la formación del gobierno para ajustar cuentas o por intereses personales, inmediatos o futuros».

«Han pasado dos meses y 10 días desde el nombramiento [de Saad Hariri] ─continuó el cardenal─ y el Líbano se encamina rápidamente hacia el colapso total y el fracaso».

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