China frenó una condena de la ONU al golpe militar en Birmania

INTERNACIONAL

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Golpe de Estado en Birmania / Foto: TTL(Facebook)

Lectura: 6 minutos

China impidió que las Naciones Unidas emitieran una declaración de condena del golpe de Estado perpetrado en Birmania (Myanmar), donde las Fuerzas Armadas de Naipyidó tomaron el control del país el 1 de febrero.

Aung San Suu Kyi, jefa del gobierno civil, y cientos de miembros de su Liga Nacional por la Democracia (NLD) están detenidos. El general Min Aung Hlaing, comandante del ejército, anuló las elecciones recientes ─en las que ganó la NLD─, declaró el estado de emergencia por un año y formó un nuevo poder Ejecutivo.

En una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, Beijing rechazó el documento preparado por el Reino Unido, respaldado por Estados Unidos y Francia. En el documento se pedía el restablecimiento de la autoridad civil, la liberación de los dirigentes democráticos y el levantamiento del estado de emergencia pero no la imposición de sanciones.

Como miembro permanente, China tiene derecho de veto sobre las decisiones del Consejo. Rusia también se opuso a la censura explícita del golpe militar en Birmania.

Varias organizaciones humanitarias solicitan sanciones puntuales contra los generales golpistas que pusieron fin a una transición democrática iniciada hace 10 años. Estados Unidos anunció el bloqueo de la ayuda humanitaria a Naipyidó.

Joe Biden ordenó a su administración que revise su política hacia Birmania. Si no se devuelve el poder al gobierno de Suu Kyi, el nuevo presidente de los EE. UU. restablecerá las sanciones que Washington había levantado o suavizado en los últimos años.

Por su parte, Japón insta a Washington a no cerrar los canales de comunicación con la Junta militar. Según el viceministro de Defensa japonés, Yasuhide Nakayama, una política de sanciones y cierre total solo alineará aún más a Birmania con China, reforzando la posición geopolítica del gigante asiático en la región. Por el mismo motivo, India sugirió actuar con moderación en lo que respecta a la Junta militar.

China declaró que ha tomado nota de lo está sucediendo en Birmania. Beijing instó a las partes a «resolver las diferencias» a fin de garantizar la estabilidad. Algunos medios de comunicación chinos han restado importancia a la crisis, calificándola como una «reorganización del gobierno».

El régimen tiene grandes intereses en el país vecino, considerado como un paso alternativo al Estrecho de Malaca para el transporte de gas y petróleo importados de África y Oriente Medio. Según los analistas, el régimen chino había establecido buenas relaciones con Suu Kyi y ahora quiere mantener un canal abierto con los militares de Naipyidó, con los que supo tener relaciones tensas en el pasado.

La Liga Nacional para la Democracia (NLD) rompió el silencio y pidió la liberación de Aung San Suu Kyi y todos los otros miembros del partido. El lunes, pocas horas después de la toma de posesión del nuevo Parlamento, los militares asumieron el control del país declarando el estado de emergencia por un año y entregando todos los poderes al general Min Aung Hlaing, comandante de las Fuerzas Armadas.

Suu Kyi, jefa del gobierno civil, y el presidente Win Myint están detenidos en un lugar no especificado. Los diputados de la NLD están encerrados en sus domicilios en Naypyidaw, controlados por el ejército. El golpe de Estado se produjo tras la extraordinaria victoria de la LND en las elecciones del pasado mes de noviembre, donde el partido militar solo consiguió 25 escaños en el Parlamento, frente a 346 (más del 80% de los votos) de la formación encabezada por la líder democrática.

El Ejército asegura que intervino porque había detectado 10 mil irregularidades en las últimas elecciones. Aung Hlaing dijo que se organizará una nueva votación lo antes posible y luego se restituirá el poder a las autoridades civiles.

Mientras tanto, el general golpista ha formado un nuevo ejecutivo. Está integrado por generales y exmilitares junto con algunos miembros del Partido Unión de Solidaridad y Desarrollo, brazo político de las Fuerzas Armadas. Muchos de los nuevos ministros ya acompañaron a U Thein Sein, quien gobernó Myanmar antes que Suu Kyi.

Según varios observadores, los militares han intervenido por miedo a perder el control del país. Con su amplia mayoría parlamentaria, la LND podría haber intentado cambiar la Constitución, que asigna el 25% de los escaños a las Fuerzas Armadas y algunos ministerios clave, como Defensa y Seguridad Interior.

La oligarquía militar controla el poder en Birmania desde un golpe de estado en 1962. Las manifestaciones populares y la presión internacional llevaron a una nueva redacción de la Constitución en 2008, y a la liberación de Suu Kyien en 2011. Entre 1989 y 2010, la ganadora del Premio Nobel de la Paz estuvo bajo arresto domiciliario en numerosas oportunidades. En noviembre de 2015, la NLD ganó las primeras elecciones libres en 25 años.

La Constitución, sin embargo, garantiza poder a los militares en el Parlamento y en la sociedad: todas las industrias, empresas, riquezas naturales y relaciones con países extranjeros siguen siendo administradas por los militares hasta la actualidad, lo que dificulta cualquier transición hacia una mayor democracia.

Tras el bloqueo de ayer, internet y las comunicaciones telefónicas volvieron a funcionar. Multitudes de soldados vigilan las calles de Naypyidaw y Yangon, pero aparentemente la situación permanece en calma. La población se opone al golpe militar, aunque por el momento está a la expectativa de los acontecimientos.

Estados Unidos, la Unión Europea y el secretario general de la ONU han pedido que se restablezca el orden democrático. Lo mismo hicieron otros países occidentales, así como sectores de la sociedad civil: Italia-Birmania.

Los países miembros de la ASEAN (Asociación de Países del Sudeste Asiático) piden moderación sin expresar una condena total. Para Camboya, Filipinas y Tailandia es un «asunto interno» en Birmania. China dijo que ha tomado nota de lo que está sucediendo en el país vecino.

Beijing ha instado a las partes interesadas a «resolver las diferencias» de manera que se garantice la estabilidad. Algunos medios chinos han descartado la crisis como una «reorganización del gobierno».

Otro artículo de interés: Excepto China, condena al golpe militar en Birmania es global

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