Facilismo o el largo camino a la dignidad, opinión de Hugo Flombaum

OPINIÓN

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Gestiones diferentes: presidente argentino, Alberto Fernández y su homólogo uruguayo, Luis Lacalle Pou / Foto: Casa Rosada (Presidencia de la Nación)

Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

Lectura: 6 minutos

La historia de nunca acabar, pretender cohesionar lo propio a costa de un enemigo.

Es vieja la propuesta, Disney lo hizo con el Pato Donald disfrazándolo de Hitler en «El rostro del Führer».

Por suerte el Pato se las arregló para salir de ese personaje.

En este momento los argentinos tenemos un problema real y otro faccioso.

El real es que el salario no alcanza para cubrir los gastos de una vida digna. El otro es como sostener la unidad de lo diferente en un frente pegado con moco.

El primero es un problema serio y tenemos los argentinos, todos, la necesidad de resolverlo. El ambiente que crea esa situación es pasto para los delincuentes.

El segundo es intrascendente no merece ni siquiera el análisis.

No hace falta recurrir a Alemania para encontrar la razón del problema.

Con solo recurrir a Uruguay, un país exportador de carne bovina y con una carga impositiva tan poco progresiva como la nuestra y sin inflación, para descubrir cual es la diferencia.

Sin inflación y con planificación se puede iniciar el proceso de reforma impositiva si el pueblo y su gobierno quieren.

Ahora si equivocamos en el diagnóstico pagan justos por pecadores. Y eso es lo que ha pasado en nuestro país con cada gobierno.

Lo presuntos progresistas atacan a los que producen porque existen pobres. Como si fueran los culpables de la pobreza.

Los presuntos cultores del capitalismo ajustan a los asalariados porque creen que sus regulaciones son los culpables de la poca productividad y competitividad necesaria para las inversiones.

Hay una parte de verdad en cada uno, pero devienen en errores porque sus falencias son consecuencias no causas.

Los productores buscan todas las maneras de acumular reservas fuera del alcance del estado porque deben protegerse del asalto continuo al que fueron sometidos.

Los sindicalistas y los políticos que los representan buscan sobrecargar de regulaciones laborales para impedir que las patronales se abucen de los trabajadores en su búsqueda de maximizar renta.

Estas, ambas, son consecuencias de una mala matriz productiva.

Comparemos precios de la cadena de valor de la carne bovina en Uruguay con Argentina.

Kg de novillo vivo en dólares
En Uruguay 1,86. En Argentina 1,55.

Salido de frigorífico
En Uruguay 3,80.
En Argentina 3,10.

Carnicería precio del asado en dólares
En Uruguay 9,31.
En Argentina 6,00.

La pregunta siguiente es ¿cómo soluciona este problema Uruguay?

El salario medio en el país vecino es de 595 U$$.
El salario medio en argentina es de 215 US$.

Entonces el problema no es el precio, el problema es el ingreso.

No hay ningún país desarrollado en el mundo con salarios bajos, el nuestro directamente es un chiste.

Cuando nuestro presidente se preocupa por el valor de la carne en Alemania, se equivoca en su análisis. La preocupación de un gobernante es como tener salarios como los de los alemanes. Pero claro él quiere acomodar el precio de un producto al salario chistoso que tienen los argentinos.

Él mismo se sumó a la actividad política con un gobierno que tuvo como lema «el salariazo». El salario medio en la convertibilidad llegó a los 800 dólares. Hoy, se suma al coro de los que viven de la pobreza, de los que suman poder político devaluado, con plata ajena.

El ganadero cuando cría un animal, tarea que lleva mínimo dos años de trabajo e inversión, no sabe si ese animal terminará en una carnicería de Argentina o de cualquier país del mundo.

Por eso el costo de la cría más o menos es similar, la única variante que lo puede hacer subir o bajar es el precio de la tierra, que es la gran inversión que cualquier productor debe hacer.

Si el gobierno vuelve a poner vallas en el camino productivo de la carne, la reciente creada República de Formosa se convertirá en el paso fácil y rápido de nuestra producción ganadera a la pujante Paraguay, para seguir exportando a China, mercado recientemente ganado por los argentinos.

La única manera de tener un salario digno que permita pagar los productos lo que valen es recuperar la credibilidad y la confianza de los gobernados ante los gobiernos, eso tiene un nombre gobernanza.

Ya hemos probado todos los caminos facilistas, Plan Austral, Convertibilidad, super estado benefactor, etc. todo nos llevó a más pobreza, a más exclusión, a menos educación, a menos seguridad en fin a menos dignidad.

La gimnasia que nuestros productores de bienes y servicios han desarrollado para escapar de los gobiernos depredadores de los últimos 45 años es increíble. A tal punto que hoy la única reserva líquida que tenemos es la que hemos escondido en colchones, cajas de seguridad, propiedades valuadas a un tercio de su valor o cuentas en el extranjero.

Esas reservas están disponibles, pero no para los que quieren usar el odio al trabajo y la producción como emblema de su facción.

Están disponibles para los que estén dispuestos a la unidad de objetivos sabiendo que cada sector pugnará por sus intereses, de esa pugna que es virtuosa si el objetivo es el mismo, saldrá la solución.

Despertemos, basta de facciosos, ni los amigos de los usureros ni los que quieren vivir de lo ajeno.

ARGENTINOS A LAS COSAS.

Otro artículo escrito por Hugo Flombaum: Un Estado enemigo de los pobres

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