Georgia opositores anti-Rusia volvieron a manifestarse

INTERNACIONAL

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Foto: Jelger

Lectura: 4 minutos

Las protestas masivas volvieron a tensar el ambiente en Tiflis tras la detención de Nika Melia, líder del partido opositor «Movimiento Nacional Unido» que lleva una semana preso incomunicado.

En la mañana del 23 de febrero, los agentes de policía irrumpieron en la oficina en la que se encontraba Melia, utilizando gas pimienta.

El político está acusado de provocar los disturbios masivos del 20 de junio de 2019, cuando se dio la orden de ubicar al diputado ruso Sergei Gavrilov en la presidencia de la Cámara. Los opositores consideraron este episodio como una demostración más de la voluntad de Rusia de someter al país. El descontento se tradujo en manifestaciones callejeras espontáneas, que fueron dispersadas violentamente por las fuerzas del orden.

Temiendo reacciones incontrolables en el país y no queriendo asumir la responsabilidad por las mismas, Georgij Gakharya, el Primer Ministro georgiano, llegó a presentar su dimisión cinco días antes, con el fin de evitar el asalto a la sede del partido de la oposición.

El enfrentamiento lleva a sus últimas consecuencias un conflicto que se prolonga desde hace varios años. Melia representa al partido prooccidental del expresidente Mijail Saakashvili, rival del partido oficialista «Sueño Georgiano», fundado por el multimillonario Bidzina Ivanishvili.

Su candidato a primer ministro, Iraklij Garibashvili, acusa a Saakashvili de ser un «traidor» que llevó al país a la ruina, especialmente por el enfrentamiento armado con Rusia en 2008-2011.

Actualmente, desde el exilio, Saakashvili ejerce su actividad política en Ucrania. Comentando los acontecimientos de estos días en una entrevista con Currentime.ru, compara las protestas de Tiflis con las bielorrusas, contra Lukashenko, y con las rusas, a favor de Navalny. En su opinión, «Sin duda, Putin siente una gran satisfacción por lo que está ocurriendo en Georgia».

Otro político georgiano y magistrado que buscó refugio en Ucrania es el fiscal David Sakvarelidze, quien en una entrevista con Gordon habla de una «reacción feudal de la oligarquía georgiana», similar a lo que ocurrió en Kiev antes de la Euro Maidan de 2014.

En su opinión, «en los últimos ocho años y medio Georgia se ha convertido en un país extremadamente atrasado, que ha sido abandonado por 900.000 personas, casi el 20% de la población. El poder oligárquico no tiene ningún interés en mejorar las condiciones de vida de la población, y no gobierna la situación sanitaria ni organiza un plan de vacunación; sólo trata de ahogar cualquier forma de libertad».

Los intentos de bloquear la actividad política de Melia y su partido han sido numerosos: varios arrestos y juicios, acusaciones de fraude electoral y atentados contra su vida, en los que incluso estuvo implicado el crimen organizado.

Según Sakvarelidze, «no podrán retenerlo durante mucho tiempo», y se esperan reacciones no sólo dentro del país, sino también de los distintos socios occidentales, que al principio guardaron silencio porque resulta difícil comprender los vericuetos del conflicto interno georgiano. Tras la detención de Melia, varios políticos y diplomáticos de Estados Unidos, la UE y la OTAN expresaron sus preocupaciones ante la brutal actuación del gobierno.

Los miembros del partido gobernante también se declaran prooccidentales, pero según sus opositores, «hacen lo que Putin necesita».

La situación económica de Georgia es sumamente crítica: la tasa de desempleo es altísima, el país lidia con la corrupción generalizada y niveles de conflicto interno similares a los de principios de la década del ‘90.

El arresto de Melia difícilmente alcance para que el régimen actual controle las protestas. Más bien provocará una mayor consolidación de los distintos grupos opositores y la reacción de los numerosos medios de comunicación independientes.

A diferencia de Rusia y Bielorrusia, la orientación de Georgia hacia Occidente y Europa es un factor de identidad muy marcado, al que «Sueño Georgiano» gobernante tampoco puede renunciar. Por eso se esperan importantes olas de conflictos antes de las próximas elecciones, que aún no tienen fecha.

Otro artículo de interés: Georgia entre Bruselas y Moscú

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