Sarkozy condenado por corrupción

INTERNACIONAL

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Expresidente francés, Nicolas Sarkozy / Foto: Jacques Paquier

Lectura: 5 minutos

El expresidente francés Nicolas Sarkozy fue condenado el lunes (1.03.2021) a tres años de prisión por corrupción y tráfico de influencias, sentencia que conmovió las estructuras políticas del país.

El Tribunal Correccional de París precisó que dos de esos años de cárcel están exentos de cumplimiento y que el tercero, de prisión firme, puede ser convertido en detención domiciliaria o vigilancia con un brazalete electrónico.

La corte condenó, además, a una pena similar al abogado del expresidente, Thierry Herzog, a quien impuso, adicionalmente, cinco años de inhabilitación para ejercer la abogacía, así como al alto magistrado Gilbert Azibert.

Las penas son algo inferiores a lo que había reclamado la Fiscalía, que pedía dos años de cárcel firmes contra los tres acusados.

Los jueces consideraron probado que existió un pacto de corrupción para beneficiar los intereses judiciales de Sarkozy en otras causas abiertas tras su salida del Elíseo en 2012.

Esas actuaciones salieron a la luz en conversaciones telefónicas intervenidas por la policía en 2014, entre Sarkozy y su abogado, en las que se desprendía que habían contactado a Azibert, entonces miembro del Tribunal Supremo, para obtener información sobre otra causa abierta contra el expresidente, a cambio de ayudar al magistrado a lograr un puesto en Mónaco.

La sentencia recoge la «particular gravedad» del delito cometido por Sarkozy por su condición de expresidente, que «se sirvió de su cargo y de sus relaciones» para «su interés personal», lo que llena de descrédito un cargo que, por la Constitución, le otorga el poder de equilibrio de la Justicia.

Además, recoge el veredicto, Sarkozy, convertido ahora en el primer exinquilino del Elíseo sentenciado a una pena de cárcel, debía conocer las infracciones cometidas por su condición de abogado de formación.

El veredicto fue también duro contra Herzog, uno de los más reputados abogados de París, y contra Azibert, a quien acusó de «desacreditar una profesión cuya función es básica en la democracia».

La histórica condena a Sarkozy, que puede apelar la sentencia, se produce dos semanas antes de que se abra otro proceso en el que está implicado el expresidente, el de las presuntas irregularidades sobre la financiación de su campaña para las elecciones presidenciales de 2012.

El expresidente de Francia Nicolas Sarkozy fue juzgado por corrupción y tráfico de influencias en el llamado caso de las escuchas, tras el rechazo definitivo a los recursos que había presentado. Se convierte así en el primer expresidente juzgado por corrupción en sesenta años.

El Tribunal de Casación habia denegado en junio pasado los recursos interpuestos tanto por Sarkozy como por su abogado Thierry Herzog y el antiguo magistrado Gilbert Azibert para evitar el juicio.

Según el periodico «Le Figaro», considerado amigable con Sarkozy, el proceso es el primero en el que un ex jefe de Estado sea juzgado por corrupción en Francia desde la instauración en 1958 de la V República.

La investigación se dio por finalizada en 2016 y los jueces de instrucción validaron que fueran sentados en el banquillo en marzo de 2018, pero esa decisión fue recurrida.

Los magistrados habían pinchado el teléfono de Sarkozy ante las sospechas de que pudo recibir financiación del régimen libio de Muamar El Gadafi (1969-2011) durante la campaña que en 2007 le llevó al Elíseo, algo por lo que fue imputado el 21 de marzo del año pasado.

En esas escuchas descubrieron conversaciones entre el expresidente y su abogado de las que se deducía que trataban de obtener, a través del juez Azibert, información secreta de otro sumario que investigaba si Liliane Bettencourt, heredera del imperio cosmético L’Oréal, financió ilegalmente su campaña de 2012.

Algunas de esas conversaciones fueron publicadas en la prensa y dejaban entrever que Sarkozy estaba dispuesto a ayudar al juez a obtener un puesto en Mónaco a cambio de que influyera en la decisión del Tribunal Supremo sobre el caso Bettencourt.

En marzo de 2016, la Justicia validó de forma definitiva la casi totalidad de las escuchas al expresidente sobre las que se sustenta su inculpación, lo que dejó abierta la vía para el juicio previsto.

Sarkozy tiene pendiente además otro proceso por la presunta financiación irregular de su campaña a las presidenciales de 2012. Se trata del llamado «caso Bygmalion», una supuesta trama de falsificación de facturas para ocultar gastos electorales y burlar así los límites legales, con la que, según la acusación, gastó al menos 42,8 millones de euros frente a los 22,5 millones autorizados.

Otro artículo de interés: Expresidente de Francia bajo lupa de justicia por denuncias de corrupción

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