Aumenta número de alemanes vegetarianos

INTERNACIONAL

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Foto: Kurman Communications, Inc.*

Lectura: 6 minutos

La Oficina Federal de Estadísticas de Alemania (Destatis) informó el viernes pasado que el valor de la carne producida en el país descendió en 2020, mientras las ventas de productos sustitutivos ─vegetarianos y veganos─ aumentaron considerablemente.

En cuanto a cifras, el valor total de los productos cárnicos en Alemania llegó a los 38.600 millones de euros (46.800 millones de dólares) el año pasado. Esta cifra supone un descenso del 4% con respecto al máximo alcanzado en 2019, cuando los productos cárnicos de Alemania tuvieron un valor total de 40.100 millones de euros.

Por su parte, la industria alemana de productos para veganos y vegetarianos experimentó un auge: las empresas produjeron casi un 39% más de sustitutos de la carne en 2020 que en el año anterior, pasando de 60.400 a 83.700 toneladas.

En tanto, el valor de los productos sustitutivos de la carne pasó de 272,8 millones de euros a 374,9 millones, es decir, un aumento del 37%, en el mismo período.

Los expertos creen que el descenso de la producción de carne en 2020 podría estar relacionado con la pandemia del coronavirus. Algunas plantas de producción se vieron obligadas a cerrar temporalmente debido a los brotes de COVID-19 entre los empleados, sobre todo en la planta de procesamiento de carne de Tönnies, en el estado de Renania del Norte-Westfalia.

Pero también existe una tendencia a largo plazo de disminución del consumo de carne en el país: en 1987, un hogar consumía una media de 6,7 kilos de carne al mes, sin incluir embutidos, carnes curadas y procesadas. En 2020, esta cifra se había reducido a aproximadamente un tercio, a 2,3 kilogramos.

La industria agroalimentaria alemana protesta por los bajos precios de sus productos en el mercado final, que hace que apenas cubran costos. Los ganaderos se han sumado a estas movilizaciones.

La propia canciller, Angela Merkel, y los ministros del ramo, con representantes tanto del sector de la agricultura y ganadería, como de las cuatro grandes cadenas de supermercados alemanes, que tienen casi tres cuartas partes del mercado de carne en el país se reunieron para analizar la situación.

Merkel ha llamado a establecer unas «relaciones justas» entre los productores y esos grandes intermediarios y ha prometido una «muy rápida» implementación de la directiva europea contra las prácticas comerciales desleales. Esta limita, por ejemplo, las cancelaciones a corto plazo de pedidos de bienes perecederos.

Los ganaderos, como los agricultores, plantean su relación con las cadenas de supermercados como una lucha entre David y Goliat.

Alemania produce una cantidad neta de 8,7 millones de toneladas de carne y exporta aproximadamente la mitad. Además, importa en torno a tres millones de toneladas (2,9 millones en 2018, últimos datos disponibles en el Ministerio de Agricultura y Alimentación).

De hecho, Alemania se ha convertido, por ejemplo, en 2019 en el tercer país importador de carne de res argentina, después de China y de Chile, con 23.360 toneladas.

Sin embargo, a pesar de haber comprado un 1,6% más de carne argentina que el año anterior, se ha pagado un precio medio por ella un 3,6% menor. «Se notó hasta el tercer trimestre, a partir de ahí los precios mejoraron, cosa normal cuando se acercan las fiestas de final de año», afirma a DW el ingeniero Miguel Schiriati, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

Las exportaciones de carne argentina en 2019 batieron récords: 831 millones de toneladas de res, superando la marca establecida en 1969 con 775 millones y suponiendo un crecimiento del 47,9% respecto al año anterior.

«Todo el aumento de la producción de 2019 fue absorbido por las exportaciones, incluido el descenso en el consumo interno», explica Schiriati, autor del libro «La máquina de picar carne: crónica de los avatares y las desventuras de la producción de carne en la Argentina y propuestas para los próximos años».

El consumo de carne de los argentinos, sin embargo, es el mínimo de los últimos años: algo más de 51 kg por persona al año, 5,3 kg menos que en 2018. «El consumo ha bajado un 9,5%, pero si analizamos la caída de otros alimentos, han sido similares… todo esto tiene que ver con la fuerte caída del poder adquisitivo del salario», dice Schiriati, para quien los productores argentinos tienen un problema parecido al de los alemanes.

«Las grandes cadenas de supermercados siguen las mismas políticas en todo el mundo», afirma. No obstante, «en la Argentina hay más de 40.000 carnicerías», lo que deja a los supermercados «una participación de entre un 25% y un 28% del mercado interno minorista», una cuota de mercado muy inferior a la que tienen en Alemania.

Aunque la concentración de poder de mercado en las grandes cadenas es menor que en Alemania, en Argentina también han presionado a la baja los precios para evitar subidas mayores.

«El precio del animal en pie, en el año 2019, aumentó un 80%, producto básicamente de la inflación; pero la carne al público aumentó el 63%, es decir, el canal de comercialización absorbió gran parte del aumento y no trasladó ese aumento a la venta al público», concluye Schiriati.

«Afortunadamente para la producción, el aumento de las exportaciones hizo que no cayera el precio del ganado», sobre todo gracias a la pujanza de China, cuyas importaciones se duplicaron respecto al año anterior.

*Imagen ilustrativa.

Otro artículo de interés: Alemania: agrio debate por disminución del consumo de carne vacuna

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