Agencias de Inteligencia de EE. UU. analizan origen chino del COVID-19

INTERNACIONAL

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Foto: Pete Linforth from Pixabay

Lectura: 5 minutos

El llamado del presidente de EE. UU., Joe Biden, para investigar en un plazo de 90 días los orígenes del coronavirus se produjo después que la inteligencia del país comunicara a la Casa Blanca que dispone de gran cantidad de pruebas, sin examinar aún, que podrían arrojar luz sobre este asunto.

La información fue revelada este viernes por el diario The New York Times, cercano al partido demócrata, que además asegura que los servicios de inteligencia del país le pidieron a Biden tiempo adicional para analizar mediante procesos informáticos todo el material que disponen.

El diario cita como fuente a los funcionarios de inteligencia, y explica que estos servicios tratarán de aplicar una cantidad «extraordinaria» de recursos informáticos para comprobar si el Sars-Cov-2 se filtró accidentalmente de un laboratorio de Wuhan, en China, epicentro de la pandemia.

La iniciativa de Biden, que ha generado un intercambio de acusaciones en Pekín y Washington, tiene como objetivo presionar a los países aliados y a las agencias de inteligencia estadounidenses para que extraigan información existente sobre el tema, como interceptaciones, testigos o evidencias biológicas, así como buscar alguna prueba que pueda determinar si el Gobierno chino encubrió un accidente.

No obstante, The New York Times recuerda que el esfuerzo por obtener evidencias de las comunicaciones interceptadas dentro de China, un objetivo notoriamente difícil, ha dado poco resultado.

Antiguos funcionarios de inteligencia y otros en activo han dicho que dudan mucho de que alguien encuentre un correo electrónico, un mensaje de texto o un documento que aporte pruebas de un accidente de laboratorio.

Desestimada durante mucho tiempo por la mayoría de los expertos, considerada altamente improbable sino descabellada, la idea de un origen de la pandemia de COVID-19 en un accidente de laboratorio chino volvió a tomar fuerza en las últimas semanas en Estados Unidos.

«La lista de personas que apoyan la tesis de un origen animal no se ha movido. Y la de personas que sugieren que [el virus] pudo haber salido de un laboratorio siguió creciendo», resumió Scott Gottlieb, respetado exjefe de la Agencia Estadounidense de Medicamentos de Estados Unidos (FDA) a la cadena CNBC.

«Hace un año» apoyar la hipótesis de los animales «tenía mucho sentido porque era el escenario más probable», explicó. Pero lo que se denomina «el huésped intermedio», es decir, el animal del cual se transmitió el virus a los humanos, aún no se ha descubierto. «Y no porque no se lo haya buscado», añadió.

«La pregunta, para muchas personas, es, ¿cuándo las coincidencias son demasiadas?», señaló, indicando una creciente cantidad de «evidencia circunstancial».

El domingo, el diario The Wall Street Journal afirmó haber tenido acceso a información de inteligencia estadounidense no publicada, informando que tres investigadores del Instituto de Virología de Wuhan –la ciudad en China donde primero se reportó el nuevo coronavirus– habían sufrido ya en noviembre de 2019 «síntomas compatibles tanto con los de COVID-19 como de una infección estacional», y que habrían requerido ser hospitalizados.

China reveló la existencia de un brote de casos de neumonía en Wuhan a fines de diciembre, el mes siguiente, a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pekín ha negado la información del Wall Street Journal, calificándola de «totalmente falsa».

«Hay que llegar al fondo, sea cual sea la respuesta, y es una prioridad para nosotros», dijo Andy Slavitt, asesor de la Casa Blanca para la lucha contra el COVID-19. «Necesitamos un proceso completamente transparente de China y la OMS para ayudar en esto», insistió.

Después de una estadía de cuatro semanas en Wuhan a principios de este año, un estudio conjunto de expertos de la OMS y China dictaminó en marzo que era «extremadamente improbable» que la difusión del virus se tratara de un incidente de laboratorio.

Pero el propio jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió una nueva investigación sobre la hipótesis de la filtración del laboratorio. Varios países, incluido Estados Unidos, expresaron sus «preocupaciones» y pidieron a China que otorgue «pleno acceso» a sus datos.

El lunes hubo una solicitud renovada con motivo de la 74ª Asamblea Mundial de la Salud. Y los pedidos de investigaciones adicionales crecen, incluso dentro de la comunidad científica.

A mediados de mayo, una quincena de expertos publicó un artículo en la prestigiosa revista Science en el que afirmaron: «Necesitamos más investigaciones para determinar el origen de la pandemia».

Las teorías del origen animal o accidental en el laboratorio «ambas siguen siendo viables», escribieron, pero «no se les ha dado una consideración equitativa».

Ambas «deben ser consideradas seriamente hasta que tengamos suficientes datos», dijeron, pidiendo a «las agencias de salud pública y los laboratorios de investigación que abran sus datos al público».

Determinar cómo el virus que se ha cobrado más de 3,4 millones de vidas en todo el mundo se transmitió a los humanos se considera crucial para tratar de prevenir la próxima pandemia.

En Estados Unidos, la hipótesis de una filtración del virus del laboratorio chino hasta ahora había sido impulsada principalmente por la administración de Donald Trump.

Otro artículo de interés: Bolsonaro apunta a China como responsable del coronavirus

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