Ortodoxo islámico que gobierna Irán rechaza reunión con Biden

INTERNACIONAL

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Presidente de Irán, Ebrahim Raisi / Foto: Mohammad Hossein Taaghi/Tasnim News Agency

Lectura: 6 minutos

El flamante presidente de Irán, Ebrahim Raisi, apoya las negociaciones entre Teherán y las seis potencias mundiales ─incluidas las indirectas con los Estados Unidos─ para restablecer el acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA), que fue denunciadas tres años después por Donald Trump.

Sin embargo, Raisi descarta rotundamente un posible encuentro cara a cara con el actual inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, aún si Washington eliminara todas las sanciones contra la República Islámica.

La primera conferencia de prensa tras la elección se realizó el jueves por la tarde. Raisi dijo que uno de los objetivos de la política exterior de Irán es mejorar las relaciones con las naciones del Golfo árabe. A continuación, pidió el fin inmediato de las operaciones militares de Arabia Saudita en el vecino Yemen. El líder ultraconservador de 60 años, que releva en el cargo al moderado Hassan Rouhani el 3 de agosto, considera que el acuerdo nuclear es de «interés nacional».

La Casa Blanca declaró que de momento no está prevista ninguna reunión con el flamante presidente electo de Irán, remarcando que el verdadero «responsable de las decisiones» en Teherán es el líder supremo Alí Jamenei, restando importancia al papel de Raisi. El control último de las decisiones estratégicas y administrativas de Irán están en manos de los clérigos, actualmente liderados por Jamenei.

El nuevo presidente es una de las muchas personas, y empresas, sujetas a sanciones estadounidenses por su implicación en las ejecuciones extrajudiciales de miles de presos políticos iraníes en 1988. Al ser interpelado por ese asunto, Raisi dijo que un juez debe ser «elogiado» cuando «defiende» la «seguridad de su pueblo». Reiterando la posición de Jamenei, el futuro presidente confirmó que las «actividades regionales y el programa de misiles balísticos» de la República Islámica «no son negociables».

En los últimos dos años, Teherán ha violado progresivamente los términos del pacto, flexibilizando las restricciones a las actividades nucleares. Los primeros pasos en este sentido se remontan a 2019.

Primero, en respuesta a la retirada de Trump del JCPOA en mayo de 2018. Posteriormente, a modo de reacción, por la reintroducción de las sanciones más duras de la historia por parte de EE. UU., lo que provocó el colapso de la economía iraní. El acuerdo temporal expira el 24 de junio, pero la diplomacia internacional muestra un cauto optimismo.

Tal como había sido ampliamente anunciado, el ultraconservador Ebrahim Raisi es el nuevo presidente de Irán, pese a que en las elecciones ha participado menos de la mitad de los votantes. Aunque el recuento de votos no ha terminado todavía, los otros tres candidatos ya le concedieron la victoria visto que aproximadamente el 62% de los votos escrutados han sido para Raisi, muy por encima del umbral del 50% necesario para evitar una segunda vuelta.

La abstención ha sido fuerte: muchos parecen haber respondido a la convocatoria a boicotear las elecciones cuando varios candidatos fueron excluidos de la contienda por el Consejo de Guardianes de la Constitución.

No se han publicado cifras oficiales sobre la participación, pero habrían votado alrededor de 28 millones de electores de los 59 millones con derecho a hacerlo. La cifra es muy inferior al 73% de votantes que acudieron a las urnas en 2017 para las elecciones presidenciales en las que triunfó el reformista Hassan Rouhani y Raisi fue derrotado. Y la participación fue ciertamente más baja incluso que el mínimo histórico del 57% del año pasado en las elecciones parlamentarias.

El presidente saliente Rouhani ─que ya ha cumplido dos mandatos y entregará el cargo a Raisi en agosto─, felicitó al pueblo por su elección. Expresidente del Poder Judicial y fiel seguidor del Guía Supremo Ali Jamenei (al que podría suceder) el nuevo presidente del país es una figura destacada porque formó parte del comité que desde 1988 condenó a muerte a miles de disidentes, militantes y opositores tras la guerra con Irak.

Su nombre ya figuraba entre los funcionarios iraníes sujetos a sanciones por el gobierno de Estados Unidos. Siempre ha apoyado una línea cerrada en cuanto a las reformas sociales y las relaciones con Occidente.

En 2014, por ejemplo, Raisi desató un debate nacional por su defensa de las normas impuestas por el gobierno de Teherán para limitar los contactos entre hombres y mujeres en el espacio público: «Es una buena manera ─dijo─ de crear un ambiente de trabajo adecuado para la promoción de las mujeres». En cuanto a las políticas económicas, es partidario de una «economía de resistencia», con «más atención a la agricultura que a las inversiones extranjeras».

En medio de las conversaciones en curso sobre la restauración del acuerdo nuclear ─que se firmó en 2015 y posteriormente fue bloqueado por Donald Trump en 2018─ Raisi se ha mostrado abierto. En el último debate previo a las elecciones, el 12 de junio, declaró que respetará este acuerdo «aprobado por el Líder Supremo». Añadiendo que «un gobierno fuerte» tiene más posibilidades de implementarlo que uno encabezado por reformistas. Sin embargo, en una entrevista en la televisión oficial agregó que en su política exterior el interés nacional será una prioridad y «no escatimará esfuerzos» para terminar con «las sanciones opresivas».

Otro artículo de interés: Conservador y ortodoxo Raisi es nuevo presidente de Irán

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