Washington acusa a China de promover trabajo esclavo

INTERNACIONAL

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Sospecha de trabajo esclavo en cosecha de algodón / Foto: Bert van Dijk

Lectura: 3 minutos

La administración Biden prohibió la importación de productos de Hoshine Silicon Industry Co., una empresa estatal china dedicada a la fabricación de elementos utilizados en paneles solares que llegan a Estados Unidos a precios subvencionados.

Las autoridades estadounidenses acusan a la compañía china de utilizar «trabajo esclavo» en su producción, una calificación gravísima que habla del absoluto desprecio del comunismo que gobierna en China por el respeto a los derechos de los trabajadores.

La prohibición impacta principalmente en la compra de polisilicio, un material clave en la producción de sistemas de energía solar. Según Reuters, el 45% del material utilizado en todo el mundo para la producción de paneles solares se produce en Xinjiang; el 35% procede del resto de China.

Con la misma acusación, el Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibió la venta de productos estadounidenses a Hoshine, a tres empresas que operan en la región autónoma china y al grupo paramilitar Xinjiang Production and Construction Corps.

Según datos de expertos y organizaciones humanitarias ─confirmados por las Naciones Unidas─, las autoridades chinas retienen o han retenido en campos de concentración a más de un millón de uigures, kazajos y kirguises de Xinjiang. Se trata de minorías étnicas de habla turca que profesan el islam.

Los medios de comunicación han revelado la existencia de campos de trabajo en la región, donde supuestamente se emplea a cientos de miles de personas a la fuerza, principalmente en la cosecha de algodón. Algunos investigadores incluso alegan que el gobierno chino está llevando a cabo una campaña local de esterilizaciones forzadas para controlar el crecimiento de la población de origen uigur.

Los chinos desmienten todas las acusaciones. Afirman que las instalaciones de Xinjiang son centros de formación profesional y proyectos para reducir la pobreza y luchar contra el terrorismo y el separatismo.

El 22 de junio, segundo día de la 47ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, más de 40 países firmaron una resolución que condena las políticas represivas de Beijing en Xinjiang, Hong Kong y Tíbet. La propuesta fue presentada por Canadá y recibió la adhesión de Italia, Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania, España, Israel, Japón y Australia.

Los firmantes del documento piden al gobierno chino que ponga fin a las «detenciones arbitrarias» en Xinjiang y que permita a la ONU realizar una investigación independiente en la región.

Los chinos respondieron con un comunicado en el que acusan al gobierno canadiense de cometer violaciones de los derechos humanos contra la población aborigen de Canadá. Países como Bielorrusia, Irán, Corea del Norte, Rusia, Sri Lanka, Siria y Venezuela apoyaron la iniciativa del gigante asiático. Con otra moción, 65 Estados expresaron su apoyo a Beijing, afirmando que Xinjiang, Hong Kong y Tíbet son asuntos internos de China.

En la sesión del jueves la delegación china ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU también atacó a Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña por su trato inhumano hacia los inmigrantes y refugiados.

Otro artículo de interés: China reacciona a sanciones comerciales dispuestas por Joe Biden

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