¿Ha llegado finalmente el momento del gasoducto Transcaspiano?

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Foto: Penn State (imagen ilustrativa)

*Escrito por Shahmar Hajiyev y Robert M. Cutler.

El gasoducto Transcaspiano está destinado a transportar los vastos recursos de gas natural de Asia Central a los mercados europeos de energía a través del Corredor de Gas del Sur. Es de esperar que cambie significativamente el mapa energético de Asia central y Europa.

Lectura: 8 minutos

Desde que Estados Unidos sugirió por primera vez el proyecto en 1996, la construcción del gasoducto submarino Transcaspiano (TCP por sus siglas en inglés) ha permanecido en la agenda, pero sin terminarse. El objetivo del Transcaspiano es transportar los vastos recursos de gas natural de Asia central a los mercados europeos de energía a través del Corredor de Gas del Sur (CGS). Es la forma económicamente más viable de conectar a los países ricos en energía de Asia central con los mercados energéticos europeos. La importancia del Transcaspiano radica en cómo el gasoducto cambia el mapa energético de Asia central: exporta gas natural evitando pasar por Rusia e Irán. Sin embargo, anteriormente había dos barreras principales para el Transcaspiano: la controversia fronteriza del Caspio entre los cinco estados litorales, y la posición de Irán y Rusia de que cualquier proyecto en el Mar Caspio debe ser acordado entre todos los estados costeros de dicho mar.

No obstante, los últimos cuatro años han sido testigos de los cambios más notables y dinámicos en las regiones del Caspio y el Cáucaso meridional. El 21 de agosto de 2018, después de veinte años de negociaciones, cinco estados del litoral del Caspio (Azerbaiyán, Kazajistán, Turkmenistán, Rusia e Irán) finalmente firmaron la Convención sobre el Estatus Legal del Mar Caspio. A continuación, Azerbaiyán y Turkmenistán abrieron una nueva página en las relaciones bilaterales, que culminó con su Memorando de Entendimiento (MoU por sus siglas en inglés) de enero 2021 sobre la exploración y desarrollo conjunto de un disputado yacimiento en alta mar, que Azerbaiyán lo había llamado «Kapaz» y Turkmenistán «Serdar». Los dos países finalmente acordaron cambiar el nombre del yacimiento submarino a «Dostluk», que significa «amistad» tanto en turcomano como en azerbaiyano. Además, a finales de 2020, se completó el ambicioso Corredor de Gas del Sur para suministrar gas natural desde el Mar Caspio directamente a Europa.

Los principales obstáculos para la construcción del Transcaspiano ya han sido superados. La Convención del Caspio establece que los países involucrados en el proyecto pueden construir gasoductos submarinos sin necesidad de que otros los aprueben primero. Oficialmente, Moscú y Teherán todavía argumentan que cualquier gasoducto submarino debe ser acordado entre todos los estados del litoral del Caspio. Se refieren a este respecto al «Convenio Marco para la Protección del Medio Ambiente Marino del Mar Caspio» (Convenio de Teherán) firmado en noviembre de 2003, pero la forma en la cual el Convenio del Caspio invoca el Convenio de Teherán no hace de esto una traba grave.

El Memorando de Entendimiento entre Azerbaiyán y Turkmenistán sobre el desarrollo conjunto del yacimiento «Dostluk» ha abierto nuevas oportunidades para la cooperación energética en el Mar Caspio, generando esperanzas para la realización del Transcaspiano. Azerbaiyán ya completó el Corredor de Gas del Sur y entre enero y abril de 2021 se suministraron 954 millones de metros cúbicos (Mm3) de gas azerbaiyano a los mercados energéticos europeos. Italia compró la mayor parte del gas azerbaiyano, aproximadamente 734 Mm3, y se han entregado 128 Mm3 y 92 Mm3 a Grecia y Bulgaria, respectivamente. El Transcaspiano sería una extensión hacia el este del Corredor de Gas del Sur, aumentando la capacidad de este último en el futuro.

Un acuerdo energético entre Turkmenistán y Azerbaiyán creará la columna vertebral para el transporte de las fuentes de energía turcomanas a través de la infraestructura energética existente en Azerbaiyán. Exportar gas natural y petróleo crudo de este yacimiento a Occidente sería económicamente viable y, por lo tanto, la promoción del Transcaspiano debería ser de interés tanto para la Unión Europea como para Turkmenistán. El gasoducto diversificará, tanto la demanda de suministro de gas natural turcomano, y dará acceso a los consumidores de energía europeos a los vastos recursos energéticos de Asia Central.

Las exportaciones de gas desempeñan un papel fundamental en el desarrollo socioeconómico de Turkmenistán. El programa nacional del país para el desarrollo de su industria de petróleo y gas tiene como objetivo aumentar la producción anual de gas natural a 250 mil millones de metros cúbicos, de los cuales más del 70 por ciento serán para la exportación. Turkmenistán no tiene actualmente muchas oportunidades para la diversificación de rutas de exportación. Su gas se exporta principalmente a China a través del gasoducto Asia Central-China. En enero de 2021, Turkmenistán exportó 2,786 mil millones de metros cúbicos de gas natural a China, lo que representó casi el 60 por ciento de los suministros de gas por gasoducto. En 2020, el gasoducto Asia Central-China entregó más de 39 mil millones de metros cúbicos de gas natural a China.

Rusia fue el principal comprador de gas natural turcomano hasta la explosión en 2009 del principal gasoducto entre ellos. Gazprom renovó pequeñas compras después, pero las detuvo por completo en 2016. Solo en 2019 Gazprom firmó un contrato de cinco años para importar gas natural de Turkmenistán, pero solo a un volumen de 5,5 mil millones de metros cúbicos por año. La reducción de las ventas de gas ha afectado a los ingresos por exportaciones de Turkmenistán. La demora en la implementación del gasoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI) es otro problema para el país, por lo que la falta de rutas de exportación diversificadas representa un serio desafío para las exportaciones de gas de Turkmenistán.

El reciente aumento de precios del gas natural a nivel mundial revela la importancia del problema. La finalización del Corredor de Gas del Sur desde Azerbaiyán a Italia debería animar a Turkmenistán y a Europa a seguir promoviendo el Transcaspiano. El suministro de gas natural hacia el oeste a través de la infraestructura energética existente de Azerbaiyán sería económicamente beneficioso porque podría disminuir la gran dependencia de Asjabad sobre unas pocas rutas de exportación.

El acuerdo energético «Dostluk» entre Azerbaiyán y Turkmenistán ha abierto una nueva era para la cooperación energética en el mar Caspio. Esta cooperación puede crear los cimientos para el Transcaspiano y fortalecer la seguridad energética en la región. Los avances en el sector europeo del gas natural hacen que la diversificación de las fuentes y rutas de suministro de gas sea un factor crucial. La Unión Europea y los Estados Unidos deberían aprovechar esta oportunidad para aumentar su apoyo a la participación de Turkmenistán en el Corredor de Gas del Sur. Ya existe legislación escrita en los Estados Unidos que permite al Departamento de Estado asistir en la realización del proyecto de manera material.

Azerbaiyán ha cambiado la geopolítica de la región después de la segunda guerra de Karabaj. Ahora, la apertura de los enlaces de transporte y el fortalecimiento de la integración económica regional son importantes para la paz y el desarrollo. El proyecto del Transcaspiano tiene un potencial extremadamente importante para promover la paz, la seguridad, la cooperación económica y el desarrollo en el Cáucaso Meridional. Al mismo tiempo, puede satisfacer las necesidades energéticas de la Unión Europea de la forma más económica y sin contravenir los principios del Pacto Verde Europeo. Asimismo, el Transcaspiano permitiría a Armenia comprar gas a Turkmenistán; alternativamente, Armenia podría ser abastecida a través del sistema de gasoductos de Georgia si el Transcaspiano se construye a través de la ruta establecida entre Azerbaiyán, Georgia y Turquía.

*Shahmar Hajiyev es asesor líder en el Centro de Análisis de Relaciones Internacionales (Bakú). Sus campos de investigación incluyen política energética, temas de seguridad energética, energías renovables, economía verde y negocios. Ha trabajado como consultor individual del Banco Asiático de Desarrollo (ADB) y vicepresidente de la ONG «Unión Pública de Cooperación entre Azerbaiyán y China». Tiene una Maestría en Estudios Políticos y Económicos Internacionales de la Universidad Charles (Praga) y ha publicado numerosos artículos sobre política, seguridad energética y temas relacionados.

@AIRCenter4

*Dr. Robert M. Cutler es Investigador senior y director del programa de seguridad energética de OTAN (Canadá).

Otro artículo escrito por Shahmar Hajiyev: Turkmenistán fortalece lazos energéticos con Azerbaiyán

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