Tensión en Cuba por rebelión popular

INTERNACIONAL

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Manifestantes cubanos en apoyo a rebelión popular, frente a Casa Blanca / Foto: Joe Flood

Lectura: 8 minutos

Un hombre resultó muerto durante un enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas de seguridad el lunes en un barrio periférico de La Habana, informó el martes la agencia de noticias cubana (ACN).

Se trata de un ciudadano de 36 años de edad que participaba en una protesta ocurrida en el Consejo Popular Güinera del municipio de Arroyo Naranjo, en el sur de la capital, en el marco de las manifestaciones contra el gobierno comunista iniciadas el domingo en varias localidades de la isla.

Además del fallecido, varias personas fueron detenidas y otras sufrieron lesiones, entre ellos varios agentes, en el suceso ocurrido en La Güinera, según ACN.

La protesta del lunes en ese barrio, una de las zonas más deprimidas de La Habana, fue difundida en varios videos a través de redes sociales, pese a que el Gobierno mantiene la conexión a internet cortada desde el domingo.

En las imágenes solo se observa a decenas de personas avanzando por las calles gritando consignas como «libertad» o «un pueblo unido jamás será vencido».

Según la versión de la ACN, los manifestantes «alteraron el orden e intentaron dirigirse hacia la Estación de la Policía Nacional Revolucionaria del territorio, con el objetivo de agredir a sus efectivos y dañar la instalación».

El medio oficialista acusa a los manifestantes de agredir a agentes con piedras y armas blancas, vandalizar viviendas, incendiar contenedores y dañar el tendido eléctrico.

También asegura que el fallecido tenía «antecedentes por desacato, hurto y alteración del orden» y que las autoridades investigan las circunstancias de este suceso.

La manifestación del lunes en Güinera se produjo un día después que, en una jornada inédita en Cuba, miles de hombres, mujeres y especialmente jóvenes, tomaran las calles en varias ciudades para protestar contra el Gobierno, al que culpan de la falta de comida y medicamentos, los cortes de luz y el peor rebrote de la pandemia con nuevos récord de casos todas las semanas.

El gobierno de Miguel Díaz-Canel, por su parte, señala a EE. UU. como el culpable de la crisis que vive el país y de las protestas.

Los enfrentamientos con heridos y numerosos detenidos, según la organización internacional Human Rights Watch superan los 150, la mayoría en paradero desconocido.

Las manifestaciones ciudadanas iniciadas el domingo en toda Cuba han sido las más importantes en 60 años, con el único precedente del «maleconazo» de agosto de 1994, limitado a La Habana.

Los cubanos permanecieron desde el domingo sin servicio de internet poco después que comenzaran las masivas protestas en toda la isla. La medida no es inédita, suele producirse en países en crisis donde la prensa está controlada por el Estado.

La firma de monitoreo de Internet NetBlocks dijo el martes que el gobierno cubano había restringido el acceso a varios servicios de mensajería móvil y redes sociales, incluidos Facebook y WhatsApp.

La bloguera opositora cubana Yoani Sánchez dijo el miércoles que está de vuelta en las redes y en internet.

No es claro la forma en que los cubanos fueron convocados, pero las imágenes de las masivas marchas contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel fueron pronto de las redes sociales a los titulares de la prensa regional y mundial.

En los últimos tiempos se ha comprobado el poder de convocatoria de las redes sociales en diferentes países en crisis, tanto en América Latina, Estados Unidos y Europa. Probablemente el primer caso de este tipo que se recuerda ocurrió en Túnez y en El Cairo, en 2011, donde miles de personas tomaron las calles tras una convocatoria que se realizó a través de Facebook.

En su momento, algunos analistas ya pronosticaban el poder de estas plataformas. «El segmento de la población más conectado a internet tiene tasas de desempleo en algunos países del 40%», comentaba Joe Schoendorf, socio ejecutivo del fondo de capital riesgo de Silicon Valley, Accel Partners.

En Egipto se vieron las primeras semillas, pero luego se han visto ese tipo de movilizaciones masivas en muchas ciudades del mundo. También en América Latina: en Venezuela o en Chile se han dado protestas callejeras con gran repercusión gracias al poder de convocatoria en la red.

Las fotografías y videos en redes sociales sorprendieron en un país donde disentir puede llevar a la cárcel a los rebeldes. Cubanos en pueblos y ciudades a lo largo de la isla marcharon por las calles gritando consignas como «Abajo la dictadura», «Patria y Vida» o «No tenemos miedo».

El gobierno dice que es una campaña orquestada desde el exterior y tildó una vez más de «mercenarios» a la mayoría de los que se manifestaron. Otros, dijo el presidente Díaz-Canel, están siendo «confundidos» y «manipulados» por «los enemigos de la revolución».

Cuba entró tarde a la era de internet respecto a la mayoría de los países de la región. Hasta hace poco tiempo, internet era exclusivo de las instituciones del gobierno, las empresas estatales y algunos profesionales, como periodistas y médicos empleados del gobierno.

No fue hasta 2019 que se abrió el acceso a casas y negocios privados, aunque actualmente poco más del 60 por ciento de la población de la isla tiene posibilidades de conectarse a internet. Sin embargo, los precios siguen siendo altos y en divisas .

Desde la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) se está siguiendo «con gran preocupación» los últimos acontecimientos en la isla, especialmente con lo que tiene que ver con «la censura» y «las vulneraciones contra los derechos a la libertad de expresión y el acceso a la información».

En declaraciones a la Voz de América, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, dijo que está situación «se venía incubando desde hace tiempo» y que el gobierno comunista ya había estado «censurando» a algunas voces críticas con el oficialismo.

«Desde hace algún tiempo, el gobierno estaba censurando la actuación de intelectuales, artistas, periodistas, y en el caso de los periodistas, cuando han salido a cubrir estos acontecimientos, fueron reprimidos, tenemos denunciados de que se les ha requisado celulares y otros aparatos para su trabajo», denunció.

Jornet, que recordó que ya en 1994 se produjo algo parecido con una movilización conocida como «El Maleconazo», en esta ocasión se han sumado una ola de nuevas generaciones, «que no han vivido la Revolución Cubana», y que con el uso de las redes sociales el impacto ha tenido «una mayor intensidad» entre la sociedad.

«Todos estos jóvenes que se están expresando hoy no vivieron los tiempos de la Revolución y creen que existe otro modo de ejercer la libertad, otro modo de ejercer la democracia y también de poder expresarse», comentó.

Por otro lado, el politólogo Carlos Sánchez Berzain, que también es director ejecutivo del Instituto Interamericano para la Democracia, considera que el bloqueo tiene un único objetivo: «reprimir para seguir violando los derechos humanos y tapar los crímenes con la impunidad que tiene el régimen castrista desde hace 62 años».

«La dictadura cubana es una organización de delincuencia organizada transnacional. No es política ni es Revolución», comentó convencido de que «se está produciendo un cambio» en la isla caribeña gracias, en parte, a la movilización llevada a la calle.

Otro artículo de interés: Europa reclama por derechos humanos violados en Cuba

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