Preocupa brote inflacionario en Estados Unidos

INTERNACIONAL

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Los precios al consumidor de EE. UU. aumentaron drásticamente en junio, un 5,4% más que hace un año. Fue el mayor aumento anual desde 2008, mientras la economía más grande del mundo se recupera de los efectos de la recesión provocada por la pandemia de coronavirus.

La tasa de inflación de EE. UU. aumentó nueve décimas por ciento en junio en comparación con mayo, ya que la Oficina de Estadísticas Laborales del gobierno confirmó el martes lo que ya saben los consumidores cuando compran comestibles, automóviles, muebles, ropa, es decir, que los precios están aumentando.

Los precios han sido más altos en los últimos meses, los nuevos números se están comparando con los que cayeron durante los peores días de la pandemia hace un año. En aquel momento muchas empresas redujeron sus operaciones y, en algunos casos, recortaron los precios para mantener a sus clientes.

Pero otros factores están haciendo subir los precios. Algunos economistas dicen que los precios al consumidor han subido debido a la demanda de los compradores, con la población dispuesta a gastar nuevamente después de la pausa de un año del coronavirus y la incapacidad de algunas empresas para mantenerse al día con su producción y oferta.

Los costos de envío también han aumentado y algunas empresas se han visto obligadas a pagar salarios más altos para atraer a trabajadores, costos que están trasladando a los consumidores.

Los autos nuevos y usados, y los precios de los viajes aéreos, hoteles, alquiler de autos, entretenimiento y recreación, todos los cuales se vieron fuertemente afectados por la pandemia, se encuentran entre los sectores de la economía estadounidense con los aumentos de precios más pronunciados.

Los funcionarios gubernamentales y los responsables de políticas del banco central del país, la Reserva Federal, han estado observando de cerca el aumento de los precios al consumidor. Pero hasta ahora, han sostenido que la inflación que atraviesa la economía disminuirá a medida que la cadena de suministro de bienes de consumo mejore tras el período de la pandemia.

Los precios han aumentado más rápido de lo que predijeron los funcionarios de la Fed a principios de este año, y los responsables políticos están sopesando cuál es el mejor momento para retirar el apoyo crediticio para la economía en recuperación.

La economía estadounidense avanzó un 6,4% en los primeros tres meses del año y los economistas encuestados por The Wall Street Journal esperan que el Departamento de Comercio informe a finales de julio que creció un 9,1% en el período de abril a junio.

La historia parece haber encontrado un camino para colocar a la actual secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, y uno de sus predecesores, Lawrence Summers, en lados opuestos de grandes batallas de política económica.

Esta vez, los dos celebrados economistas están encontrados en el tema de los gastos del gobierno junto a la tasa de interés de casi cero que están creando el peligro de una inflación sin control.

Con la inflación en aumento en los últimos meses, Summers está expresando preocupaciones sobre el alza de los precios, mientras que Yellen ha dado su respaldo a la creencia de la Reserva Federal, que los estímulos adicionales son justificados para regresar a la economía a un empleo pleno, y que las presiones inflacionarias serán temporales.

La Reserva Federal hizo temblar a los mercados el fin de junio al sugerir un posible aumento ligero de las tasas de interés en 2023 y tomar otras medidas de restricción de la política monetaria probablemente un poco antes.

Summers, un expresidente de la Universidad de Harvard conocido por una cierta falta de diplomacia al describir a quienes discrepan con él, ofreció una especie de cumplido a la Fed por su decisión.

«Aplaudo los limitados esfuerzos de la Fed por su visión de la realidad y la aceptación en aumento de que este sobrecalentamiento necesitará una respuesta de política monetaria», dijo Summers en el Foro Económico de Qatar.

«El pronóstico de la Fed, la Casa Blanca y casi todo el consenso de economistas profesionales en febrero fue que tendríamos una inflación un poco por encima del 2%», dijo Summers. «Este año, ya tenemos más inflación que esa en los primeros cinco meses. Eso sugiere que algunos deben modificar sus pronósticos».

En su opinión, «fueron sus errores de pensamiento los que los llevaron a equivocarse tanto en sus pronósticos».

El debate está centrado en cómo Estados Unidos debe manejar la recuperación de la recesión causada por la pandemia de COVID-19.

Durante los primeros seis meses de la administración Biden, Yellen y su sucesor en la Fed, Jerome Powell, han supervisado una política que inyectó billones de dólares en gastos del gobierno para respaldar financieramente a la población e invertir en infraestructura y asuntos sociales.

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