Imagen negativa para Ortega según Gallup

INTERNACIONAL

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Foto: Jorge Mejía peralta

Lectura: 4 minutos

La más reciente encuesta realizada por la firma Cid Gallup, con sede en Costa Rica, reveló que el presidente de Nicaragua Daniel Ortega es el peor evaluado como persona por la ciudadanía, a nivel centroamericano, pese a ser el segundo mandatario más conocido después del mandatario salvadoreño Nayik Bukele.

Los datos revelan que solo una de cada tres personas que conocen al presidente Daniel Ortega tienen una opinión favorable, lo que deja un 65% de los consultados con una percepción negativa del exguerrillero sandinista.

Los resultados de la encuesta no sorprenden en Nicaragua, luego que el mandatario ha dedicado los últimos meses a perseguir a médicos independientes, periodistas, organizaciones sociales, activistas políticos y opositores.

Haydee Castillo, de la organización Nicaragüenses en el Mundo, explicó a la Voa que «en una sociedad que quiere preservar la democracia, la paz, el buen entendimiento, personas que son capaces de cometer crímenes de lesa humanidad para preservarse en el poder, es evidente que por mucho que usen la fuerza, el poder militar, el poder económico y los privilegios para sostenerse en el poder, pierden total legitimidad en la consciencia colectiva, en los pueblos, en las sociedad, es un ejemplo clarísimo».

Sin embargo, el discurso oficial que maneja el gobierno de Nicaragua apunta a que el país avanza en «paz y reconciliación», mientras el presidente Ortega busca reelegirse nuevamente y la oposición se encuentra fragmentada, con los principales líderes opositores en la cárcel y con una contienda electoral en la que participan solo los partidos conocidos por ser colaboracionistas con el Gobierno.

La vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, reafirma diariamente en los medios oficiales que «Nicaragua avanza, caminando, fortaleciendo el camino de la paz, la cultura de encuentro, en una patria que es de todos y para todos, una patria que promueve el amor patrio, la defensa de nuestro honor, nuestro decoro nacional y nuestra soberanía nacional, Una Nicaragua que alienta el trabajo la seguridad y la paz».

La Iglesia católica nicaragüense, a su vez, que vive jornadas de amenazas y ofensas en contra de sus líderes religiosos, respondió a los ataques del oficialismo, que califica a los sacerdotes de «falsos profetas» e incluso les ha advertido que podrían ir a prisión.

El cardenal Leopoldo Brenes, máximo jerarca de la Iglesia católica, dijo el miércoles que «siempre han criticado» el papel de los sacerdotes por sus posturas, pero enfatizó que «no están para complacer sentimientos de autoridades, ni los deseos de sus líderes».

El pasado 14 de agosto, el presidente Daniel Ortega, que busca nuevamente su reelección junto a su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, acusó a los líderes religiosos de aplaudir las protestas que se generalizan en el país y los llamó «hijos del demonio».

Los ataques de la pareja gobernante se dieron cuatro días después que la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua emitió un mensaje pastoral que lamentaba la falta de condiciones para unas elecciones verdaderamente democráticas en Nicaragua.

«El pueblo nicaragüense, que tiene derecho a optar por diferentes opciones políticas, se encuentra impedido de expresar sus simpatías votando en las elecciones de noviembre para elegir a las máximas autoridades del país, porque los candidatos de la oposición han sido forzosamente excluidos de la contienda al privarlos de libertad y quitarles sus derechos ciudadanos», dijo la Iglesia.

Añadió que «el proceso electoral, que debería ser una fiesta cívica, se vive con temor e incertidumbre porque no existen condiciones para unas elecciones democráticas».

Los comicios generales en Nicaragua están programados para noviembre aunque se han visto opacados por denuncias de ser un proceso ilegítimo por el encarcelamiento de opositores.

«Cuando una persona nos ofende, nos toca orar por aquellos que nos persiguen, odian y calumnian, así como lo hizo Jesucristo. Al final (a) esas personas que nos dicen cosas siempre se les va a atender. En una ocasión se dijo que la iglesia siempre asiste al funeral de sus perseguidores», expresó el cardenal Brenes al respecto.

Nicaragua vive una de sus peores crisis sociopolíticas desde 2018, que ha dejado más de 100.000 exiliados y 300 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Otro artículo de interés: Iglesia de Nicaragua bajo amenaza del régimen sandinista

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