Medio ambiente, víctima olvidada de la guerra de Karabaj

AIR Center

50375802637_b4cf4e7eac_c
Puentes de Khodaafarin / Foto: Ministry of defence of the Republic of Azerbaijan

*Escrito por Fuad Chiragov y Emin Qarabağlı

Lectura: 8 minutos

Bakú (Brussels Morning). Las personas de todo el mundo ya están sintiendo los efectos negativos del calentamiento global: las reservas de agua se están reduciendo, los fenómenos climáticos extremos aumentan en frecuencia e intensidad, los bosques se incendian y los arrecifes de coral mueren. Las instituciones internacionales, gobiernos, empresas y comunidades se están uniendo para actuar; académicos y expertos debaten las formas de escapar del peor impacto del cambio climático y los políticos y celebridades hacen campaña para incrementar la concientización. Aun así, los indicadores demuestran que las tendencias negativas del cambio climático empeoran cada año. Por lo tanto, la protección de todos los árboles y fuentes de agua natural debe ser una preocupación para todas las personas de todos los rincones de nuestro planeta y los crímenes contra el medio ambiente natural son crímenes contra toda la humanidad.

Como sabemos, no solo el uso de combustibles fósiles, sino también la liberación de sustancias químicas nocivas a la atmósfera son las principales causas del cambio climático; las actividades humanas son las principales causas del calentamiento global.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) informa que el medio ambiente natural es una víctima olvidada de los conflictos armados y los conflictos han sido el indicador más importante del declive de ciertas poblaciones de vida silvestre entre 1946 y 2010. El derecho internacional humanitario prohíbe el uso de medio ambiente como arma y también prohíbe los ataques deliberados contra el medio ambiente natural.

Un hecho que la comunidad internacional suele pasar por alto o descuidar y quizás de mucha mayor importancia para el futuro de toda la región del Cáucaso meridional es el costo ambiental de la ocupación y el conflicto. Durante la fase activa de la guerra de Karabaj y los años de ocupación, el medio ambiente natural fue dañado y explotado sin piedad. Las ciudades y poblados que albergaban hasta un millón de personas fueron completamente borrados y demolidos. La ciudad de Agdam, una vez floreciente, quedó tan destruida que los representantes de los medios de comunicación internacionales la llamaron la Hiroshima del Cáucaso.

Los territorios ocupados han sido una de las zonas grises de Europa del Este por más de 27 años. La pérdida del control de Azerbaiyán sobre estos territorios y la falta de un adecuado monitoreo internacional permitieron que se cometieran delitos contra el medio ambiente natural. Los antiguos territorios ocupados de Karabaj solían albergar extensos bosques poblados de árboles y arbustos nativos, especies raras de animales y plantas, y abundantes reservas de agua. Antes de la guerra, decenas de especies raras de animales y plantas estaban protegidas en las reservas estatales y otras áreas protegidas. El comportamiento depredador hacia el medio ambiente durante tres décadas seguirá teniendo un efecto negativo en la vida de millones de personas de la región en las próximas décadas.

En los últimos 27 años, Azerbaiyán ha instado a la comunidad internacional en varias oportunidades para que investigue la información acerca de los residuos nuclear y radiactivo que han sido desechados de forma ilegal en estos territorios. Durante los años de ocupación, cada verano se producían masivos incendios forestales en los territorios ocupados debido a la falta de un sistema eficaz de gestión de incendios y/o debido a la indiferencia. Este hecho fue bien documentado por la misión de investigación de la OSCE en 2006. El informe documentó que la serie de masivos incendios forestales sobrepasó un área de 163,3 km2 en la parte oriental de los territorios azerbaiyanos ocupados por los armenios en el verano de 2006. El 7 de septiembre de 2006, una resolución titulada «La situación en los territorios ocupados de Azerbaiyán» de la Asamblea General de la ONU con respecto a la incidencia de incendios masivos destacó «la necesidad de realizar urgentemente una operación ambiental» y pidió «una evaluación de los efectos a corto y largo plazo de los incendios en el medio ambiente de la región y medidas para su rehabilitación».

Después de la liberación de los territorios ocupados, Azerbaiyán ha estado tratando de evaluar y calcular todos los daños a las zonas residenciales, la infraestructura y el medio ambiente, y retirar las minas terrestres que han sido colocadas durante treinta años. Es una actividad costosa y que requiere mucho tiempo, y probablemente llevará muchos años. Al mismo tiempo, Azerbaiyán busca hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que detenga la contaminación y el daño continuo del medio ambiente en la región. La planta de cobre-molibdeno de Kajaran y la refinería de mineral de Gafan en Armenia continúan contaminando sin piedad la fuente de agua potable que es el río Okhchuchay (llamado río Voghji en Armenia), que desemboca en el río Aras y de allí en el río Kura y finalmente en el mar Caspio. En otras palabras, la contaminación del río Okhchuchay pone en riesgo el bienestar de millones de personas así como la fauna y flora de la región. La empresa alemana CRONIMET es un participante activo en el sector minero armenio y el principal accionista (60%) de la planta de cobre-molibdeno de Kajaran y la Refinería de Mineral de Gafan. Muchos ambientalistas siguen completamente insatisfechos con la respuesta de CRONIMET por el impacto ambiental de la actividad de la empresa. La Embajada de Alemania en Azerbaiyán afirma que la empresa alemana vendió sus acciones en 2019. Además, según el Embajador de Alemania, la empresa es privada y, por lo tanto, CRONIMET no puede asumir ninguna responsabilidad legal y/o penal cuando las inquietudes son planteadas a la embajada alemana. De hecho, de acuerdo con las leyes y regulaciones alemanas, el delito que da lugar a la responsabilidad penal corporativa no tiene por qué cometerse necesariamente en Alemania. Si una empresa tiene su sede en Alemania, la responsabilidad penal empresarial también puede derivarse de delitos cometidos en el extranjero si están vinculados al negocio de la empresa.

Lamentablemente, Armenia aún no se ha adherido al Convenio de Helsinki sobre cursos de agua transfronterizos adoptado en 1992. Este documento internacional sirve como mecanismo para fortalecer las medidas y la cooperación mundial encaminadas a lograr la gestión y protección ambientalmente racionales de las aguas superficiales y subterráneas transfronterizas. Dado que Armenia niega ante la comunidad internacional cualquier obligación de protección del medio ambiente conforme a la ley, la única forma de detener este crimen es aumentando la conciencia y la presión internacional.

Lo que vemos es que el gobierno de Armenia y la empresa alemana están tratando de evitar cualquier tipo de responsabilidad legal o moral por el daño continuo al medio ambiente. Por lo tanto, el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales de Azerbaiyán se ha acudido a las organizaciones internacionales sobre los peligros ambientales y la situación crítica en Okhchuchay, incluida la concienciación pública sobre los riesgos ambientales para el río y su ecosistema frente a la contaminación continua por parte de Armenia. El pueblo de Azerbaiyán espera que otras naciones e instituciones internacionales demuestren la misma sensibilidad hacia los crímenes ambientales que lo que demuestran ante las acusaciones desde el lado armenio sobre el daño a las iglesias y el patrimonio cristiano de la región. El pueblo de Azerbaiyán también espera que los costos ambientales del conflicto y las obligaciones de todas las partes responsables se evalúen con la debida atención de acuerdo con los principios del derecho internacional.

*Fuad Chiragov es Jefe del Departamento de Seguridad Regional en el Centro de Análisis de Relaciones Internacionales desde marzo de 2019. Ha estado en la industria de los think tanks durante más de nueve años. En el AIR Center, su tarea de investigación incluye el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, la política interior y exterior de Georgia, la política de seguridad nacional y exterior de Estados Unidos. F. Chiragov obtuvo su licenciatura en Historia de la Universidad Estatal de Bakú y una maestría en Asuntos Internacionales de la Universidad Estatal de Bakú y la Universidad de Columbia en los Estados Unidos. Es un colaborador habitual de la política exterior de Estados Unidos, la seguridad regional y los conflictos en el sur del Cáucaso, Europa del Este y Oriente Medio para los medios de comunicación locales e internacionales y publicaciones analíticas.

@FChiragov

*Emin Qarabağlı es Jefe del Departamento de Cooperación Internacional del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales República de Azerbaiyán.
Se graduó en Western University con una licenciatura en Estudios Regionales y una maestría en Gestión Ambiental. Se desempeñó como consultor líder, consultor senior, gerente de sector en el Departamento de Cooperación Internacional del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales. Desde 2010 se desempeña como Jefe del Departamento de Cooperación Internacional del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales.
Fue galardonado en 2020 con la medalla «Distinción en el servicio civil» por la Orden del Presidente de la República de Azerbaiyán.

Otro artículo de interés: Sólida asociación entre Azerbaiyán y el MNOAL (artículo de opinión)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s