Controversia en Europa por pasaporte sanitario que aplica Italia

INTERNACIONAL

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Foto: Marco Verch Professional Photographer

Lectura: 7 minutos

Alemania rechaza el denominado «pasaporte covid», que aplica Italia, para empleados y trabajadores, informó una portavoz del Ministerio de Trabajo del gobierno de Berlín.

Además la portavoz informó oficialmente en nombre de gobierno que Alemania apuesta por las «medidas probadas» actualmente en vigor, descartando además, la obligatoriedad de la vacuna contra el coronavirus.

En una rueda de prensa, la portavoz señaló que no tiene ningún conocimiento de planes en esa dirección, mientras el vocero de la Cancillería, Steffen Seibert, recordó que recientemente se prolongó hasta finales de año la normativa de seguridad en el trabajo y las «medidas probadas» de protección contra el coronavirus.

Subrayó la importancia de la obligación por parte del empleador de ofrecer dos test por semana a los empleados que trabajan en modo presencial, las medidas de higiene y distanciamiento y el uso obligatorio de mascarilla. «El gobierno siempre ha rechazado la vacunación obligatoria y la postura no ha cambiado», agregó.

Según informo Seibert a los periodistas, lo «sensato» ahora es observar con detenimiento la evolución de la campaña de vacunación, la propagación del virus, las incidencias y las hospitalizaciones y ver la situación en la que se encuentra Alemania con la llegada del otoño y el invierno para «extraer las conclusiones» pertinentes. Seibert recordó que actualmente la gran mayoría de los ingresados con coronavirus en hospitales y unidades de cuidados intensivos son personas no vacunadas o que sólo han recibido la primera dosis.

El Consejo de Ministros de Italia aprobó el jueves un controvertido decreto para exigir el «pasaporte sanitario» de coronavirus a todos los trabajadores, medida que entrará en vigor el 15 de octubre y que hará de Italia el primer país europeo en pedir este certificado en el empleo.

El ministro italiano de Administraciones Públicas, Renato Bruneta, explicó a la prensa después de la reunión que «Italia se pone a la vanguardia en el mundo» con esta decisión, que busca permitir al país afrontar el invierno en mejores condiciones de seguridad para evitar nuevos cierres por la pandemia.

Brunetta destacó que la economía italiana va a crecer en torno al 6 % en el conjunto del 2021, frente a la caída del 8,9% del 2020, y que esta iniciativa también va en la dirección de proteger esta reactivación.

El certificado, válido digital o en papel, demuestra que alguien ha recibido al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus, ha pasado la enfermedad o se ha sometido a una prueba con resultado negativo en las horas previas a mostrarlo, periodo que ahora se amplía hasta las 72 horas, de las 48 de antes.

Este «pase verde», como se llama en Italia, ya se exige para determinadas circunstancias, como el acceso al interior de bares y restaurantes, gimnasios, museos o convenciones, y ahora se pedirá a todos los empleados del sector público y privado.

La ministra de Asuntos Regionales, Mariastella Gelmini, explicó que el gobierno de Mario Draghi también ha reducido el precio de las pruebas de coronavirus, serán gratuitas para quienes no puedan vacunarse, costarán de 8 euros para los menores de 18 años y 15 euros para el resto, frente a los alrededor de 20 euros que cuestan ahora.

«Aplanar la curva» es una de las expresiones de moda de la pandemia del coronavirus. Se refiere a la curva de nuevas infecciones diarias. Ahora, sin embargo, otra curva se está aplanando: la de la vacunación. Después que la escasez de vacunas frenara las campañas de vacunación en la UE a principios de año, ahora hay una creciente escasez de personas a las que administrarlas.

En varios países se ha reavivado el debate sobre la existencia de restricciones diferentes para los vacunados y los no vacunados. O si la deseada inmunidad de rebaño debe lograrse incluso mediante la vacunación obligatoria.

Mientras Alemania sigue debatiendo, los gobiernos europeos ya han sacado conclusiones y actúan en consecuencia. Pero ha habido protestas en varios países.

En Francia, el pasado fin de semana, más de 160.000 personas se manifestaron en todo el país contra los planes del gobierno de aplicar estrictas medidas. En particular, la vacunación obligatoria prevista para determinados grupos profesionales provocó rechazo.

A partir de mediados de septiembre, el personal sanitario, así como el de seguridad y rescate, tendrá que demostrar que se ha vacunado para poder realizar su trabajo. Los que no puedan hacerlo se enfrentarán a una suspensión sin salario. Los opositores a las medidas consideran que se trata de una injerencia inadmisible en la autodeterminación de los ciudadanos.

Pero las protestas también se dirigieron contra el certificado digital de la UE, que se convierte en una condición para acceder a lugares públicos, como museos y centros comerciales, restaurantes y bares, y trenes de larga distancia.

El llamado «pasaporte verde» indica si una persona está vacunada, recuperada o ha dado negativo en las pruebas. Las protestas, en su mayoría pacíficas, se vieron ensombrecidas por enfrentamientos aislados con la policía. Las encuestas en Francia han mostrado una mayoría a favor de ampliar el requisito del «pasaporte verde».

También en Grecia hubo nuevas protestas contra las medidas sanitarias del gobierno la semana pasada. Aquí, el gobierno ya aplicó la vacunación obligatoria para los profesionales de la enfermería a mediados de julio. Los trabajadores tienen hasta mediados de agosto para empezar a vacunarse, de lo contrario se enfrentan a una suspensión sin salario.

A partir de septiembre, la vacunación obligatoria se aplicará a todo el sector sanitario de Grecia. Los empresarios que emplean a personal no vacunado se enfrentan a multas de hasta 200.000 euros. Las visitas a restaurantes e instituciones culturales en Grecia también están reservadas a las personas vacunadas. Una prueba de COVID actual negativa ya no es suficiente.

El jueves pasado, día de la votación parlamentaria de la ley de vacunación obligatoria, unas 5.000 personas se manifestaron en contra en todo el país. En la capital, Atenas, unas 3.000 personas salieron a la calle, según la policía.

La vacunación obligatoria del personal sanitario ya está en vigor en Italia desde finales de marzo. Las protestas del pasado fin de semana se dirigieron contra el endurecimiento de otras medidas. En varias ciudades, miles de personas se manifestaron contra la decisión del gobierno de reservar espacios públicos en Italia a los titulares de «pasaportes verdes» a partir del 6 de agosto.

Por ejemplo, cualquier persona que quiera ir al gimnasio o a la piscina, a un museo o a un restaurante debe comprobar que se ha vacunado, que se ha recuperado o que ha dado negativo recientemente. En las zonas exteriores, los dueños de los restaurantes pueden decidir si también sirven a los clientes sin «pasaporte verde».

Otro artículo de interés: Vacunas para ingresar a países de Unión Europea

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