Rusia: renueva parlamento con opositores encarcelados

INTERNACIONAL

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Presidente ruso, Vladímir Putin, en votación a distancia / Foto: Kremlin

Lectura: 8 minutos

El presidente Putin utilizó el sistema de voto a distancia, al comienzo de las elecciones parlamentarias en Rusia, con los principales líderes opositores encarcelados, la gravosa fórmula que encontró el Kremliin para despejar el camino del oficialismo.

Los observadores electorales de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) no estarán presentes por primera vez desde 1993. Rusia quería invitar solo a 60 observadores debido a la pandemia. La OSCE reclamó enviar 500 observadores electorales y finalmente decidió no conformar una misión.

Las elecciones parlamentarias rusas, a las que están llamados a votar más de 110 millones de rusos, se extenderán debido a la pandemia del coronavirus a lo largo de tres jornadas, hasta el próximo domingo. La medida fue tomada por las autoridades con el fin de minimizar los riesgos de contagio, aunque la oposición considera que puede ser un instrumento de fraude oficialista.

Los rusos deben elegir a los 450 diputados de la Duma o cámara de los diputados: una mitad, por listas de partidos, y la otra, por circunscripciones mayoritarias. Según informó la Comisión Electoral Central (CEC), más de 5.800 candidatos de 14 partidos, incluidos 10 aspirantes independientes, se postulan en estos comicios.

Además, al igual que en el referéndum constitucional del pasado año, 2,6 millones de rusos podrán votar de manera electrónica en Moscú y otras seis regiones del país. También votarán los ciudadanos rusos de la península ucraniana de Crimea, anexado militarmente por Rusia en 2014, y del Donbás ucraniano, que Kiev considera una violación del derecho internacional y de su legislación nacional.

Además de los diputados de la cámara baja del Parlamento ruso, los votantes elegirán a 12 jefes de entidades federadas y 39 parlamentos regionales. El partido del Kremlin, Rusia Unida, busca renovar la mayoría constitucional ─más de 330 escaños─ que logró en 2016 con 334 asientos.

Según el último sondeo del Centro de Estudio de la Opinión Pública (Vtsiom) ─cercano al Kremlin─, Rusia Unida tiene una intención de voto del 29,3 %, seguido de los comunistas con un 16,6 %. Podrían repetir en el Parlamento los ultranacionalistas del Partido Liberal Democrático y la coalición socialdemócrata de Rusia Justa, mientras aparece la formación Gente Nueva con escasas chances.

Con la excepción del partido liberal Yábloko, la oposición extraparlamentaria liderada por Alexei Navalny, encarcelado en febrero a dos años y medio, no participa en los comicios.

En su mayoría, los candidatos de la oposición radical no pudieron registrarse debido a diferentes trabas, desde acusaciones de extremismo hasta la posesión de cuentas en el extranjero. Según la CEC, sólo 250 observadores extranjeros, en su mayoría de antiguas repúblicas soviéticas, vigilarán los comicios.

La Oficina de la OSCE sobre Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR) se negó a supervisar las elecciones parlamentarias rusas ante la decisión de Rusia de reducir de medio millar a 60 el número de observadores.

Este viernes comenzaron las elecciones parlamentarias y regionales que se extenderan por tres días aunque para la oposición es cada vez más difícil llegar a los electores.

A principios de septiembre, un tribunal de Moscú prohibió a la empresa estadounidense Google y a su homóloga rusa Yandex vincular el término «Vote Smart» (voto inteligente, en español) en sus resultados de búsqueda.

«Vote Smart» es una iniciativa del político opositor encarcelado Alexei Navalny. Para debilitar al partido de Vladímir Putin, «Rusia Unida», Navalny pide a los que se inclinan por un voto de protesta que elijan a otros partidos opositores al Kremlin.

El sitio web del proyecto se puso en marcha el 15 de septiembre, pero inmediatamente fue bloqueado por la autoridad rusa de telecomunicaciones. Sin embargo, los creadores del sitio web afirman que, al menos, la aplicación seguirá funcionando.

En los últimos años, Navalny ha llegado a tener éxito con «Vote Smart». Así, por ejemplo, en las elecciones al Parlamento de la ciudad de Moscú de 2019, los candidatos de la oposición ganaron casi la mitad de los mandatos directos. Y el líder moscovita del partido del Kremlin perdió ante un comunista.

Los candidatos de la oposición siempre han tenido dificultades en las elecciones en Rusia. Pero, esta vez, la presión es especialmente fuerte. Cuando Navalny ya estaba tras las rejas, su Fundación para la Lucha contra la Corrupción fue clasificada como extremista y finalmente prohibida.

Así, sus seguidores no pudieron participar en las elecciones, y algunos de sus correligionarios viven en el exilio. «Navalny es visto por el Kremlin como un verdadero peligro», sostiene el político opositor ruso Vladímir Milov, en entrevista con DW, «porque tiene la capacidad de movilizar a los ciudadanos a través de internet».

A los pocos políticos destacados de la oposición ni siquiera se les permitió votar. O se les obligó a abandonar el país. Tampoco fueron admitidos numerosos opositores desconocidos. Vitaly Averin, del movimiento ruso de observación electoral «Golos» (Voz, en español), habla de «miles». Por eso, estas elecciones son «injustas», dice Averin a DW.

Se espera que el equilibrio de poder en la Duma, la Cámara de Diputados del Parlamento ruso, se siga manteniendo sin cambios. «Rusia Unida» debe convertirse en el partido más fuerte de los 14 que se están presentando. También se supone que vuelvan a entrar al Parlamento las otras fuerzas representadas hasta ahora en la Duma: los comunistas, el populista de derechas LDPR y el nacionalista de izquierdas «Rusia Justa-Patriotas-Por la Verdad».

Aún así, podría haber importantes cambios de poder. Mientras que los comunistas obtienen un 20 por ciento en las encuestas, el partido de Putin se enfrenta a unas cifras históricamente bajas. Incluso el instituto estatal de encuestas ha registrado que el apoyo a «Rusia Unida» se ubica por debajo del 30 por ciento. Poco antes de las elecciones, estimó que el resultado final sería en torno al 42 por ciento. Pero, incluso eso, significa una caída de más de diez puntos en comparación con 2016.

Ante la frustración, el partido del Kremlin reaccionó con un nuevo liderazgo. Por primera vez, «Rusia Unida» no se presenta con el líder de su partido y ex primer ministro Dmitri Medvedev, sino con el popular ministro de Defensa Sergei Shoigu. El ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, también está llamado a ayudar en esa tarea.

Un ambiente de protesta ha ido creciendo en los últimos años en Rusia, principalmente por el aumento del costo de la vida. Pero no está claro cuál es su dimensión real. El instituto electoral independiente Centro Levada no puede publicar sus encuestas hasta después de las elecciones, pues ha sido clasificado como «agente extranjero».

Esta clasificación, que muchos afectados rechazan como difamación, también afectó a dos importantes medios de comunicación digitales críticos con el Kremlin, unos meses antes de las elecciones: el diario «Meduza» y el canal de televisión «Doschd». La censura en internet también ha aumentado masivamente.

La jefa de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfilova, aseguró que no se impedirá informar a los medios de comunicación clasificados como «agentes extranjeros». Sin embargo, no habrá ningún organismo que pueda documentar las infracciones.

Otro artículo de interés: Aumentan ataques a prensa en Rusia

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