Alianza inédita en Hungría para desplazar al presidente Orbán

INTERNACIONAL

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Primer Ministro húngaro, Viktor Orbán / Foto: European People’s Party

Lectura: 5 minutos

Los húngaros empezaron a votar este sábado (18.09.2021) en unas primarias inéditas ─que se extenderán hasta el 10 de octubre─ entre los candidatos de la oposición, para hacer un frente común contra el jefe de gobierno saliente, el nacionalista Viktor Orbán, en las legislativas de abril.

El objetivo político de la colación opositora es poner término a los doce años del primer ministro en el poder.

Socialistas, ecologistas, liberales y hasta la extrema derecha participan del proceso, que designará al aspirante a primer ministro que encabezara la lista nacional unificada de la oposición, y a los respectivos candidatos únicos de las 106 circunscripciones electorales del país.

El plan es repetir lo sucedido en las municipales de 2019, cuando la oposición unida logró arrebatar al Fidesz, el partido conservador nacionalista de Orbán, la alcaldía de Budapest y otras ciudades.

Las distintas formaciones tienen en común el rechazo al primer ministro nacionalista de 58 años y sus polémicas posiciones sobre los migrantes y la comunidad LGTB+, además de acusarlo de autoritario y corrupción aadministrativa.

Las primarias, que se llevarán a cabo hasta el 26 de septiembre, despiertan un «gran interés» de los electores, según los organizadores. Del 4 al 10 de octubre se efectuará una segunda vuelta para decidir entre los tres candidatos que lideren los resultados.

Por primera vez en 12 años una victoria de la oposición se presenta como posible, según los últimos sondeos, que otorgan al bloque un 39 por ciento de las preferencias frente al 34 por ciento que obtendría el Fidesz.

Con ese resultado, el partido de Orbán perdería 15 puntos respecto a las elecciones de 2018, en las que logró su tercera mayoría absoluta consecutiva, obteniendo 133 de los 199 diputados.

Cinco aspirantes están en la batalla para luchar por la jefatura de gobierno de este país de Europa Central de 9,8 millones de habitantes. Peter Jakab (41 años), jefe del Jobbik, un partido con un pasado de extrema derecha, Gergely Karacsony (46 años), el alcalde liberal y ecologista de la capital Budapest, y la eurodiputada socialista Klara Dobrev (49 años) son los favoritos.

«Sea cual sea el ganador, lo apoyaré», dice a la agencia AFP Gyorgy Abelovszky, un elector de 67 años, para quien esta alianza es «una idea formidable».

Para los seguidores de Orbán, en cambio, esta unión es artificial y moralmente discutible. Zoltan Kovacs, portavoz del gobierno, criticó en 2019 una «alianza con la derecha antisemita», en referencia al pasado de Jobbik, un partido que estos últimos años ha intentado una moderación hacia el centro.

La cuestión del antisemitismo, altamente sensible en la zona de Europa central, fue el tema que preocupó al papa Francisco, al que hizo referencia en la primera parte de su gira por la región.

El papa Francisco, ─este domingo comenzó en Budapest un viaje de cuatro días por Europa Central─, advirtió sobre los brotes de odio y antisemitismo que surgen en Europa y otros lugares en el encuentro que mantuvo con líderes cristianos y judíos en su primer acto de la visita a la capital húngara, donde llegó para oficiar la misa de clausura del Congreso Ecuménico.

Jorge Bergoglio alertó de «la amenaza del antisemitismo que todavía serpentea en Europa y en otros lugares», y afirmó que «es una mecha que hay que apagar». «La mejor forma de desactivarla es trabajar en positivo juntos, es promover la fraternidad», agregó el líder religioso católico, firme defensor del diálogo interreligioso.

«Ustedes, judíos y cristianos, desean ver en el otro ya no un extraño, sino un amigo; ya no un adversario, sino un hermano», consideró, aludiendo al destino trágico del poeta húngaro Miklos Radnoti, muerto en un campo de concentración. Francisco se reunió con los representantes cristianos, que representan el 52 por ciento de la población y de los que el 30 por ciento son católicos, y con la comunidad judía, fuertemente diezmada durante la invasión nazi.

Francisco aseguró que Dios pide a cristianos y judíos que dejen «atrás las incomprensiones del pasado, las pretensiones de tener razón y de culpar a los demás, para ponernos en camino hacia su promesa de paz». Además, exhortó a que esta unión sea fuerte ante la tentación de «absorber al otro», porque cuando se ha intentado «no se ha construido, se ha destruido» y «lo mismo cuando se ha querido marginarlo en un gueto, en vez de integrarlo».

«¡Cuántas veces ha ocurrido esto en la historia! Debemos estar atentos y rezar para que no se repita. Y comprometernos a promover juntos una educación para la fraternidad, para que los brotes de odio que quieren destruirla no prevalezcan», advirtió.

Las relaciones entre católicos y judíos tuvieron un nuevo punto de partida gracias al documento del Concilio Vaticano II «Nostra Aetate», que en 1965 defendió el respeto del judaísmo.

Otro artículo de interés: Tensión política entre Europa occidental y zona oriental

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