Moderado Kishida será nuevo jefe del gobierno japonés

INTERNACIONAL

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Futuro primer ministro japonés, Fumio Kishida / Foto: 外務省

Lectura: 7 minutos

El exministro de Relaciones Exteriores, Fumio Kishida, será nombrado primer ministro y candidato para las elecciones de los próximos meses, probablemente en noviembre seguramente en noviembre según la decisión del parlamento japonés. En 2020 había perdido la elección como líder del Partido Liberal Democrático.

Fumio Kishida fue elegido el miércoles al frente del Partido Liberal Democrático (PLD) por una holgada mayoría ante su rival Taro Kono, y se convertirá en el nuevo primer ministro.

Kishida, de 64 años y exministro de Relaciones Exteriores, obtuvo 257 votos en la segunda vuelta de esta elección interna del PLD, frente a los 170 de Kono, de 58 años y una de las figuras políticas más conocidas en el país.

El dirigente será confirmado como nuevo primer ministro en una votación en el Parlamento el 4 de octubre, y posteriormente dirigirá a su partido en las elecciones generales, que podrían celebrarse en noviembre.

El exministro de Exteriores encabeza su propia facción liberal dentro del partido conservador nipón, y ha llegado al poder en su segundo intento y precedido por una fama de gestor eficiente y discreto.

Procedente de una familia política de Hiroshima, perdió en 2020 la elección como líder del PLD ante el primer ministro saliente, Yoshihide Suga.

Suga deja el cargo después de solo un año en el poder, con bajos niveles de apoyo por el descontento popular con su respuesta a la pandemia del COVID-19.

Por su parte, Kishida fue el primero en lanzar su candidatura y basó su campaña en una plataforma de estímulo ante la pandemia.

El sucesor de Suga estará solo unas semanas en el cargo antes de que se celebren unos comicios generales en los que podrá revalidar su mandato, elecciones que deben convocarse antes de finales de noviembre cuando finalice la actual legislatura.

Los contendientes por el liderazgo del Partido Liberal Democrático (PLD), que decidió en la votación del día 29, fueron el exministro de Exteriores, Fumio Kishida; el actual ministro de Reforma Administrativa y Regulatoria, Taro Kono; y las exministras del Interior y Comunicaciones, Sanae Takaichi y Seiko Noda.

A partir de la fecha fijada por el Ejecutivo para la sesión parlamentaria extraordinaria, se prevé que las elecciones generales se convoquen el 7 o el 14 de noviembre, según recogen los medios locales.

Estos cálculos se deben a que tras la votación del nuevo primer ministro serán necesarios unos días para formar un nuevo Gabinete y a que, tras la investidura, harán falta en torno a cuatro sesiones parlamentarias para que el nuevo primer ministro presente su plan político y sigan después los turnos de preguntas.

Suga fue el primer jefe de gobierno recibido en la Casa Blanca por el presidente Joe Biden, en marzo pasado.

Biden y el primer ministro Suga mostraron la fortaleza de la alianza entre sus dos países y su determinación compartida de hacer frente a los «desafíos» que plantea China, al reunirse la semana anterior en la Casa Blanca.

«Estamos comprometidos a trabajar juntos para abordar los desafíos que plantea China en temas como el Mar del Este de China, el Mar de China Meridional y también Corea del Norte», indicó Biden en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, el primer dignatario extranjero en ser recibido en la Casa Blanca.

Por su parte, Suga aseguró que ambos países iban a oponerse a «cualquier intento» de Pekín de «cambiar el status quo por la fuerza o por intimidación en el Mar de China Meridional y del Este».

El primer ministro japonés también reafirmó que el tratado de seguridad entre Estados Unidos y Japón enmarca al archipiélago de Senkaku, un territorio que China denomina como Diaoyu y donde hay una creciente actividad de Pekín.

Al parecer, Biden consiguió además que el primer ministro japonés abandonara su reticencia a criticar a China por sus acciones en Taiwán y en Xianjiang, un paso más en su pulso estratégico con Pekín.

Suga se convirtió en el primer líder al que Biden recibe en persona desde que llegó al poder en enero, en una muestra del interés de Washington de reforzar sus alianzas tradicionales en Asia para contrarrestar la pujanza de China.

«Vamos a trabajar juntos para demostrar que las democracias todavía pueden competir y conquistar el siglo XXI», afirmó el mandatario estadounidense.

Biden trataba así de marcar un contraste con la «autocracia» de China, que se ha convertido en el desafío estratégico central de su política exterior. «Estamos comprometidos a trabajar juntos para asumir los retos que presenta China, en temas como (las disputas territoriales en) el Mar de China Oriental, en el Mar de China Meridional; y también con respecto a Corea del Norte, para asegurar un Indopacífico libre y abierto», agregó.

Suga por su lado añadió que habían tenido «conversaciones serias sobre la influencia de China sobre la paz y prosperidad del Indopacífico», un término impulsado por Estados Unidos para conceder un mayor papel a la India en sus planes de contener el auge militar y económico de Pekín.

El primer ministro japonés aseguró además que coincidía con Biden en «la importancia de la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán», tras las recientes incursiones de aviones chinos en la zona.

A lo largo del último medio siglo, Japón ha evitado criticar la política china hacia Taiwán ─al que Pekín considera como una provincia rebelde y no como un país independiente─ para evitar una confrontación con el gigante asiático, con el que mantiene importantes lazos económicos.

La mención de Suga a Taiwán fue escueta pero significativa, y el líder japonés añadió que había hablado también con Biden sobre los presuntos abusos de derechos humanos de los uigures en la región noroccidental china de Xinjiang.

En cuanto a Corea del Norte, se esperaba que Suga ayudara a Biden a retocar la nueva estrategia estadounidense hacia Pionyang, que la Casa Blanca acaba de finalizar pero que no se ha hecho pública. Suga afirmó en la rueda de prensa que los dos países trabajarán juntos para presionar a Corea del Norte para que «cumpla las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU».

Otro artículo de interés: Japón amplía presupuesto de defensa mirando a China

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