Más espacios verdes mejoran salud en Europa

INTERNACIONAL

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Elche, Alicante / Foto: William Helsen

Lectura: 7 minutos

Un estudio internacional ubica a las españolas Elche (en Alicante) Telde de Gran Canaria y Cartagena en Murcia, entre las cinco ciudades europeas con menor riesgo de salud para la población por la cantidad de espacios verdes que poseen.

Las ciudades europeas evitarían 43.000 muertes al año si cumplieran con las indicaciones de la OMS de acceso a espacios verdes, según el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que ha elaborado un ranking que sitúa a Elche (Alicante) como la ciudad de Europa más saludable con menos mortalidad. Dicha mortalidad es atribuible a la falta de espacios verdes.

La investigación también clasificó a Telde (Gran Canaria) y Cartagena (Murcia) entre las cinco ciudades europeas con menos carga de mortalidad atribuible a carencias de verde, mientras que situó a Gijón (Asturias) como la cuarta ciudad europea y la primera española con más mortalidad por la falta de zonas verdes

La investigación analizó 978 ciudades y 49 áreas metropolitanas de 31 países europeos y concluyó que entre todas ellas podrían evitar hasta casi 43.000 muertes prematuras cada año si cumpliesen con la recomendación de la OMS sobre proximidad residencial a espacios verdes.

El trabajo, que publicado por «The Lancet Planetary Health», recuerda que los espacios verdes se asocian con beneficios para la salud, como una menor mortalidad prematura, mayor esperanza de vida, menos problemas de salud mental, menos enfermedad cardiovascular, mejor función cognitiva y bebés más saludables.

También ayudan a mitigar la contaminación atmosférica, el calor y el ruido, contribuyen al eliminar el CO2 y favorecen el deporte y la interacción social.

Por eso, la OMS recomienda el acceso universal a espacios verdes y aconseja que un espacio verde de al menos media hectárea a una distancia de no más de 300 metros desde cada domicilio.

Para calcular el espacio verde en cada ciudad, el estudio utilizó el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI), un indicador que mide cómo de verde es un área determinada y que considera cualquier tipo de vegetación, desde arbolado de las calles a jardines en propiedades privadas, y se obtiene a partir de imágenes de satélite.

Además, analizaron datos de mortalidad por causas naturales y de niveles de espacio verde de cada una de las ciudades estudiadas relativos al año 2015. Posteriormente, usando análisis cuantitativo del impacto en salud y en base a datos sobre asociación entre espacios verdes y mortalidad proporcionados por meta-análisis publicados anteriormente, estimaron el número de muertes por causas naturales que podría ser evitados en caso de que cada ciudad cumpliera con la recomendación de la OMS.

Los resultados para el indicador de vegetación (NDVI) mostraron que el 62 % de la población estudiada vive en áreas con menos espacios verdes de los recomendados, una carencia que estaría asociada con 42.968 muertes, que equivalen a un 2,3 % del total de la mortalidad por causas naturales.

La lista de ciudades con mayores índices de mortalidad atribuible a la falta de espacios verdes incluye ciudades de Grecia, Europa del Este, las repúblicas bálticas, Italia, así como la mayoría de capitales del continente. Entre estas últimas, las que muestran mayor mortalidad son Atenas, Bruselas, Budapest, Copenhague y Riga.

Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) reveló que la calidad del aire ha mejorado sensiblemente en Europa a lo largo de la última década, pero también destacó que muchos europeos siguen muriendo prematuramente a causa de la contaminación.

La contaminación del aire es el enemigo medioambiental número uno de la salud de los europeos, puesto que causa enfermedades respiratorias y cardiovasculares fatales. En la última década analizada (2009-2018), la cantidad de decesos a causa de los principales contaminantes del aire ha disminuido. Esto gracias al efecto combinado de políticas europeas y nacionales para reducir las emisiones de gases nocivos hacia la atmósfera, mejorando la calidad de los combustibles, por ejemplo.

Los países de Europa del este y la llanura del río Po ─que atraviesa varias regiones del norte italiano─ se encuentran entre los sitios más afectados, puesto que sus sistemas de calefacción utilizan más carbón que en el resto del continente, y en el caso de Italia se combina con una alta concentración industrial en esa zona.

En cuanto al dióxido de nitrógeno (NO2), gas que emana sobre todo de los vehículos y plantas de energía térmica, las muertes precoces disminuyeron en el orden de un 54% durante los últimos diez años, de 117.000 a 54.000 en los 28, y de 120.000 a 55.000 en todo el continente.

Desde comienzos de los años 2000, las emisiones de los principales contaminantes atmosféricos, particularmente los óxidos de nitrógeno (NOx), han disminuido considerablemente en Europa, señala la agencia con sede en Copenhague. Sin embargo, existe un punto negro en lo que respecta a las partículas de ozono (O3), cuya tendencia es al alza con 19.400 decesos precoces en 2018, o sea, un aumento del 24% desde 2009.

«La mejora de la calidad del aire merced a políticas sobre el clima y medioambientales es una buena noticia, pero como toda buena noticia también tiene su lado negativo, y no podemos soslayar que el número de muertes prematuras continúa siendo demasiado elevado», destacó el comisario europeo de Medio Ambiente, Virginijus Sinkevicius, citado en este informe.

A comienzos de 2020, las medidas adoptadas por los gobiernos europeos para combatir la propagación del COVID-19 tuvieron un impacto importante sobre las numerosas actividades económicas. Esto permitió una mejora provisional de la calidad del aire.

La concentración de dióxido de nitrógeno, que puede causar inflamación de las vías respiratorias, descendió el 61% en España, 52% en Francia y 48% en Italia en abril. Estos países habían impuesto medidas drásticas de confinamiento. El Servicio Copernicus para el control atmosférico contribuyó al estudio de eventuales vínculos entre COVID-19 y la calidad del aire.

De acuerdo con su director, Vincent-Henri Peuch, el informe de la AEMA «nos ayuda a todos a actuar a favor de la ambición de Europa de alcanzar su objetivo de cero contaminación, que se traducirá en vidas más largas y saludables, así como en sociedades más resistentes».

Otro artículo de interés: ¿Fenómenos naturales o cambio climático?

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