Unión Europea analiza presionar por elecciones libres en Nicaragua

INTERNACIONAL

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Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell / Foto: МИД России

Lectura: 7 minutos

«Espero poner más presión sobre el régimen», declaró el político a su llegada a la reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) que se celebra en Luxemburgo, tras ser preguntado por sus expectativas ante el debate de los jefes de la diplomacia de los Estados miembros.

Los ministros de Exteriores se reúnen en un encuentro en el que España ha pedido abordar la reacción que deberán tener los Veintisiete a las elecciones de Nicaragua del 7 de noviembre en las que los principales rivales al presidente Daniel Ortega están encarcelados.

«Tenemos una idea clara de lo que va a pasar. Básicamente, no se permitirá a la oposición participar en las elecciones y es evidente que se está preparando todo para unas elecciones que no serán ni libres ni democráticas», dijo una fuente europea citada por DW.

Ante una situación en la que hay «un claro giro autoritario del régimen» de Ortega, «probablemente habrá un rechazo a reconocer el resultado» de los comicios, porque no representará la opinión de los nicaragüenses, aseguró la misma fuente.

Interrogado por la decisión del Gobierno venezolano de suspender el diálogo con la oposición y si supone un cambio en las condiciones para el envío de una misión de observación electoral a los comicios regionales de este año en Venezuela, Borrell prefirió no responder.

«Sobre la misión de observación electoral en Venezuela, creo que ya he dicho todo lo que tenía que decir», comentó. El viernes, desde Washington, Borrell aseguró que EE. UU. apoya el envío de una misión de observación electoral europea a los comicios de Venezuela y defendió el envío de una misión de observación electoral, ya que «no son elecciones presidenciales ni legislativas, son regionales y locales» y «hay muchos alcaldes y presidentes de estados que están en el cargo y quieren repetir sus mandatos».

«A mí me parece razonable que haya un esfuerzo, no para apoyar a la oposición, sino de que haya garantías para que las elecciones sean lo máximo posible libres», indicó a los periodistas.

El próximo 21 de noviembre, Venezuela celebrará las elecciones regionales y locales, para elegir a los gobernadores de 23 estados que conforman el país y a los alcaldes de 335 municipios, así como a los representantes de los consejos legislativos.

La última voz crítica que aún sobrevive en Nicaragua es la de la Iglesia católica, después que el encarcelamiento de los principales líderes políticos, campesinos y empresariales en el país centroamericano impusiera una especie de autocensura.

«Casi no hay nadie que se atreva a hablar. Daniel Ortega impuso un estado de terror de facto», dice el analista político Enrique Sáez.

A semanas de las elecciones, la Iglesia precisamente es quien ha denunciado «que se ha perdido una oportunidad valiosa para enderezar el rumbo» que lleva Nicaragua, «para solucionar los problemas sociales, políticos y económicos, al no dar cabida a la pluralidad de pensamiento de todos los sectores».

«Se les ha excluido», dice la Iglesia, argumentando que el mandatario sandinista, que busca reelegirse junto a su esposa, la también vicepresidenta, Rosario Murillo, han olvidado el perdón que pidieron a la Iglesia antes de llegar al poder en 2007 y han arremetido nuevamente contra el clero, como ocurrió en 1980, llamando a los obispos y sacerdotes «demonios con sotanas, hijos del demonio», entre otros calificativos.

Ante este panorama, el sacerdote Edwing Román habló sobre los ataques de Ortega y Murillo contra la Iglesia y el futuro del país. Román es una de las voces más críticas en Nicaragua. En medio de la crisis de 2018, acogió a manifestantes en el templo San Miguel Arcángel, en la ciudad de Masaya, al sur de Managua.

En 2019, el sacerdote volvió a tomar relevancia al recibir a un grupo de familiares de reos políticos que se mantenían en huelga de hambre en el templo. La policía cercó la iglesia y se corto la energía durante una semana completa, imposibilitando la salida de los opositores.

El gobierno de Estados Unidos aseguró que las elecciones generales del 7 de noviembre en Nicaragua serán un «farsa» y han perdido «toda credibilidad» por las maniobras «autócratas» del presidente, Daniel Ortega.

Así lo indicó en rueda de prensa el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, al apuntar a la prohibición de presentarse a los comicios a los líderes opositores. «El proceso electoral ha perdido toda credibilidad», afirmó.

Para el portavoz norteamericano, cuyo gobierno ha impuesto sanciones económicas a altos funcionarios y a varios hijos del mandatario, es «ya una conclusión inevitable que Ortega se asegurará de que las elecciones de noviembre sean una farsa, y que se proclamará a sí mismo victorioso».

Nicaragua celebrará elecciones presidenciales en medio de una ola de arrestos que ha llevado a prisión a 37 líderes opositores, entre ellos aspirantes presidenciales, empresarios y periodistas, por delitos como traición a la patria y conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional.

Ortega, que el 11 de noviembre cumplirá 76 años, buscará su tercera reelección consecutiva, para un cuarto mandato de cinco años y segundo con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta.

Mientras, familiares de opositores nicaragüenses encarcelados denunciaron en rueda de prensa virtual que sus parientes sufren «violaciones de derechos humanos, malos tratos y torturas» y exigieron al gobierno su inmediata liberación.

«Nuestra demanda está basada en la liberación de nuestros familiares que están siendo procesados por crímenes que no cometieron, en abierta violación a las leyes de Nicaragua y al derecho internacional», afirmó Berta Valle, esposa del aspirante presidencial opositor Félix Maradiaga.

Los familiares dijeron en un comunicado que durante cuatro meses sólo han podido visitar a los reos en dos ocasiones, la última de ellas esta semana, en las que el gobierno autorizó encuentros de dos horas de duración «en condiciones restrictivas y arbitrarias».

Entre las violaciones de derechos humanos señalaron que sus causas judiciales no aparecen reflejadas en el sistema del Poder Judicial, no se les ha permitido reunirse con sus defensores y «se continúan practicando interrogatorios en ausencia de sus abogados».

Dijeron que en la segunda visita notaron «un incremento exponencial» de la presencia policial. «Muchos sufrimos revisiones físicas humillantes que incluyeron el registro de nuestra ropa interior y el despojo de objetos de uso personal como lentes de ver, alcohol de mano y fotografías de seres queridos enfermos y menores de edad».

También dijeron que el estado de salud de los detenidos es precario y que muchos tienen problemas de ansiedad. La mayoría «sigue perdiendo peso y sufriendo de debilidad extrema, consecuencia de una mala nutrición», indicó el comunicado.

Otro artículo de interés: Nicaragua contra embajador norteamericano

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