Gigantesca redada internacional contra «dark web»

INTERNACIONAL

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Foto: Gerd Altmann from Pixabay

Lectura: 6 minutos

La policía detuvo a 150 sospechosos en media docena de países, involucrados en la compra y venta en línea de productos ilegales, en uno de los operativos más grandes contra la dark web, anunció el martes Europol.

Esta operación, denominada Dark HunTOR, estuvo integrada por una serie de acciones por separado pero complementarias en Australia, Bulgaria, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Suiza, el Reino Unido y Estados Unidos, dijo Europol el martes en un comunicado.

Solo en los Estados Unidos, unas 65 personas fueron arrestadas, mientras que 47 fueron detenidas en Alemania, 24 en Gran Bretaña y cuatro en Italia y Holanda, entre otros.

Algunos de los detenidos «fueron considerados objetivos de gran valor» por Europol.

Los agentes también confiscaron 26,7 millones de euros (31 millones de dólares) en efectivo y monedas virtuales, así como 45 pistolas y 234 kilogramos de drogas, incluidas 25.000 pastillas de éxtasis.

Esta acción surgió tras una redada policial liderada por Alemania a principios de este año, que clausuró el mercado de la darknet «más grande del mundo».

La policía italiana también cerró los mercados «DeepSea» y «Berlusconi», «que juntas contaban con más de 100.000 anuncios de productos ilegales», indicó Europol, que coordinó la operación con su agencia judicial gemela Eurojust.

«El objetivo de operaciones como esta es advertir a los delincuentes que operan en la dark web que la comunidad policial dispone de los medios y los socios globales para desenmascararlos y hacerlos responsables de sus actividades ilegales, incluso en áreas de la dark web», señaló el subdirector de operaciones de Europol, Jean-Philippe Lecouffe.

En enero, la policía alemana cerró el mercado en línea «DarkMarket», utilizado por su supuesto operador, un australiano, para facilitar la venta de drogas, datos de tarjetas de crédito robados y malware.

Es casi imposible no dejar huellas en internet y, por lo tanto, revelar mucha información personal. La Internet «normal», a menudo comercial, vive del comercio con estos datos, que la mayoría de los usuarios conoce desde hace unos 20 años, estiman expertos consultados por la prensa.

Los usuarios entregan sus datos a las principales plataformas de internet cuando quieren saber cómo llegar más rápido de A a B, por ejemplo, con la ayuda de un sistema de navegación o un proveedor de mapas. A los usuarios se les suele pedir estos datos con cortesía y en letra pequeña.

A veces estos datos se sacan en secreto de sus bolsillos y a menudo los datos que se creían seguros terminan en el ojo público porque han sido mal protegidos.

Si estos datos caen en manos equivocadas, las consecuencias pueden ser fatales. Las filtraciones de datos facilitan cada vez más a los ciberdelincuentes la tarea de cometer delitos graves mediante la manipulación de identidades, información de tarjetas de crédito u otra información confidencial.

Pero no solo los delincuentes, sino también los Estados tienen un gran interés en la enorme cantidad de datos de internet. Porque si estas piezas del rompecabezas se arman correctamente, el resultado es un perfil muy preciso de cada persona, el sueño de todos los Estados de vigilancia.

Quien navega en «internet normal», no sabe mucho sobre la Dark Web, a lo sumo supone que allí se comercia con drogas, armas y pornografía infantil. Claro que la Dark Web también es un lugar de ideal para los criminales, pero no es tan siniestra como su reputación. Después de todo, hay buenas razones para moverse en estas redes anónimas, no reconocidas por los buscadores de datos comerciales o los regímenes invasivos.

Para las personas en Estados autocráticos, estos datos representan un gran peligro. Si un gobierno prohíbe el acceso a la información libre, leer las noticias de la BBC o DW puede ser tan sospechoso como intercambiar opiniones en las plataformas sociales.

En muchas regiones del mundo, los activistas de los derechos civiles, los periodistas y las minorías sociales en particular deben temer las peores represalias si sus huellas digitales se hacen visibles en internet, ya sea debido a la vigilancia del Estado o a plataformas de internet que no protegen adecuadamente los datos de los usuarios.

Quien quiera entrar en la oscuridad sin control estatal necesita un software de acceso especial. Este abridor de puertas es para la mayoría el navegador Tor, una abreviatura de «The Onion Router» (el enrutamiento de cebolla).

Esta referencia a la cebolla viene de las tres capas que rodean los datos reales, haciéndolos anónimos. Tor es una enorme red informática que transmite datos de un lado a otro hasta que el emisor y el receptor ya no pueden ser rastreados.

Dado que el acceso a la red Tor puede bloquearse con relativa facilidad, como ha ocurrido durante años en países como China, el Irán y, más recientemente, Bielorrusia, Tor ofrece acceso a través de los llamados Bridges («puentes»).

Estas son computadoras que proporcionan el primer salto a la red Tor y tienen direcciones IP que cambian frecuentemente. Esto significa que la entrada a la red Tor ya no puede ser bloqueada. Para asegurarnos de que no se note que se trata de una comunicación Tor más adelante, los paquetes de Internet se camuflan adicionalmente.

(nformes de DW)

Otro artículo de interés: China lanza gigantesco operativo contra moneda virtual

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