Europa castiga a Polonia por ignorar sentencias judiciales comunitarias

INTERNACIONAL

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Presidenta de Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen / Foto: European Parliament

Lectura: 6 minutos

El país más castigado de Europa, en términos históricos, tanto por el régimen nazi como por la desaparecida Unión Soviética, ahora enfrenta al tribunal europeo de justicia por reclamos de soberanía en las leyes de la nación polaca.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea decidió castigar a Polonia con una indemnización de 1 millón de euros (1,2 millones de dólares) por día por rechazar las decisiones del Supremo Tribunal de la Unión Europea sobre reformas judiciales.

Polonia fue condenada el miércoles a pagar una multa de un millón de euros por día por no haber puesto fin a las actividades de la cámara disciplinaria de la Corte Suprema, institución clave de una controvertida reforma de la justicia polaca, anunció el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Esta sanción financiera fue exigida el 7 de septiembre por la Comisión Europea, en el contexto de un duro contencioso entre la Unión Europea y Polonia sobre el Estado de derecho y la independencia de la Justicia.

El jefe de gobierno conservador nacionalista polaco, Mateusz Morawiecki, se comprometió a abolir la cámara disciplinaria, cuya supresión ya había sido anunciada por Polonia en agosto, pero continúa funcionando. La Comisión Europea acusa a este órgano de afectar la autonomía de los jueces.

El 14 de julio, el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) ordenó a Polonia el cese inmediato de las actividades de esa cámara.

Como la decisión no fue respetada, el ejecutivo europeo reclamó al TJUE imponer sanciones, al estimar que «los sistemas judiciales de la UE deben ser independientes y equitativos».

«El respeto de las medidas provisorias es necesario para evitar un perjuicio grave e irreparable al orden jurídico de la Unión Europea así como a los valores sobre los cuales esta Unión está fundada, especialmente el Estado de derecho», señaló este miércoles el TJUE, con sede en Luxemburgo.

Polonia y la UE están confrontadas a raíz de una serie de polémicas reformas judiciales de Varsovia. Para Bruselas, estas medidas chocan con las libertades democráticas mientras el gobierno polaco estima necesarias para acabar con la corrupción de los jueces.

A principios de mes, el Tribuna Constitucional polaco consideró que ciertas partes del derecho europeo eran incompatibles con la Constitución del país, decisión que suscitó temores de una posible salida de Polonia de la UE.

«No podemos arriesgar ni arriesgaremos nuestros valores comunes. La Comisión actuará», aseguró la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, en un debate en la Eurocámara donde también estaba presente el presidente polaco, Mateusz Morawiecki.

La presidenta del Ejecutivo comunitario aseguró también que la situación de la independencia judicial en Polonia «ha empeorado» y enumeró los mecanismos de los que dispone Bruselas para contestar a este desafío, aunque no precisó qué acciones emprenderán ni proporcionó un calendario para hacerlo.

Entre ellos, mencionó la posible activación del nuevo mecanismo comunitario para vincular el presupuesto con los valores del Estado de derecho comunitario, que aún no se ha puesto en marcha pese a llevar casi diez meses en vigor, o el lanzamiento de nuevos procedimientos de infracción para, en última instancia, llevar ante la justicia europea la decisión del Constitucional polaco.

«El Gobierno polaco debe explicar ahora cómo prevé proteger el dinero europeo, dada esta sentencia del Tribunal Constitucional», señaló Von der Leyen, que recordó que en los próximos siete años se invertirán miles de millones de euros de los fondos de reconstrucción pospandemia y el nuevo presupuesto multianual.

«Este es el dinero de los contribuyentes europeos. Y si nuestra unión está invirtiendo más que nunca para avanzar en nuestra recuperación colectiva, debemos proteger el presupuesto de la Unión contra violaciones del Estado de derecho», añadió.

La presidenta alemana también recordó el artículo 7 de los tratados, que lleva varios años activado contra Polonia pero estancado en su fase de diálogo y con escasas posibilidades de llegar a retirar a Varsovia su derecho a voto en el Consejo.

«Déjenme recordarles que el Tribunal Constitucional polaco que hoy ha puesto en cuestión la validez de los tratados es el mismo Tribunal que, bajo el artículo 7, consideramos que no es independiente ni legítimo. De muchas maneras, esto cierra el círculo», resumió Von der Leyen. Asimismo, lamentó que la UE «se encuentre hoy en esta situación» y aseguró que se «puede y debe» encontrar una solución con «una Polonia fuerte en una Europa unida».

El pueblo polaco es europeísta. Para la mayor parte de la población, Occidente fue un referente y una meta añorada incluso durante los tiempos más duros del régimen comunista. Su adscripción a la esfera de influencia soviética tras 1945 fue siempre percibida como una separación artificial de sus raíces políticas y culturales. Por eso, la caída de la Cortina de Hierro en 1989 fue celebrada como un «retorno a Europa».

La política proeuropea de los gobiernos posteriores a ese vuelco encontró amplio respaldo en la sociedad polaca. En 2003, un 77,45 por ciento de los ciudadanos se pronunció en un referéndum a favor del ingreso de su país a la Unión Europea.

Entonces, las fuerzas antieuropeas del extremo derecho del abanico político intentaron propagar el miedo, augurando, por ejemplo, que la apertura del mercado agrícola llevaría al colapso de la agricultura polaca.

La proporción de europeístas no solo se ha mantenido en un alto nivel en las pasadas dos décadas, sino que incluso ha aumentado. En una encuesta realizada el 5 de octubre (2021) por el instituto IPSOS, por encargo del periódico Gazeta Wyborcza y el portal de internet OKO.press, el 88 por ciento de los consultados se pronunció a favor de la permanencia de Polonia en la UE. El resultado confirma la tendencia de sondeos anteriores.

Casi 100 mil personas salieron el domingo 10 de octubre a las calles de Varsovia con la consigna de «Nos quedamos en Europa». En toda Polonia se manifestaron más personas que en anteriores protestas, como las realizadas contra la prohibición del aborto.

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