Financiamiento para combatir cambio climático se discute en Glasgow

INTERNACIONAL

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Presidente norteamericano, Joe Biden / Foto: COP26

Lectura: 6 minutos

Un rosario de quejas, ese es el brumoso clima de la conferencia sobre el clima que se desarrolla en la localidad escocesa de Glasgow, famosa por su actividad cultural que no parece entusiasmar a los políticos que participan del encuentro.

Cerca, más al sur occidental, en Turnberry, Donald Trump aprovecha habitualmente el reconocido terreno de la zona para jugar golf en el enorme predio que ha construido con el nombre de Luxury Collection, todo un conjunto que desagrada ─y no lo oculta─ a la primera ministra de escocia Nicola Sturgeon.

En los últimos días de la COP26 se notan las negociaciones nerviosas entre las principales potencias por el financiamiento necesario para combatir el cambio climático, mientras retumba la reacción furiosa de Rusia y China que se sienten alegada por los países de regímenes democráticos y economías de mercado.

China y Rusia se sienten ofendidos por recibir comentarios agrios debido a la falta de presencia de sus principales mandatarios al cónclave escocés. No quisieron dar la cara, optaron por la presencia virtual, ellos que son justamente los más contaminantes del planeta.

Los compromisos financieros, todos se comprometieron, son los que más dudas levantan entre los observadores. A su vez las asociaciones civiles se quejaron por tener una presencia limitada en el evento, no forman parte del interés de los políticos.

China y Rusia reaccionaron a las críticas del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien consideró «un problema» que los líderes de ambos países no hayan asistido a la cumbre de Glasgow.

«No estamos de acuerdo» con las acusaciones de Washington, afirmó desde Moscú el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov. A su juicio, Rusia está tomando acciones contra el cambio climático «coherentes, reflexionadas y serias».

También China rechazó las críticas de Biden de «dar la espalda» al «gigantesco» problema del calentamiento global y destacó que «los actos hablan más que las palabras», según defendió desde Beijing un portavoz de la diplomacia china, Wang Wenbin.

La mayoría de países presentes en Glasgow aceptan como objetivo un límite al calentamiento del planeta de +1,5ºC y presentaron nuevos recortes de emisiones de gases para lograrlo, en tanto el negociador chino para el clima, Xie Xhenhua, recordó que ese era un objetivo deseable pero no obligatorio del Acuerdo de París de 2015.

«Si nos centramos solo en +1,5ºC, eso significa destruir el consenso entre todas las partes», dijo a la prensa y advirtió: «Y quizás los países pedirán una reapertura de negociaciones».

Frenar la emisión de gases de efecto invernadero en tres décadas sin detener el crecimiento económico supone un desafío, los expertos señalaron que sería posible si se invierten entre 3 y 4 billones de dólares cada año, es decir, un 2% del PIB mundial.

«El dinero está ahí, si el mundo quiere usarlo» aseguró el enviado especial de la ONU para las finanzas del clima, Mark Carney. La Alianza Financiera de Glasgow para la neutralidad carbono ─el equilibrio entre emisiones y retenciones de gases de efecto invernadero─ antes de 2050 ya reúne a 450 actores del sector, de 45 países, lo que representa unos 130 billones de activos, según precisó el también exgobernador del Banco de Inglaterra.

«El sector financiero está listo para suministrar la financiación», aseguró, por su parte, la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, quien espera que al final de esta conferencia se llegue al objetivo de los 100.0000 millones de dólares que los países ricos prometieron desembolsar anualmente para ayudar a los más vulnerables a lidiar con el cambio climático.

También el ministro de Finanzas británico, Rishi Sunak, instó a las naciones ricas a aumentar su apoyo a los proyectos climáticos en el mundo en desarrollo y señaló que espera «reconfigurar todo el sistema financiero» para utilizarlo para proteger el clima.

Sin embargo, la experta en financiamiento climático del Instituto Mundial de Recursos, Lorena González, advirtió que aún es prematuro empezar a hacer cuentas. «Hay señales alentadoras, pero hay que mirar con atención los detalles: qué es nuevo y qué significa», dijo González.

Las organizaciones no gubernamentales, criticaron las restricciones para acceder a las negociaciones en Glasgow, injusta reacción teniendo en cuenta que se trata de una reunión de la ONU donde participan los delegados oficiales solamente.

De conformidad con las normas de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, las organizaciones de la sociedad civil pueden asistir a estas reuniones mundiales sobre el clima en calidad de observadores, incluso dentro de las salas de negociación para permitir la transparencia del proceso.

Sólo cuatro representantes de miles de ONG acreditadas para la COP26 fueron autorizados a presenciar las negociaciones, según manifestó la responsable de ActionAid International, Teresa Anderson. En las calles de Glasgow, mientras tanto, centenares de activistas volvieron a manifestarse para acusar a las multinacionales de querer limpiar su imagen con promesas de inversiones y cambios de modelo empresarial, típica protesta que todas las cumbres reciben de los sectores radicalizados donde siempre quedan a slavo China y Rusia.

La COP26, que comenzó el domingo pasado y durará doce días, tiene como meta resolver las cuestiones que quedaron pendientes desde el Acuerdo de París de 2015, cuando más de 190 países acordaron impedir que el calentamiento global supere este siglo los 1,5°C respecto de los niveles preindustriales.

Líderes de más de 130 países celebraron hasta el martes una cumbre de dos días en el marco de la COP26. Al menos 110 países que representan el 85% de los bosques del mundo acordaron poner fin y revertir la deforestación para 2030.

A su vez, decenas de líderes mundiales firmaron un compromiso de recortar en un 30% el potente gas metano también para el 2030, lo que ayudará significativamente a frenar el calentamiento global a corto plazo.

Otro artículo de interés: Islas Maldivas, minúsculo paraíso terrenal, en COP26 de Glasgow

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