Generalizado rechazo internacional al triunfo de Ortega en Nicaragua

INTERNACIONAL

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Presidente norteamericano, Joe Biden / Foto: The White House

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Después de conocerse el resultado de los comicios del domingo en Nicaragua, el comentario más escuchado por la prensa internacional fue «farsa electoral».

El Consejo Supremo Electoral informó en la madrugada del lunes que Daniel Ortega, actual presidente de Nicaragua, logró el 74,99 % de los votos con la mitad de las mesas escrutadas, es decir que consiguió otra reelección para permanecer en el cargo hasta enero de 2027.

Ortega se apresta a cumplir 20 años seguidos en el poder, un caso inédito en la reciente historia de Nicaragua, en comicios marcados por la ausencia de candidatos de la oposición, la mayoría de ellos encarcelados, con la absoluta prohibición a la prensa internacional de ingresar al país en época electoral.

Claudia Herrera Pahl, de DW fue lapidaria en su comentario editorial. «Con todos los candidatos opositores tras las rejas y una sarta de comparsas desconocidos como competidores de contienda, así como un Consejo Supremo Electoral allegado al opresor, el guion del teatro puesto en escena por Daniel Ortega, Rosario Murillo y sus secuaces dictaba un final con contundente victoria del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y su candidato, Daniel Ortega».

«A la grotesca declaración de victoria con la que finaliza esta comedia tragicómica seguirán airados análisis y comentarios de la prensa internacional —la nacional ya casi no existe—, criticando, advirtiendo, demandando. Imperará el enojo y las advertencias, pero las críticas irán acallándose con el paso del tiempo, a medida que otros acontecimientos de este mundo convulso vayan conquistando las primeras planas de los medios».

«Al binomio Ortega-Murillo poco le importará lo que la comunidad internacional escriba o diga sobre ellos. En los libros de historia, esta pareja ya tiene seguro el título de dictadores sin escrúpulos, responsables de haber sepultado la democracia en Nicaragua y haber situado al país en la esquina de Cuba, Venezuela y Corea del Norte. Esfumado el «honor», ya no tienen mucho que perder. Y tampoco tienen mucho que temer».

«Los países latinoamericanos, profundamente divididos entre sí, no lograron más que una tibia declaración de la Organización de Estados Americanos (OEA), denunciado irregularidades y calificando de parodia el proceso electoral. Solo la vecina Costa Rica, desbordada por migrantes venezolanos y nicaragüenses, pide a gritos obligar a Ortega regresar a la senda democrática que hace mucho abandonó».

«Como un murmullo lejano, llega la declaración de la Unión Europea (UE), calificando de fake las elecciones, y acompañada de amenazas de endurecer sanciones. El martillo de las sanciones contempladas en la Ley Renacer, con la que Estados Unidos pretende presionar al régimen de Ortega y Murillo, tampoco ha impedido su perpetuación en el poder».

«Es poco probable que estas amenazas hagan mucha mella en el camino emprendido por la pareja de autócratas nicaragüenses. Por lo menos en el caso de sus hermanos de Corea del Norte o de Cuba estos mecanismos no han logrado mucho más que perjudicar al pueblo común y corriente», indicó la periodista.

El caso de Ortega, de exguerrillero sandinista a presidente del país, es similar a la de su admirado Fide Castro aunque no es el único, en Latinoamérica otros hombres que empuñaron las armas saltaron luego al poder aprovechando los beneficios de la democracia.

Según los informes del Consejo Electoral se presentaron a votar 65,34 % de la población habilitada, pero los cálculos de analistas privados situaron la abstención en algo más del 80 por ciento.

El veterano guerrillero presidió Nicaragua entre 1985 y 1990, cuando fue derrotado por Violeta Chamorro, esposa del fallecido director del diario principal del país muerto a balazos por desconocidos, sin duda debido a las críticas sin piedad de La Prensa que irritaba al movimiento sandinista.

El primer paso de la guerrilla nicaragüense fue designar una Junta de Gobierno bajo el liderazgo de Ortega, entre 1979 a 1985. Para evitar «inconvenientes» electorales como el de 1985 ahora decidió detener a los precandidatos presidenciales, entre ellos a la independiente Cristiana Chamorro, hija de Violeta que gobernó entre 1990 y 1997.

El gobierno de Costa Rica reaccionó de inmediato, afirmando que no reconocerá el proceso electoral nicaragüense por la «ausencia de condiciones y garantías requeridas en una democracia para acreditar las elecciones como transparentes, creíbles, independientes, libres, justas e inclusivas».

El presidente costarricense, Carlos Alvarado, escribió en sus redes sociales que por la «carencia de condiciones y garantías democráticas, no reconocemos las elecciones en Nicaragua. Reiteramos el llamado al Gobierno nicaragüense para que de forma inmediata libere y restituya los derechos de los presos políticos».

«Asimismo, extendemos una petición a la comunidad internacional para propiciar, entre todas las partes en Nicaragua, espacios de diálogo y negociación para recuperar la democracia en beneficio de su pueblo», cita el texto.

Joe Biden desde Washington califico de «pantomima» los comicios en Nicaragua y amenazó con usar «todas las herramientas diplomáticas y económicas» a su disposición para pedir responsabilidades al presidente Ortega.

En un comunicado distribuido por la Casa Blanca, Biden afirmó que «el régimen Ortega-Murillo» orquestó «una elección de pantomima que no fue ni libre ni justa, y ciertamente no democrática».

También los instó a tomar «inmediatamente» los pasos necesarios para «restaurar» la democracia y pidió que se libere «inmediata e incondicionalmente» a los opositores que fueron encarcelados antes de los comicios, entre ellos los aspirantes presidenciales.

Hasta que eso ocurra, avisó Biden, Washington, en coordinación con otros miembros de la comunidad internacional, «usará todas las herramientas diplomáticas y económicas» a su disposición para ayudar al pueblo de Nicaragua y pedir responsabilidades a Ortega, Murillo y aquellos que «facilitan sus abusos».

Otro artículo de interés: Antes de votar Ortega continúa deteniendo opositores en Nicaragua

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