Voto castigo al gobierno argentino de los Fernández

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Foto: Embassy of Argentina in the US*

Lectura: 5 minutos

Anticipando un resultado ─incierto desde ya─ de las elecciones parlamentarias el domingo en Argentina, la DW publica un artículo de opinión sobre la base de consultas a tres especialistas en análisis político, como se ofrece a continuación. El resultado de las urnas puede ser un anticipo de las futuras elecciones presidenciales de 2023 donde se juega la suerte del binomio Alberto Fernández, presidente, y la poderosa vicepresidente Cristina Kirchner.

 

Último tramo de la cuenta regresiva de cara a las elecciones. En Argentina, este domingo se renueva la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado de la Nación.

No se esperan grandes sorpresas tras las elecciones primarias de las PASO de septiembre pasado, que parecen haber iniciado la tendencia.

«Habría una replicación del «voto castigo al oficialismo del 12 de septiembre”», evalúa el sociólogo Ricardo Rouvier en diálogo con DW desde Buenos Aires, al tiempo que prevé un eventual «impacto en el oficialismo», cuyas consecuencias de «deflagración» en la coalición de gobierno (Frente de todos) no se atreve a pronosticar.

Y asimismo: «En la coalición opositora (Juntos por el Cambio) las recientes elecciones de las PASO han ampliado la expectativa de volver al gobierno en 2023», analiza Rouvier.

«Para unos fueron lágrimas, y para otros, sonrisas», sintetiza el consultor sobre los resultados de los recientes comicios, que habrían funcionado como un anticipo de este 14 de noviembre.

«El descontento con el gobierno tiene actualmente su fuente principal en la crítica situación económica», sostiene, por su parte, Claudia Zilla, politóloga dedicada a temas latinoamericanos del Instituto Alemán para la Política y Seguridad Internacionales de la Fundación Ciencia y Política.

«La pobreza y la desigualdad están creciendo. La inflación actúa como un pesadísimo impuesto regresivo que afecta más fuertemente a los que menos tienen. Los precios de los alimentos suben constantemente, igual que las tarifas de los servicios y los alquileres. Pero la actualización de los sueldos no acompaña ese ritmo ─si es que se tiene la suerte de tener un trabajo─, y quien puede ahorrar algo, lo hace en dólares, y los sectores más acomodados retiran capital del país», describe el panorama Zilla desde Berlín, consultada por este medio.

La mayor preocupación de la ciudadanía y el desafío inmediato del gobierno es el económico, cuya dimensión más notoria es la alta inflación. Pero el problema más de fondo es la falta de un modelo de desarrollo viable y sostenible, la baja productividad, y los bajos niveles de inversión, sobre todo, en investigación, tecnología e innovación», condensa la analista.

Y por si fuera poco: «La deuda con el Fondo Monetario Internacional es inmensa y funciona como una soga al cuello adicional», grafica Zilla.

Así las cosas, ¿qué está en juego este domingo?

«Lo que se juega en las elecciones del domingo es si el gobierno logrará fortalecerse para impulsar mejoras económicas y sociales luego de la pandemia, o si la oposición de derecha se va a sentir más fuerte para continuar con sus políticas de los últimos dos años, que, en general, han sido de boicot y bloqueo a toda acción gubernamental», analiza Ricardo Aronskind, licenciado en economía y magíster en Relaciones Internacionales.

«Los resultados electorales son importantes, pero no son determinantes del próximo cuadro político», relativiza consultado por DW.

«También dependerá de un conjunto de factores extraelectorales. Por ejemplo, si la sociedad volverá a movilizarse como hacía antes de la pandemia, en defensa y reclamo de sus derechos, si los empresarios continuarán transitando por el sendero de reactivación económica, o si se dejarán influir por sectores especulativos y alarmistas, y si dentro de la oposición incidirán los sectores más cercanos a prácticas democráticas y dialoguistas o aquellos con una visión confrontativa extrema, que busca el reemplazo inmediato del gobierno», completa.

«El caso argentino es difícil de comprender», reconoce, asimismo, Aronskind desde Buenos Aires, «porque el país no ha atravesado una guerra, ni sufrido ningún cataclismo», agrega. «Sin duda, han sido las pésimas políticas económicas, basadas en la creencia de la «magia” de los mercados, que se olvidaron de que la base de la economía no puede ser la especulación financiera, sino el trabajo productivo aplicado en forma eficiente, aprovechando todo el potencial del país», afirma.

«Esto tiene remedio, a condición de que la sociedad comprenda cuáles fueron los graves errores cometidos y saque las conclusiones que permitan formular nuevas políticas apropiadas», concluye ─y convoca, a su vez─ el investigador argentino.

La situación en el país sudamericano es compleja. Y también lo son sus causas, bastante más allá de los escenarios electorales que tengan lugar. Este domingo 14 de noviembre, Argentina continuará escribiendo su historia.

*Imagen ilustrativa.

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