Cárcel para opositores en Bielorrusa

INTERNACIONAL

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Foto: patrick489 en Pixabay

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La política bielorrusa Maria Kolesnikova está en prisión preventiva en Minsk, la capital de Bielorrusia, desde hace más de un año. En 2020, durante la última campaña presidencial, encabezó el equipo de campaña electoral del exbanquero Viktor Babariko.

El dirigente opositor fue arrestado, y ella se unió al Consejo de Coordinación de la Oposición Bielorrusa, que apoyó las protestas masivas en la república que se extendieron después que Alexandr Lukashenko fuera declarado oficialmente ganador de las elecciones presidenciales, en agosto de 2020. Los comicios no fueron reconocidos internacionalmente.

Maria Kolesnikova, música de profesión, quien hace años trabajó de gestora cultural en Stuttgart, se convirtió rápidamente en una de las figuras más famosas del movimiento de protesta bielorruso. Fue arrestada por las autoridades cuando se negó a abandonar Bielorrusia en septiembre de 2020.

Un año después, ella y el abogado bielorruso Maksim Snak fueron condenados a 11 y 10 años de prisión, respectivamente, por presuntos «llamamientos a derrocar el poder estatal» y «extremismo». El proceso penal fue considerado internacionalmente como una farsa. Alemania ha exigido repetidamente que Kolesnikova sea liberada de inmediato.

Antes de la revisión de dicha sentencia, prevista para el 24 de diciembre, DW pudo enviar preguntas por escrito a Kolesnikova. En sus respuestas, informó sobre su vida tras las rejas y habló de la situación política en Bielorrusia.

Explicó que carece «de todo: de aire, sol, mi flauta, cartas, conversaciones y una ducha. Pero si sabes por qué (estás viva), no importa el cómo». A pesar de las restricciones de su correspondencia, siente «la atención y el amor de la gente en Bielorrusia y en todo el mundo. Esto me brinda gran apoyo y energía».

Describió el veredicto contra ella y Maksim Snak como «absurdo, porque ninguno de nosotros es culpable». En realidad, «solo una persona ha usurpado el poder estatal», escribió Kolesnikova. La flautista profesional ni siquiera piensa en solicitar un indulto: «Por supuesto que no se puede cuestionar eso. No se puede confesar algo que no se ha hecho», respondió la política.

Kolesnikova formó parte de un conocido trío político femenino: junto con Svetlana Tichanovskaja y Weronika Zepkalo, ella era el rostro del movimiento pacífico de protesta bielorruso. Zepkalo y Tichanovskaya tuvieron que abandonar el país. Tichanovskaya declaró recientemente que era más útil en el extranjero que en casa, donde se habría enfrentado al mismo destino que Maria Kolesnikova.

Cuando se le preguntó si, en retrospectiva, habría sido más prudente irse al extranjero también, Kolesnikova respondió que «no se arrepiente» de su decisión. «Las cárceles están llenas de bielorrusos honestos y valientes que no pierden tiempo en rendirse a pesar de la increíble presión. Es un honor para mí andar este camino hacia la libertad y el cambio con mi gente. Todos tienen su papel en esta historia», escribió Maria Kolesnikova.

La política habló sobre el borrador de una nueva Constitución bielorrusa, impulsada por Alexandr Lukashenko, así como sobre los numerosos acuerdos de integración firmados recientemente entre Rusia y Bielorrusia.

«Nadie ha visto el nuevo borrador de la Constitución, tampoco los 28 programas de la Unión. Es difícil creer que se pueda destruir la sociedad civil y los medios de comunicación con una mano y, con la otra, «democratizar» la Constitución y distanciarse del autoritarismo», dijo Kolesnikova. El régimen de Bielorrusia ha decidido no ir a ninguna parte, resumió.

A los bielorrusos en el extrajero les aconseja no olvidarse de la gente en su país: «Admiro a los que tuvieron que abandonar el país y siguen luchando por Bielorrusia. Cada persona contribuye a nuestro objetivo común. Es importante no desvincularse de la realidad y ser conscientes de que la situación es muy grave, y como se puede ver, pasará algún tiempo hasta que se solucione».

También escribió que es «solo cuestión de tiempo y dinero» hasta que Lukashenko abandone el Gobierno, porque «nada es eterno, e incluso hoy hay fuerzas (en el gobierno ) preparadas para tomar medidas constructivas, para el diálogo. Porque la vida de los bielorrusos, nuestro futuro común, nuestra casa común son nuestros mayores valores. Por eso tenemos que buscar salidas a la crisis».

Un tribunal de Minsk condenó en setiembre del 2020 a la líder opositora María Kolesnikova a 11 años de prisión por «atentar contra la seguridad nacional». La mujer había liderado masivas protestas contra el régimen de Alexandr Lukashenko.

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