Fortaleza de Erdogan frente a debilidad de lira en Turquía

INTERNACIONAL

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Presidente turco, Recep Tayyip Erdogan / Foto: Kremlin

Lectura: 7 minutos

La moneda nacional de Turquía se desplomó un 45% frente al dólar este año y, sin embargo, el presidente Recep Tayyip Erdogan no parece tan molesto. La conclusión pertenece a un examen realizado por la respetada cadena de televisión BBC de Londres.

La lira alcanzó mínimos históricos en días recientes, pero el líder turco sigue adelante con su «guerra de independencia económica», respaldada por bajas tasas de interés.

Turquía es un aliado histórico del bloque occidental y de hecho mantiene vigente los acuerdos con Estados Unidos surgidos después de la segunda guerra mundial albergando «shelters» atómicos. Erdogan ahora está lanzado a jugar fuerte en el tablero del Medio Oriente donde ha retomado relaciones tanto con Israel como con Egipto, países que habían criticado el papel turco en relación con los palestinos que habitan en Gaza.

¿Por qué Erdogan está impulsando un modelo que según los críticos tiene el riesgo de una inflación vertiginosa, un mayor desempleo y pobreza, y qué significa esto para los turcos?

El colapso de la lira turca se explica por la política económica heterodoxa de Erdogan de mantener bajas las tasas de interés ─siguiendo el concepto mundial de la Unión Europeo y de Estados Unidos─ para impulsar el crecimiento económico de Turquía y el potencial de exportación con una moneda competitiva.

Para muchos economistas, si la inflación aumenta, se controla elevando las tasas de interés. Pero Erdogan ve las tasas de interés como «un mal que hace a los ricos más ricos y a los pobres más pobres».

La inflación anual ha aumentado por encima del 21% en Turquía, pero el Banco Central de la República de Turquía, reformado por Erdogan, acaba de reducir las tasas de interés del 16% al 15%, el tercer recorte de este año.

La economía de Turquía depende en gran medida de las importaciones para producir bienes desde alimentos hasta textiles, luego la subida del dólar frente a la lira tiene un impacto directo en el precio de los productos de consumo.

Los precios del tomate subieron 75% en agosto, en comparación con el año anterior, según la Cámara de Comercio del centro agrícola de Antalya, en la costa sur.

La moneda se ha vuelto tan volátil que los precios cambian a diario. La inflación solo para los productores ha aumentado 50%.

Los empleados de los supermercados publican aumentos de precios en las redes sociales, mostrando etiquetas de antes y después de los productos.

La deuda en moneda extranjera es un problema para el sector privado y la mayoría de las empresas han descubierto que es más rentable almacenar productos en lugar de venderlos, debido a la volatilidad y la inflación de la lira.

Hay colas fuera de gasolineras y fuera de las oficinas del gobierno local que ofrecen pan barato, mientras los partidos de la oposición están pidiendo elecciones anticipadas y mítines.

Cuando la lira se desplomó un 18% en un día el 23 de noviembre, hubo pequeñas protestas y decenas de arrestos.

Pero la muestra más visible de disensión pública se da entre los turcos más jóvenes en Twitter, en transmisiones en vivo de Twitch, videos de TikTok y YouTube.

«No estoy nada contento con este gobierno. No puedo ver un futuro para mí en este país», le dice un joven a un periodista de un canal de YouTube.

Uno de cada cinco jóvenes en Turquía está sin trabajo; es aún peor entre las mujeres.

Turquía tiene la cuarta tasa más alta del mundo de jóvenes sin empleo, ni educación ni formación, según la OCDE.

«Para una persona joven en Estados Unidos o Europa, es fácil comprar un iPhone con su salario», dice un joven de 18 años. «Incluso si trabajo durante meses y meses, no puedo pagarlo. No me lo merezco».

Esta generación está preparada para desempeñar un papel importante en la política en Turquía, gobernada por el Partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogan desde 2002.

Casi nueve millones de turcos nacidos desde finales de la década de 1990 serán elegibles para votar en las próximas elecciones de 2023 y eso podría significar problemas para el AKP.

Un video que se volvió viral mostraba a una madre elogiando al presidente Erdogan ante un periodista, mientras que su hijo de ocho años la contradecía, señalando su mal manejo de los desastres recientes.

El éxito del partido gobernante se debió en parte a una avalancha de fondos extranjeros tras la crisis financiera de 2008.

Pero gran parte del crecimiento económico de Turquía surgió del gasto público y los préstamos que favorecieron a la industria de la construcción.

Como resultado, la producción sigue dependiendo de las importaciones y la economía está a merced de las fluctuaciones monetarias.

En medio de tanta incertidumbre, la economista Arda Tunca dice que es imposible predecir lo que sucederá a continuación.

«Esta es la primera vez que usamos un modelo que está totalmente alejado de la teoría económica. Incluso cuando hubo crisis, podíamos adivinar lo que sucedería. Ahora es imposible», afirma.

El presidente Erdogan sin embargo sigue adelante con su plan estratégico de recomponer alianzas.

Erdogan anunció que Turquía tomaría medidas para mejorar las relaciones con Egipto e Israel, después de controversias por temas logísticos y de defensa, tras abrir un nuevo capítulo de sus relaciones con Emiratos Árabes Unidos.

«Estaremos en situación de designar embajadores en un plazo a definir, una vez que hayamos tomado esta decisión», afirmó Erdogan conversando con periodistas al responder una pregunta respecto a las críticas relaciones de Turquía con Israel y Egipto. «Avanzaremos paulatinamente», agregó.

Los vínculos entre Ankara e Israel se fueron tensando desde el incidente del «Mavi Marmara» en 2010, cuando las fuerzas israelíes lanzaron un asalto mortífero contra un barco turco que trasladaba ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza en apoyo a las poblaciones palestinas.

Ambos países retiraron a sus respectivos embajadores en 2018, luego que fueran abatidos manifestantes palestinos en Gaza. Pero a mediados de este mes, Erdogan habló por teléfono con el primer ministro Naftali Bennett, la primera conversación entre un primer ministro de Israel y el mandatario turco desde 2013.

Otro artículo de interés: Erdogan activa vía diplomática con Israel y Egipto

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