Washington rechaza participar en juegos de Beijing

INTERNACIONAL

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Portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki / Foto: The White House

Lectura: 5 minutos

Estados Unidos confirmó el lunes que no enviará ningún representante diplomático a los Juegos Olímpicos Y Paralímpicos de Invierno de Pekín 2022, como protesta por los abusos de los derechos humanos en China.

La decisión no involucra a los atletas estadounidenses que participarán en la cita, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, en su rueda de prensa diaria.

Psaki atribuyó la decisión al «genocidio y los crímenes contra la humanidad que persisten en Xinjiang ─noroeste de China─ así como otros abusos de derechos humanos» en China.

«Los atletas del equipo de Estados Unidos tienen nuestro apoyo completo, y los estaremos apoyando desde casa, pero no contribuiremos a la presentacion de los Juegos», precisó la portavoz de Biden.

El boicot diplomático, que ya habían adelantado varios medios estadounidenses, busca «enviar una señal clara» de que no se puede tratar como «algo normal» la situación de derechos humanos en China, donde hay «abusos atroces», indicó Psaki.

El Gobierno chino ya indicó la semana pasada que no tenía previsto invitar a políticos de Estados Unidos a los Juegos de Invierno, aunque el Comité Olímpico Internacional (COI) tenía la última palabra en cuanto a esa posibilidad.

El Comité Olímpico Internacional «respeta» el boicot diplomático de los Juegos de Invierno de Pekín (4-20 de febrero de 2022) anunciado por Estados Unidos, y se congratula de que esa decisión «política» no ponga en entredicho la participación de los atletas estadounidenses, anunció oficialmente la institución.

«La presencia de responsables gubernamentales y diplomáticos es una decisión puramente política de cada gobierno, que el COI, en su neutralidad política, respeta plenamente», señaló.

Quien quiera ser deportista profesional en China, está a todas luces supeditado al beneplácito del gobernante Partido Comunista como actualmente lo evidencia el caso de la estrella del tenis fenemino Peng Shuai.

En noviembre de 2021, la tenista acusó de abuso sexual al entonces vice primer ministro chino, en un post publicado en la plataforma china de mensajería Weibo. Acto seguido, la deportista desapareció del escenario. Su denuncia fue borrada en unos 20 minutos.

Solo apareció una vez más en público en una conversación en línea con el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, que tuvo lugar tras persistentes protestas internacionales.

Atacar a un funcionario es algo que en China no queda impune. En el caso de extranjeros, bastan declaraciones mucho menos candentes para granjearse problemas. Pekín no quiere oír nada sobre determinados temas, como Hong Kong, Taiwán, el Tíbet, el Dalai Lama, los uigures o las protestas en la plaza de Tiananmén en 1989.

Quien expresa su opinión, percibe pronto las consecuencias, como ocurrió con los basquetbolistas de la liga profesional estadounidense NBA. En 2019, el gerente del equipo Houston Rockets puso en Twitter un mensaje de solidaridad con los estudiantes que protestaban en Hong Kong.

Empresarios chinos pusieron fin a la cooperación con los Rockets, se rescindieron contratos de auspicio y se cancelaron transmisiones de televisión.

Las reacciones a comentarios indeseados de un futbolista que perteneció a la selección alemana rayaron en lo grotesco. Mesut Özil criticó en diciembre de 2019 el trato que Pekín daba a los uigures. Consecuencia: la figura de Özil fue borrada de la versión china de una simulación digital de fútbol.

Wolfgang Holzhäuser, un exgerente del Bayer 04 Leverkusen que negoció también cooperaciones en China, dijo en 2019 a DW: «Naturalmente, uno está comprometido siempre con cuestiones éticas y morales. Pero esto puede pasar un poco a segundo plano cuando la mayor parte está convencida de la conveniencia de la cooperación».

Cuando «la moral pasa a segundo plano», la ruta hacia China está despejada. Henning Vöpel, presidente del Instituto de la Economía Mundial, en Hamburgo, lo explicó así el año pasado a DW: «China es naturalmente importante, con un mercado de 1.400 millones de personas, con un fuerte crecimiento económico, con su creciente influencia geopolítica». Se puede ganar mucho dinero con bufandas, camisetas, zapatillas y muchos otros artículos para los hinchas.

Tampoco el Comité Olímpico Internacional (COI) parece tener problemas con Pekín: tras los Juegos Olímpicos de verano de 2008, China será anfitriona de los de invierno, en 2022 ajena a las protestas internacionales.

En el caso de Peng Shuai, entretanto, la federación femenina de tenis, WTA, reaccionó y canceló todos sus torneos en China. Esto resulta notable, dado que, según informes de prensa, la WTA había sellado con socios chinos un acuerdo que habría reportado mil millones de dólares en los próximos 10 años a las arcas de la federación.

Eso demuestra que se puede renunciar al dinero si la conciencia así lo demanda, explican observadores del deporte mundial.

Pero el tenis masculino ve las cosas de otra manera. Su asociación internacional, ATP, afirmó que el deporte «puede tener una influencia positiva en la sociedad». Por eso, considera que hay que jugar torneos, ya que «una presencia global nos ofrece las mejores posibilidades de influir en algo».

Otro artículo de interés: Seguridad Nacional en negocios de Estados Unidos con China

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