Norte de Etiopía sigue en guerra con millones de desplazados

INTERNACIONAL

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Foto: AMISOM Public Information

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Los rebeldes de Tigray ─región fronteriza con Eritrea─ retomaron Lalibela, localidad al norte de Etiopía que alberga un sitio patrimonio de la Unesco, once días después que el gobierno anunciara que había arrebatado a los milicianos el control de la zona, según informes de la prensa internacionales del domingo.

La jefatura militar del Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) difundió en medios afines un anuncio de que sus combatientes habían llevado a cabo «contraofensivas globales» en varios puntos, en especial en el camino entre Gashena y Lalibela, en la región de Amhara.

«Nuestras fuerzas se defendieron primero», señalaron los rebeldes en una declaración. «Lograron una victoria gloriosa y sorprendente», agregó.

Según AFP, las comunicaciones están cortadas en las zonas de combate y los periodistas tienen un acceso restringido, lo que hace difícil una verificación independiente de las posiciones en el terreno.

La región norte de Tigray es la más desarrollada del país, con actividad económica basada principalmente en la industria, un sector menos relevante de agricultura, comercio y vida académica, contando con universidades a las que acuden jóvenes de varios países vecinos.

La guerra en el norte de Etiopía comenzó en noviembre de 2020 después que el primer ministro Abiy Ahmed enviara el ejército a la zona de Tigray para desalojar a los líderes del TPLF que desafiaron su autoridad y a quienes acusa de atacar bases militares.

Ahmed recibió el Premio Nobel de la Paz por haber contribuido a generar un sistema democrático y pacífico después de veinte años de guerra con el vecino Eritrea que finalizó con un acuerdo consensuado entre ambos países.

En junio, los rebeldes recapturaron la mayor parte de Tigray y avanzaron hacia las regiones vecinas de Afar y Amhara.

El 25 de noviembre, Ahmed anunció que iba a liderar una contraofensiva en persona. Desde entonces ha comunicado a la prensa la toma de varias localidades, entre ellas Kombolcha y Lalibela. Por su parte, los rebeldes del TPLF aseguran que realizaron solo retiradas estratégicas para reorganizarse.

«Puede que el gobierno calcule que una intensa ofensiva militar presionará a los líderes de Tigray, evitará a la larga un conflicto a gran escala y daría a la capital una ventaja en las negociaciones», explica explica a BBC Mundo Ahmed Soliman, experto en Cuerno de África para Chatham House, un think tank con sede en Londres.

Sin embargo, el experto alerta sobre la «perspectiva aterradora» de que las intenciones del gobierno sea eliminar a los líderes del FLPT, ya que dada «la gran historia militar, sofisticada y potente de este partido podríamos encaminarnos hacia un conflicto prolongado mucho mayor», dice Soliman.

«Hemos preparado nuestro ejército, milicias y fuerzas especiales. Si tenemos que luchar, estamos listos para vencer», declaró Debretsion Gebremichael, presidente del FLPT, al iniciarse la contienda.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas informó a fines de noviembre que más de nueve millones de personas necesitan ayuda alimentaria actualmente en la zona norte de Etiopía, envuelta desde hace más de un año en un conflicto armado que no parece tener una solución en el corto plazo.

El PMA detalló que 9,4 millones de personas se enfrentan a la hambruna «a causa del conflicto» entre el gobierno y el Frente de Liberación del Pueblo del Tigray (TPLF), cifra que en septiembre era 7 millones. El organismo aseguró que la situación humanitaria ha empeorado mucho en la region del Tigray, así como en las zonas de Amhara (la actual línea del frente) y Afar, donde se extendieron los combates.

«Más del 80 por ciento (7,8 millones) de las personas que necesitan ayuda en el norte de Etiopía se encuentran lejos de la línea de combate», agregó. La malnutrición también aumenta en estas tres regiones y afecta (según datos del PMA) a entre el 16 y el 28 por ciento de los niños. En Amhara y el Tigray, el 50 por ciento de las mujeres embarazadas y lactantes están desnutridos.

Tomson Phiri, portavoz del PMA, dijo en Ginebra que Naciones Unidas ha llegado con ayudas a unos 3,2 millones de personas necesitadas. Los vuelos de las agencias de la ONU con ayuda humanitaria a Tigray se reanudaron a mediados de esta semana, después de más de un mes sin poder acceder a esa región, añadió el portavoz.

Gracias a esto, pudo entregarse alimento en Dessie y Kombolcha por primera vez desde que estas ciudades cayeran en manos de los rebeldes del TPLF.

Este conflicto estalló el pasado noviembre, después de que el primer ministro, Abiy Ahmed (Premio Nobel de la Paz 2019), desplegara tropas en el Tigray en respuesta (según Ahmed) a los ataques del TPLF a campamentos del ejército.

El primer ministro aseguro entonces que sería una acción rápida y a las pocas semanas ya había declarado la victoria de las fuerzas federales.

Sin embargo, los rebeldes en junio recuperaron el control del Tigray y extendieron los combates a las regiones vecinas de Amhara y Afar. Esta semana, el TPLF declaró controlar una localidad a 200 kilómetros de la capital, Adís Abeba.

«Hemos preparado nuestro ejército, milicias y fuerzas especiales. Si tenemos que luchar, estamos listos para vencer», declaró Debretsion Gebremichael, presidente del FLPT, al iniciarse la contienda.

El gobierno impuso el jueves un decreto con nuevas restricciones respecto a la difusión de información sobre el curso de la guerra.

Otro artículo de interés: Abandonan Etiopía diplomáticos occidentales por guerra civil

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