China envía vacunas a Nicaragua que decidió romper con Taiwán

INTERNACIONAL

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El Gobierno de China donó a Nicaragua 200.000 vacunas contra el COVID-19 a pocos días de restablecer las relaciones diplomáticas con Managua, mientras los analistas políticos se preguntan si la influencia de Beijing llegará más lejos.

A solo tres días de restablecer relaciones con Nicaragua, China envió 200.000 vacunas Sinopharm contra COVID-19, primera partida de 1 millón de dosis, informaron el domingo las autoridades chinas.

El lote de vacunas fue entregado por Yu Bo, representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, quien llegó el domingo a Managua junto a una delegación nicaragüense que estuvo en China representando al Gobierno de Daniel Ortega en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Beijing.

«Nos solidarizamos con Nicaragua en medio de esta pandemia y la llegada de esta vacuna China es una muestra viva del apoyo firme del Gobierno de China para la lucha contra el COVID-19 del Gobierno de Nicaragua y también es una muestra de amistad y afecto del pueblo chino hacia el pueblo nicaragüense», dijo Bo a medios oficialistas.

El diplomático chino enfatizó que las buenas relaciones de su país con Nicaragua que incluyen el comercio, la cooperación y la diplomacia, se fundamentan en «la base política del principio de una sola China», es decir que el Estado nicaragüense reconozca a China Popular y desconozca a Taiwán, como lo hizo el pasado jueves.

Algunas organizaciones médicas independientes explican que, a diferencia de las vacunas rusas y cubanas, la china Sinopharm ha sido autorizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y por tal razón califican como positivo el donativo para combatir la pandemia del coronavirus.

«Toda donación de vacunas es buena y hay buena experiencia con las vacunas chinas, especialmente en los países de Suramérica», dijo a la Voz de América Donald Moncada, integrante de la Unidad Médica Nicaragüense.

Agregó que «no ha habido ningún tipo de inconveniente con ese tipo de vacuna y mientras mayor disponibilidad de vacunas haya en el país, hay más posibilidad de vacunar a la mayor cantidad posible de la población».

Pese a que las vacunas representan un apoyo importante para prevenir que más nicaragüenses se contagien de COVID-19, a la socióloga Haydee Castillo le preocupa que el acercamiento del Gobierno de Daniel Ortega al de China represente la «radicalización del sistema político» y que Nicaragua tenga un «régimen de partido único».

«Lo mejor que le puede pasar al país es que, el régimen aún cuando diversifique las relaciones diplomáticas, la cercanía fuese con países que contribuyeran no solo en el ámbito económico, sino principalmente que fuesen ejemplares en el respeto a los derechos humanos, para que la dictadura de Ortega tuviese esos referentes para darse cuenta que su sistema político fracasó», dijo Castillo a la VOA.

La socióloga asegura que el Gobierno sandinista cambió a Taiwán por China, no solo por mejorar el comercio, la diplomacia y la cooperación, sino porque la mayoría de los países de América y Europa desconocen los resultados de las elecciones del pasado 7 de noviembre.

«Este movimiento en las relaciones internacionales de la dictadura Ortega-Murillo está relacionado con la necesidad de proteger sus intereses familiares y dinásticos ante el aislamiento internacional en el que se encuentra, así como en la búsqueda desesperada de un alineamiento hacia otros polos como son China y Rusia en contraposición a Estados Unidos, quién ha mostrado un claro rechazo a la política dictatorial de Ortega», dijo Castillo.

El pasado jueves, el subsecretario de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Brian A. Nichols, escribió en su cuenta de Twitter que «el régimen Ortega-Murillo continúa tomando decisiones egoístas a expensas del pueblo nicaragüense, que corre el riesgo de sufrir la pérdida de un socio democrático y confiable en Taiwán».

Un día después, Daniel Ortega durante un acto militar en Managua rechazó la postura de Nichols.

«Es una cosa totalmente absurda, ridícula, porque han estado continuamente despotricando los voceros ”yanquis” cada vez que un país, de estos que ellos llaman su ”traspatio”, abre relaciones con la República Popular China. Y claro, más les duele, más les arde cuando se trata de Nicaragua, que es una revolución, encontrándose de nuevo con otra revolución», dijo Ortega.

Las recientes decisiones del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como reestablecer relaciones con China, fortalecer sus relaciones con Rusia y renunciar a la Organización de Estados Americanos (OEA), preocupa a diferentes sectores de la sociedad, por considerar que la posibilidad de un diálogo cada vez es más lejana.

«Lo peor que nos puede pasar es que Ortega quiera convertir una crisis que él provocó con el uso desproporcionado de la fuerza en contra de la población civil en un conflicto geopolítico inexistente, que ponga a la nación en una mayor crisis a cómo nos pasó en los años 1980», señaló la socióloga Castillo.

Otro artículo de interés: Nicaragua corta lazos con Taiwán para aliarse a China

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