Evergrande, el Lehman Brothers de China

INTERNACIONAL

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Foto: Chorzinghuam 2

Lectura: 6 minutos

El gigante inmobiliario chino Evergrande carga con una deuda que supera los 300 mil millones de dólares. Desde que se hizo público, que el riguroso sistema de control del comunismo chino no alcanzó a ocultar, las alarmas sonaron no solo al interior del país donde millones están bajo la amenaza de perder sus depósitos, sino también en los bancos occidentales.

Cuando el mundo empezó a darse cuenta de la crisis de deuda de Evergrande por US$300.000 millones a principios de este año, algunos preguntaron si se convertiría en el «Lehman Brothers» de China.

Efectivamente, el caso es prácticamente similar entre la empresa china y el banco de inversión de Estados Unidos que fue a la quiebra por falta de un prestamista de última instancia. En términos del lenguaje financiero, «lo dejaron caer».

China no puede permitir el derrumbe de Evergrande, no tiene la capacidad del mundo capitalista norteamericano para reponerse de la tragedia, como efectivamente lo hizo.

No se trata de «efecto monetario» como fue tratado en EE. UU., para China significaría el fracaso de una política de rígido control monetario donde el propio gobierno fija las líneas de acción del Banco Central de China. Que responde más al partido comunista chino que al propio gobierno aun cuando no exista divergencia entre ambos.

Desde entonces, ha quedado claro que Pekín está manejando la situación de una manera muy diferente, recordando que Washington lidió con la quiebra del gigante de la banca de inversión Lehman Brothers al comienzo de la crisis financiera mundial en 2008 dejando caer al vacío a la reconocida institución bancaria.

Después que Evergrande anunciara que es posible que no pueda cumplir con todas sus obligaciones financieras, la empresa afectada por la crisis dejó de pagar algunos de sus bonos en el extranjero.

Supuestamente ahora entró en un proceso de reestructuración de deuda con las autoridades chinas que puede incluir la venta de algunos de los activos personales de su fundador.

«Es opaco, pero cuando hablamos con nuestros contactos de la industria en China, nadie se sorprende», dijo Vinesh Motwani, de la firma de investigación de mercado Silk Road Research, especializada en Asia.

«La mayor diferencia entre los dos es que Evergrande fue un choque de trenes que todos vieron venir», dijo Motwani, quien trabajaba en Estados Unidos como analista en Credit Suisse cuando Lehman Brothers colapsó.

«Cuando se anunció la política de las «tres líneas rojas» hace más de un año, estaba claro que Evergrande era uno de los mayores infractores, luego la reacción en China fue: «Esto se veía venir hace rato»».

Las «tres líneas rojas» son un conjunto de umbrales de deuda que limitan severamente la capacidad de ciertos promotores inmobiliarios para obtener préstamos. Durante décadas, el sector había visto préstamos incontrolados, algo que el banco central (Banco Popular de China) describió como «imprudente».

Otras señales que surgen del interior chino muestran fragilidades cuya dimensión aún se desconocen, pero las señales están.

Al mismo tiempo la autoridad monetaria china fortaleció la moneda local, una típica maniobra distractiva para «mejorar» artificialmente los salarios afectando al sistema de exportaciones.

La pregunta que salta inmediatamente después de estas maniobras, en la mesa de los analistas internacionales, es crucial, ¿que está pasando al interior del gigante asiático, de pronto poniendo la mirada más atenta a la población que al vigoroso sistema exportador del país?

Por ahora solo conjeturas, en un mar de severas críticas al gobernante partido comunista que llegan en oleadas desde todo el mundo, con una escala que va desde la ofensas a los derechos humanos, de las minorías y opositores, como el deterioro de enormes conglomerados comerciales que no pagan a tiempo sus deudas provocando desconfianza y desconcierto en la población, sobre todo teniendo en cuenta que están bajo control del gobierno.

En el área de la política monetaria, China recortó el lunes su tipo de interés de referencia para préstamos (LPR, por sus siglas en inglés) por primera vez en 20 meses, en un intento de apuntalar el crecimiento de su economía en desaceleración, aunque el país siendo cauteloso en cuanto a la relajación de las condiciones en su endeudado mercado inmobiliario.

El LPR a un año se redujo en 5 puntos básicos, hasta el 3,80%, desde una tasa anterior del 3,85%, mientras que el LPR a cinco años se mantuvo en el 4,65%, reducción que marca el primer recorte del tipo de préstamo chino de referencia desde abril de 2020.

Veintinueve de los 40 operadores de mercado y economistas encuestados por Reuters la semana pasada anticiparon recortes en el LPR.

La mayoría de los préstamos nuevos y pendientes en China se basan en el LPR a un año, mientras que el tipo a cinco años influye en la fijación de precios de las hipotecas sobre viviendas.

«El recorte refuerza nuestra opinión de que las autoridades están cada vez más dispuestas a recortar los tipos de interés ante los inminentes vientos en contra de la economía», dijo Xing Zhaopeng, estratega para China en ANZ.

Sin embargo, Xing señaló que la decisión de mantener el tipo a cinco años sin cambios muestra que Pekín prefiere «no utilizar el sector inmobiliario para estimular el crecimiento económico».

Otro artículo de interés: Movimientos extraños en política monetaria china

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